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AMD lanza Ryzen AI Embedded para sistemas autónomos

AMD lanza Ryzen AI Embedded para sistemas autónomos

  • AMD presenta Ryzen AI Embedded, una nueva gama de procesadores con CPU, GPU y NPU integradas para IA en automoción, industria y sistemas autónomos.
AMD Ryzen AI Embedded

AMD ha presentado oficialmente su nueva línea de procesadores Ryzen AI Embedded, una familia de chips x86 diseñados para acelerar la computación de inteligencia artificial en entornos embebidos. Con un enfoque claro en sectores como la automoción, la automatización industrial y los sistemas físicos autónomos, los nuevos procesadores P100 y X100 combinan núcleos CPU “Zen 5”, GPU RDNA 3.5 y NPU XDNA 2 en un solo encapsulado BGA de bajo consumo.

Según datos de AMD, los modelos P100, ya disponibles para clientes con acceso anticipado, ofrecen entre 4 y 6 núcleos, un rendimiento gráfico estimado un 35% superior al de la generación anterior y hasta 50 TOPS (trillones de operaciones por segundo) de capacidad de inferencia IA. Estas cifras sitúan a la nueva gama como una propuesta orientada a dispositivos con limitaciones térmicas y de espacio, como los cuadros de mando digitales en vehículos o los sistemas de control en entornos industriales extremos.

Aunque AMD ya contaba con soluciones embebidas en su catálogo, la incorporación de una NPU dedicada basada en la arquitectura XDNA 2 marca un salto cualitativo. Esta unidad permite ejecutar modelos de IA como transformadores de visión, redes neuronales convolucionales o LLMs compactos directamente en el dispositivo, sin necesidad de conexión a la nube. En teoría, esto reduce la latencia y mejora la privacidad, dos factores críticos en aplicaciones como la conducción autónoma o la robótica humanoide.

El vicepresidente senior de AMD Embedded, Salil Raje, subrayó que la demanda de inteligencia en el borde está creciendo, pero también lo hacen las restricciones de diseño. “Las industrias necesitan rendimiento sin complejidad añadida”, afirmó. La integración de CPU, GPU y NPU en un solo chip pretende responder a esa tensión, aunque no está exenta de desafíos. La gestión térmica y la compatibilidad con software existente siguen siendo puntos sensibles en este tipo de soluciones integradas.

La serie X100, aún en fase de pruebas, ampliará el alcance de esta arquitectura con configuraciones de hasta 16 núcleos y mayor capacidad de procesamiento IA. Está orientada a sistemas físicos autónomos más exigentes, como robots industriales o plataformas móviles de vigilancia. AMD prevé comenzar el muestreo de estos modelos durante el primer semestre de 2026.

Más allá del hardware, la compañía ha apostado por una pila de software unificada que cubre CPU, GPU y NPU. Esta capa incluye bibliotecas optimizadas, APIs estándar y un runtime nativo para XDNA, todo ello sobre una base de virtualización con Xen. La compatibilidad con Yocto, Ubuntu, FreeRTOS, Android o Windows en entornos aislados permite a los desarrolladores combinar interfaces ricas con control en tiempo real, sin comprometer la seguridad funcional. AMD asegura que su arquitectura es capaz de alcanzar el nivel ASIL-B, una exigencia habitual en automoción.

En términos de especificaciones, los modelos P132a para automoción operan en rangos de temperatura de –40°C a +105°C, con un TDP nominal de hasta 45 vatios. Soportan hasta cuatro pantallas 4K a 120 Hz o dos 8K simultáneamente, y ofrecen conectividad avanzada con puertos USB 4.0, Ethernet con TSN y memoria LPDDR5X a 8000 MT/s. La longevidad del producto se sitúa entre 2,5 y 10 años, dependiendo del perfil de cliente.

La competencia en este segmento no es menor. Intel, Nvidia y Qualcomm también han reforzado sus ofertas para el borde inteligente, aunque con estrategias distintas. Mientras Nvidia prioriza su ecosistema CUDA y soluciones SoC como Jetson, AMD apuesta por una arquitectura abierta y modular, más cercana a los estándares industriales tradicionales. Esta diferencia podría resultar determinante para integradores que buscan flexibilidad y control a largo plazo.

A pesar del entusiasmo técnico, la adopción masiva de estas plataformas dependerá de factores más amplios: desde la disponibilidad de herramientas de desarrollo hasta la evolución de las normativas de seguridad funcional. En automoción, por ejemplo, la validación de nuevas arquitecturas puede llevar años, especialmente en sistemas críticos.

Los primeros envíos de producción de la serie P100 están previstos para el segundo trimestre de 2026. AMD también ha confirmado que los modelos con 8 a 12 núcleos, orientados a automatización industrial, comenzarán a distribuirse en el primer trimestre. La hoja de ruta sugiere una expansión progresiva hacia configuraciones más potentes y especializadas, aunque el ritmo de adopción dependerá en gran medida de la madurez del ecosistema de software y del respaldo de los fabricantes de equipos originales.

La apuesta de AMD por llevar la inteligencia artificial al borde no es nueva, pero esta generación de procesadores embebidos refuerza su ambición de competir en un terreno donde la eficiencia energética, la integración vertical y la adaptabilidad pesan tanto como el rendimiento bruto. En un mercado donde cada milisegundo y cada vatio cuentan, la combinación de CPU, GPU y NPU en un solo chip no es solo una cuestión de ingeniería: es una declaración estratégica.

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