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El despliegue de las redes de quinta generación en España entra en una fase de consolidación estructural donde la velocidad de descarga ha dejado de ser el único indicador de relevancia. Tras la integración operativa de Orange y MASMOVIL, la entidad resultante, MasOrange, ha formalizado un acuerdo estratégico con Ericsson para implementar un Core de Datos 5G Stand Alone (SA) unificado. Este movimiento no representa únicamente una simplificación de activos tras la fusión, sino el establecimiento de una plataforma cloud-native única diseñada para soportar una nueva generación de servicios digitales que el modelo 5G no autónomo (NSA) no lograba desplegar con plenitud.
La arquitectura convergente busca resolver una de las fragmentaciones lógicas más complejas del sector en España, permitiendo que todas las marcas del grupo operen bajo una misma infraestructura de red core. Según detalla MasOrange como fuente principal de esta transformación, el proyecto unifica los procesos de gestión de datos, operaciones y analítica en un entorno de múltiples redundancias. Para el tejido empresarial y las administraciones públicas, este paso técnico supone la disponibilidad real de capacidades como el network slicing, una segmentación lógica de la red que garantiza anchos de banda y latencias específicas para procesos críticos, algo que hasta ahora pertenecía más al ámbito de las pruebas de concepto que al despliegue comercial masivo.
La infraestructura se apoya en cuatro soluciones específicas del fabricante sueco, entre las que destaca el Ericsson dual-mode 5G Core y un sistema de gestión de datos de abonado nativo en la nube. La integración de estos sistemas permite una gestión del tráfico significativamente más eficiente, aunque el verdadero salto competitivo reside en la capacidad de automatización. Mediante la herramienta Ericsson Expert Analytics, la operadora introduce capas de inteligencia artificial para monitorizar el funcionamiento de la red en tiempo real, permitiendo una respuesta proactiva ante incidencias que, en arquitecturas tradicionales, requerirían intervenciones manuales más costosas y lentas.
«Con la unificación de los Core 5G volvemos a liderar la innovación en España poniendo a disposición de nuestros clientes una de las redes más avanzadas de Europa. Este proyecto es un paso decisivo en nuestra visión de ofrecer servicios 5G de nueva generación y mejorar la experiencia de nuestros clientes», señala Meinrad Spenger, CEO de MasOrange. Sus palabras reflejan una urgencia por rentabilizar las inversiones en espectro y despliegue, moviendo el foco desde el mercado residencial, donde la guerra de precios erosiona los márgenes, hacia el sector industrial y la conectividad crítica.
La monetización del 5G SA es el eje que subyace a toda la operación. Al abrir las funciones de red mediante APIs (Interfaces de Programación de Aplicaciones), MasOrange permite que terceros y desarrolladores externos interactúen con la infraestructura para crear servicios a medida. Este ecosistema abierto facilita la aparición de aplicaciones de realidad aumentada, videollamadas inmersivas y soluciones de Internet de las Cosas (IoT) masivo que requieren una estabilidad que las redes híbridas no siempre podían asegurar. La flexibilidad del nuevo núcleo, construido parcialmente sobre Google Cloud en sus funciones de facturación y cobro, otorga una agilidad de mercado que el sector de las telecomunicaciones suele envidiar a las empresas puramente de software.
Christian Leon, responsable de Ericsson para Europa Occidental, afirma que están creando «una plataforma única y flexible que habilita nuevos modelos de servicio, impulsa la eficiencia operativa y materializa todo el potencial del 5G». Para Leon, esta colaboración sitúa a ambas compañías como la «columna vertebral de la infraestructura digital de España», un posicionamiento que llega en un momento de fuerte competencia por el liderazgo tecnológico frente a actores como Telefónica y Vodafone, quienes también han reforzado sus apuestas por el 5G Stand Alone en meses recientes.
Sin embargo, el reto no es estrictamente tecnológico. La implementación de este núcleo unificado conlleva una actualización nacional de la infraestructura Cloud Native que, según la compañía, está diseñada para reducir el consumo energético y el impacto ambiental. En un escenario de altos costes operativos y presión regulatoria por la sostenibilidad, la eficiencia energética de las aplicaciones del core se convierte en un factor de viabilidad financiera a largo plazo. La arquitectura de múltiples redundancias garantiza, además, que la red sea más robusta ante posibles caídas, un requisito indispensable si se pretende atraer a la industria 4.0, donde una pérdida de conectividad de pocos segundos puede detener cadenas de producción enteras.
El acuerdo también contempla soporte de nivel 3 proporcionado por expertos de Ericsson en España, lo que asegura un conocimiento profundo del entorno local. Esta proximidad técnica es vital para el desarrollo de casos de uso específicos de IA basados en inteligencia de red, permitiendo que la conectividad se adapte dinámicamente a la demanda del usuario o del dispositivo conectado. El usuario residencial, aunque no sea el foco primario del discurso de monetización, percibirá mejoras en la latencia para videojuegos en streaming y servicios de voz de alta fidelidad, además de una mayor seguridad en la gestión de su privacidad gracias al nuevo sistema de gestión de datos.
Este despliegue marca el fin de la etapa de integración post-fusión para dar inicio a una fase de explotación tecnológica. La incógnita reside ahora en la capacidad del mercado español para absorber estas capacidades avanzadas. Si bien la infraestructura ya está en camino de ser una de las más avanzadas de Europa, la velocidad con la que las empresas españolas adopten el slicing o la computación en el borde (edge computing) determinará si este nuevo core de MasOrange es un motor de ingresos inmediato o una inversión de largo recorrido en un mercado que aún busca su techo en la transformación digital.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
