Estás leyendo
EE. UU. y Ericsson activan el primer ensayo real de 6G

EE. UU. y Ericsson activan el primer ensayo real de 6G

  • Ericsson completa en Texas la primera sesión 6G pre-estándar del mundo, integrando IA nativa y robótica en tiempo real para liderar la próxima red móvil.
Ericsson 6G

La carrera por la hegemonía en las telecomunicaciones ha entrado en una fase donde el hardware ya no es el único protagonista. Mientras el despliegue de la quinta generación de telefonía móvil (5G) aún busca su plena rentabilización en sectores industriales, la industria ha fijado la mirada en el horizonte de la década de 2030.

El reciente hito alcanzado en Plano, Texas, donde se ha completado la primera sesión de transmisión inalámbrica (OTA) bajo un sistema 6G pre-estándar, no solo representa un avance técnico. Es, sobre todo, una declaración de intenciones sobre dónde se ubicará el centro de gravedad del desarrollo de redes en los próximos años.

Este ensayo, liderado por la firma sueca Ericsson, marca un punto de inflexión al validar una arquitectura diseñada para ser nativa en inteligencia artificial y basada íntegramente en la nube. La prueba no se ha limitado a la transferencia de paquetes de datos a velocidades superiores; ha integrado el procesamiento de modelos de lenguaje extenso (LLM) alojados en la nube para el control de robótica y streaming de vídeo en tiempo real. Este enfoque plantea una pregunta que los directivos del sector tecnológico en España y Europa analizan con cautela: ¿es el 6G una evolución de la conectividad o es, en realidad, el sistema nervioso definitivo para la IA distribuida?

La implementación del 6G en suelo estadounidense, según detalla la fuente de la noticia, Ericsson, se ha ejecutado utilizando espectro en la banda de los 7 GHz, conocida como ondas centimétricas. Con un ancho de banda de portadora de 400 MHz, el sistema busca resolver uno de los cuellos de botella más persistentes de las redes actuales: el enlace de subida (uplink). Mientras que las generaciones anteriores se centraron en la descarga de contenido, la explosión de la robótica colaborativa y los sistemas autónomos exige que el flujo de datos desde el dispositivo hacia la red sea masivo y de latencia ultra baja. Sin embargo, este despliegue temprano en Texas también subraya una realidad geopolítica, contando con el respaldo explícito de la administración estadounidense para asegurar que los estándares globales se alineen con sus intereses de seguridad nacional y competitividad económica.

El despliegue técnico se apoya en una infraestructura de software definido (SDN) que permite la ejecución de interfaces de aire sobre plataformas de hardware diversas, incluyendo unidades de procesamiento central (CPU) y unidades de procesamiento gráfico (GPU). Esta flexibilidad es crítica. Por primera vez, la red no solo transporta información, sino que tiene la capacidad de computar y adaptarse en milisegundos. La integración de la IA en el propio núcleo de la red permite que la infraestructura «sienta» y reaccione a las necesidades de los dispositivos conectados, una capacidad que el 5G actual apenas comienza a esbozar de forma periférica.

En el contexto estratégico actual, la decisión de realizar estas pruebas en Estados Unidos no es casual. Ericsson cuenta con una presencia centenaria en el país y ha invertido más de 150 millones de dólares en su Smart Factory de Lewisville. Esta planta, altamente automatizada, ya fabrica radios 5G avanzados y está proyectada como el núcleo para la futura producción de equipos 6G. Para los responsables de infraestructuras en España, este movimiento es un recordatorio de la importancia de la autonomía productiva. La capacidad de fabricar el equipo de red en el mismo mercado donde se despliega reduce las vulnerabilidades de la cadena de suministro, un factor que ha ganado un peso determinante tras las recientes crisis logísticas y tensiones comerciales globales.

Pese a la espectacularidad de los datos técnicos, el camino hacia la comercialización del 6G aún presenta matices importantes. El sistema probado es «pre-estándar», lo que implica que las especificaciones finales que dictará el 3GPP (3rd Generation Partnership Project) aún no están cerradas. Existe una tensión latente entre la necesidad de innovar rápidamente y el riesgo de fragmentación tecnológica. Si cada región o fabricante avanza en silos antes de que se ratifiquen los estándares globales, la interoperabilidad que ha hecho del 4G y el 5G éxitos mundiales podría verse comprometida. No obstante, Ericsson mantiene que sus contribuciones a los organismos de estandarización se ven reforzadas por estos resultados empíricos, trasladando la teoría de los laboratorios a la realidad del espectro radioeléctrico.

La eficiencia energética es otro de los pilares que este ensayo ha puesto bajo el microscopio. El 6G hereda la presión de ser una tecnología no solo más rápida, sino más sostenible. La optimización del uso espectral en la banda de 7 GHz busca maximizar la capacidad sin disparar el consumo eléctrico de las estaciones base, un reto operativo mayúsculo para los operadores de telecomunicaciones que ven cómo sus facturas energéticas crecen al ritmo de la demanda de datos. En este sentido, la capacidad de la IA para gestionar el encendido y apagado dinámico de los componentes de radio en función del tráfico real se presenta como la solución más viable a largo plazo.

El ensayo en Texas ha demostrado que la visión de una red que actúa como sensor ya es tangible. Al utilizar frecuencias más altas y bandas más anchas, el 6G puede detectar la presencia y el movimiento de objetos con una precisión casi de radar, sin necesidad de sensores externos. Esta «percepción de red» abre casos de uso en logística y seguridad industrial que hasta ahora requerían despliegues de hardware complementarios y costosos. Aunque todavía es pronto para determinar cómo se monetizarán estos servicios, la infraestructura ya está preparada para soportarlos.

Te puede interesar
Federico Linares, presidente de DigitalES

Para los profesionales del sector tecnológico en España, la evolución del 6G debe seguirse no como una simple actualización de los smartphones, sino como el habilitador de la siguiente ola de automatización industrial. Las empresas que hoy están integrando IA en sus procesos operativos encontrarán en el 6G el entorno necesario para que esos algoritmos no dependan de una conexión por cable o de una latencia impredecible. La soberanía del dato y la capacidad de procesarlo en el edge (extremo de la red) se vuelven ventajas competitivas tangibles.

El éxito de la sesión OTA de Ericsson en Plano es, en esencia, un mensaje sobre la madurez de los bloques constructivos de la conectividad futura. Sin embargo, queda por ver cómo evolucionará la política de espectro en otras regiones, incluida Europa, donde la liberación de bandas para el 6G todavía está en fases preliminares de discusión regulatoria. La ventaja competitiva que otorga disponer de bancos de pruebas reales, con hardware y software de última generación operando en entornos productivos, es innegable.

Mientras el sector observa los resultados de Texas, la incógnita reside en la velocidad de adopción. La industria de las telecomunicaciones se encuentra en un equilibrio delicado: debe seguir impulsando la adopción del 5G para recuperar las inversiones masivas de los últimos años, mientras simultáneamente prepara el terreno para un 6G que promete redefinir la relación entre computación y conectividad. El ensayo estadounidense es el primer paso de una transición que, aunque se mide en años, ya ha comenzado a alterar las prioridades de inversión en I+D a nivel global.

La infraestructura 6G parece destinada a ser algo más que tubos de datos más anchos. Se perfila como una capa de inteligencia distribuida que, al integrarse con la fabricación avanzada y la soberanía tecnológica, definirá quién lidera la economía digital de la próxima década. La validación del sistema en un entorno real es solo el cierre de un capítulo de investigación y el inicio de una compleja partida geopolítica y técnica por el control del estándar que moverá el mundo en 2030.

Ver Comentarios (0)

Leave a Reply

Utilizamos cookies para facilitar la relación de los visitantes con nuestro contenido y para permitir elaborar estadísticas sobre las visitantes que recibimos. No se utilizan cookies con fines publicitarios ni se almacena información de tipo personal. Puede gestionar las cookies desde aquí.   
Privacidad