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Nutanix ECI: IA y contenedores marcan la nube híbrida

Nutanix ECI: IA y contenedores marcan la nube híbrida

  • El Enterprise Cloud Index de Nutanix muestra que la IA acelera contenedores, pero crecen silos y shadow IT, con soberanía del dato y on‑premise en tensión.
Nutanix entra en el liderazgo de plataformas multicloud de contenedores según Forrester

La adopción de inteligencia artificial en la empresa está dejando de ser un experimento acotado para convertirse en un vector que reordena prioridades de infraestructura, gobierno y seguridad. En la octava edición del estudio  Nutanix Enterprise Cloud Index (ECI) , el dato que más claramente apunta a esa transición es cuantitativo y operativo a la vez: el 59% de las organizaciones encuestadas prevé contar con más de cinco aplicaciones habilitadas con IA en los próximos tres años. No se trata solo de “más IA”, sino de más piezas en producción, más dependencias y, por tanto, más superficie que administrar.

El informe, elaborado a partir de una encuesta global realizada en noviembre de 2025 por Wakefield Research a 1.600 directivos de cloud, TI e ingeniería de organizaciones de 500 o más empleados (incluida España), sitúa el foco en cómo esa presión por desplegar IA está acelerando decisiones técnicas que llevaban años en discusión, especialmente en torno a la modernización de aplicaciones. Nutanix presentó los resultados en un momento en el que muchas compañías ya han pasado de pilotos de IA generativa a iniciativas con impacto directo en procesos internos, atención al cliente o desarrollo de software.

Uno de los desplazamientos más visibles es el papel de los contenedores. Según el ECI, el 87% de los encuestados prevé que el uso de contenedores para aplicaciones aumentará en los próximos tres años, y el 83% afirma que ya está desarrollando nuevas aplicaciones en contenedores. La lectura de Nutanix es que la IA actúa como acelerador de esa tendencia: el 85% considera que la IA está impulsando la adopción de contenedores para mejorar velocidad, fiabilidad y escalabilidad. En términos prácticos, los contenedores permiten empaquetar aplicaciones y sus dependencias de forma consistente, facilitando su despliegue en distintos entornos, algo que cobra relevancia cuando las cargas de trabajo de IA, por coste o por requisitos de datos, pueden acabar ejecutándose en ubicaciones muy diferentes.

La compañía encuadra este movimiento dentro de una necesidad de “portabilidad a nivel empresarial” y de un plano operativo común para máquinas virtuales y contenedores. Lee Caswell, SVP Product and Solutions Marketing de Nutanix, lo formula en términos de control y confianza operativa: “Las organizaciones necesitan seguridad, resiliencia y portabilidad a nivel empresarial, ya que las cargas de trabajo de IA pueden ejecutarse en cualquier entorno”. En la misma línea, añade que “contar con un entorno operativo común para máquinas virtuales y contenedores permitiría a los responsables de TI escalar la IA con mayor confianza en entornos híbridos”.

Sin embargo, el informe introduce una tensión que aparece de forma recurrente en los despliegues de IA: la ambición de negocio avanza más rápido que la preparación de la infraestructura, sobre todo cuando se habla de ejecutar cargas en entornos propios. Si tuvieran que desplegar cargas de trabajo de IA en “on-premise”, el 82% de los encuestados considera que su infraestructura actual no estaría completamente preparada para soportarlo. El dato no detalla si la brecha es de capacidad de cómputo, de almacenamiento, de red, de herramientas de operación o de seguridad, pero sí dibuja un patrón: el empuje para poner IA en producción convive con una base tecnológica que, en muchos casos, aún está en fase de adaptación.

En paralelo a la modernización técnica, el ECI subraya un problema menos visible, aunque a menudo más determinante: la organización. El 82% de los encuestados afirma que la existencia de silos entre unidades de negocio y equipos de TI dificulta la ejecución eficaz de iniciativas tecnológicas, retrasando despliegues y aumentando la complejidad. En el contexto de la IA, esa fricción suele traducirse en decisiones duplicadas, herramientas que no se integran y procesos de validación que llegan tarde, cuando el servicio ya está en marcha o cuando el modelo ya está entrenado con datos que quizá no debían salir de un perímetro.

El informe vincula esa fragmentación con un segundo fenómeno que ha ganado peso con la popularización de herramientas de IA: el shadow IT. El 79% de los encuestados asegura haber detectado aplicaciones o agentes de IA implementados por empleados de áreas ajenas a TI. La cifra sugiere que la IA, por su accesibilidad y por la rapidez con la que se puede “probar” una solución, está ampliando el espacio de decisiones tecnológicas fuera de los circuitos habituales de control. A la vez, el 87% considera que el uso no autorizado de IA introduce riesgos, incluida la posible exposición de datos sensibles y propiedad intelectual.

En la práctica, el shadow IT asociado a IA no se limita a la instalación de software. Puede implicar el uso de servicios externos para procesar información interna, la creación de automatizaciones con acceso a repositorios corporativos o la puesta en marcha de agentes que interactúan con sistemas críticos. El ECI no entra en casuísticas, pero sí apunta a una consecuencia operativa: la necesidad de reforzar la colaboración entre TI y las áreas de negocio para que los despliegues de IA sean seguros, cumplan la normativa y estén alineados con los objetivos de la organización. Ese matiz es relevante porque desplaza el debate desde la prohibición hacia el gobierno, un terreno donde las empresas suelen moverse con más lentitud.

El estudio también recoge expectativas sobre los agentes de IA, una categoría que está ganando protagonismo en la conversación corporativa por su promesa de automatizar tareas encadenadas, no solo responder a preguntas. El 61% de los directivos de TI espera que los agentes de IA mejoren la experiencia del cliente o del empleado. Un 58% prevé que contribuyan a aumentar la productividad y la eficiencia, y el 57% considera que podrían ayudar a crear nuevos productos, servicios o fuentes de ingresos. Aunque son porcentajes de percepción, dibujan un mapa de prioridades: primero, impacto en experiencia y operaciones; después, una capa más estratégica vinculada a crecimiento.

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Ese potencial, no obstante, vuelve a chocar con condicionantes de infraestructura y de cumplimiento. La soberanía del dato aparece en el ECI como un criterio que condiciona dónde se despliegan cargas y, por extensión, dónde se entrenan o ejecutan modelos. Para el 80% de los encuestados, la soberanía del dato es una prioridad clave en la toma de decisiones sobre infraestructura, incluido dónde desplegar contenedores. Más de la mitad (57%) considera necesario operar su infraestructura dentro de un único país, ya sea en entornos on-premise o a través de una región cloud local, principalmente por motivos de seguridad y protección de datos.

La implicación es directa para arquitecturas híbridas: si una organización necesita mantener datos dentro de fronteras nacionales, la portabilidad deja de ser un argumento abstracto y se convierte en una exigencia de diseño. Los contenedores, por su capacidad de moverse entre plataformas con menos fricción que otros enfoques, encajan en ese escenario, aunque el informe también sugiere que la portabilidad por sí sola no resuelve la operación diaria. De hecho, cuando se combinan contenedores, máquinas virtuales, múltiples ubicaciones y cargas de IA, el reto suele desplazarse hacia la observabilidad, la gestión de identidades y permisos, y la consistencia de políticas, áreas donde los silos internos y el shadow IT tienden a amplificar el riesgo.

El ECI sitúa así a los responsables de TI ante una ecuación con varias variables que no siempre avanzan al mismo ritmo: presión de la alta dirección para desplegar IA, modernización acelerada hacia contenedores, exigencias de soberanía del dato y un entorno organizativo donde proliferan iniciativas fuera del control tradicional. En ese marco, el dato del 59% que prevé más de cinco aplicaciones con IA en tres años funciona como indicador de escala: no se trata de un único proyecto emblemático, sino de un portafolio que crecerá y que exigirá disciplina operativa.

Queda una incógnita abierta que el propio informe deja entrever sin resolver: si la infraestructura on-premise no está preparada para IA según el 82% de los encuestados, y al mismo tiempo la soberanía del dato empuja a mantener cargas dentro del país para el 57%, el margen de maniobra se estrecha. La modernización con contenedores aparece como respuesta técnica, pero el ECI insiste en que los mayores riesgos no siempre son tecnológicos. A menudo, están en lo que no se ve a primera vista: herramientas desplegadas sin supervisión, decisiones fragmentadas y una gobernanza que llega después de la urgencia.

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