Estás leyendo
Telefónica registra pérdidas de 4.318 millones por el coste de su ajuste

Telefónica registra pérdidas de 4.318 millones por el coste de su ajuste

  • El resultado neto de Telefónica en 2025 se ve lastrado por los gastos de reestructuración y la salida de Hispanoamérica, pese a la mejora de los ingresos operativos.
Telefónica

El balance anual de Telefónica ha arrojado una cifra que obliga a una lectura detenida por parte de inversores y directivos: unas pérdidas netas de 4.318 millones de euros en el ejercicio 2025. Este resultado negativo, el más abultado de su historia reciente, no responde a una erosión del negocio diario, sino a la factura acumulada por la drástica transformación de su estructura. La compañía ha optado por concentrar en este periodo el impacto de sus decisiones más costosas, desde la salida de mercados no estratégicos hasta la reducción de su plantilla en España, una maniobra que limpia el balance a costa de teñir de rojo el resultado final.

Según los datos facilitados por Telefónica, los ingresos del Grupo ascendieron a 35.120 millones de euros en 2025, lo que representa un crecimiento del 1,5% en términos constantes. Sin embargo, esta inercia positiva en la facturación se ha visto neutralizada por una serie de factores no recurrentes que suman miles de millones en la columna de gastos. En las operaciones que continúan dentro del Grupo, el impacto de los planes de bajas y la depreciación de ciertos activos provocó un resultado negativo de 2.049 millones. Por otro lado, las desinversiones en Hispanoamérica (Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador) aportaron otros 2.269 millones de pérdidas por minusvalías en las operaciones discontinuadas.

El lastre de la retirada geográfica

La salida de los mercados hispanoamericanos ha sido, durante años, una demanda recurrente de los analistas para reducir la exposición al riesgo de cambio y a la inestabilidad política. No obstante, la ejecución de esta estrategia ha tenido un precio elevado en términos contables. Las desinversiones realizadas en 2025 y las completadas a principios de 2026 en Colombia y Chile cierran un ciclo en el que Telefónica ha priorizado la simplificación de su estructura sobre la recuperación del valor histórico de esos activos. Estas minusvalías son las que explican que, pese a tener un negocio que genera caja, el resultado neto sea deficitario.

Frente a esta situación, la dirección del Grupo pone el foco en el beneficio neto ajustado, que alcanzó los 2.122 millones de euros en 2025. Esta métrica, que aísla los costes de reestructuración y las pérdidas por ventas de filiales, pretende demostrar que el corazón del negocio, España, Brasil, Alemania y Reino Unido, mantiene una rentabilidad sólida. La tensión entre el resultado contable (negativo) y el ajustado (positivo) define el actual momento de la operadora: una empresa que está pagando hoy el coste de no ser la misma mañana.

Eficiencia operativa y flujo de caja

A pesar de la magnitud de las pérdidas, los indicadores de gestión operativa muestran señales de resistencia. El flujo de caja libre de las operaciones continuadas cerró el año en 2.069 millones de euros, superando las previsiones que la propia compañía había actualizado en el tercer trimestre. Esta capacidad de generación de liquidez es la que permite a Telefónica mantener su compromiso de dividendos y seguir reduciendo su deuda financiera neta, que a 31 de diciembre se situó en 26.824 millones de euros.

La reducción de la deuda en 1.400 millones de euros durante el último trimestre sugiere que, aunque el resultado neto se vea castigado por los apuntes contables, la solvencia de la compañía no parece comprometida. El plan Transform & Grow ha logrado que Telefónica España registre su mejor dinámica comercial en siete años, con crecimientos simultáneos en ingresos y EBITDA ajustado por primera vez desde 2008. Sin embargo, este buen desempeño doméstico debe ahora cargar con el peso de una corporación que aún arrastra las secuelas de su anterior expansión global.

Te puede interesar
Telefónica

El horizonte de 2026 y las dudas pendientes

De cara al próximo ejercicio, las metas financieras presentadas por el presidente Marc Murtra contemplan un crecimiento moderado de ingresos y EBITDA (entre el 1,5% y el 2,5%) y una ambiciosa meta de flujo de caja de 3.000 millones de euros. Para alcanzar estas cifras, la operadora confía en la tracción de divisiones como Telefónica Tech, cuyos ingresos crecieron un 18,9% el año pasado, y en la estabilización de sus grandes mercados europeos.

La gran incógnita para los profesionales del sector es si la etapa de los grandes ajustes extraordinarios ha concluido realmente con este balance de 2025. Aunque la salida de Hispanoamérica parece casi total tras los cierres en Colombia y Chile en el primer trimestre de 2026, la evolución de los activos en mercados altamente competitivos como Reino Unido seguirá bajo la lupa. El mercado evaluará si la actual estructura de costes es lo suficientemente ligera como para que el crecimiento operativo se traduzca, finalmente, en beneficios netos positivos que no se vean devorados por futuras provisiones o depreciaciones.

Ver Comentarios (0)

Leave a Reply

Utilizamos cookies para facilitar la relación de los visitantes con nuestro contenido y para permitir elaborar estadísticas sobre las visitantes que recibimos. No se utilizan cookies con fines publicitarios ni se almacena información de tipo personal. Puede gestionar las cookies desde aquí.   
Privacidad