La inteligencia artificial visual ha dejado de ser una herramienta marginal para convertirse en una infraestructura operativa dentro del sector de la moda. Según el análisis recogido en The Modelia Yearbook 2025 , cerca del 80% de las marcas del sector ya tienen algún despliegue activo o previsto de IA visual. La cifra no solo refleja una adopción acelerada, sino un cambio de paradigma en la forma en que se conciben y producen los contenidos visuales.
Modelia, startup española especializada en inteligencia artificial aplicada a la moda, ha documentado cómo esta tecnología ha pasado de ser una promesa a convertirse en un recurso estructural. Su informe anual identifica cuatro áreas donde la IA visual ha ganado tracción: generación de imágenes para e-commerce, campañas digitales, activaciones en redes sociales y procesos de desarrollo creativo. En todos los casos, el objetivo no ha sido sustituir al talento humano, sino ampliar su capacidad de respuesta ante un mercado que exige agilidad, personalización y volumen constante de contenido.
Aunque la automatización ha sido históricamente vista con recelo en sectores creativos, el año 2025 ha matizado esa percepción. Grandes marcas como Zara, H&M, Mango, Nike o Levi’s, junto a firmas emergentes, han integrado herramientas de IA visual en sus flujos de trabajo. No solo para generar imágenes, sino para redefinir cómo se planifican y adaptan las campañas visuales. El resultado: un nuevo tipo de colaboración entre humanos y algoritmos, donde los prompts se convierten en lenguaje creativo y la IA actúa como catalizador de ideas.
Uno de los cambios más visibles se ha producido en redes sociales. De acuerdo con el Modelia Yearbook 2025, alrededor del 70% de las imágenes compartidas por marcas en plataformas digitales han sido generadas o modificadas con herramientas de IA. La presión por mantener una presencia visual constante, combinada con la necesidad de adaptar los contenidos a múltiples formatos y audiencias, ha impulsado este uso. En muchos casos, los equipos creativos ya no trabajan con sesiones fotográficas tradicionales, sino con entornos virtuales que permiten iterar y ajustar en tiempo real.
La sostenibilidad también ha entrado en la ecuación. La generación de imágenes mediante IA ha permitido reducir desplazamientos, sets de rodaje y producción física. Según los datos recopilados por Modelia, esto se ha traducido en menores costes logísticos y una huella de carbono más baja. Aunque no sustituye completamente los procesos tradicionales, sí ofrece una alternativa viable en términos de eficiencia y escalabilidad.
Iván Rodríguez, CEO y cofundador de Modelia, lo resume así: “2025 ha marcado un antes y un después en la forma en que la industria de la moda adopta la inteligencia artificial visual. Hemos pasado de experimentar con la tecnología a integrarla de forma real en los procesos creativos y productivos del sector”.
Fundada en 2024, Modelia ha desarrollado una plataforma que transforma imágenes planas o en maniquíes en fotografías y vídeos hiperrealistas generados por IA. La herramienta permite vestir modelos virtuales con prendas reales, combinar looks completos y adaptar campañas a distintos públicos. Esta capacidad de personalización, unida a la rapidez de producción, ha convertido a la startup en un actor emergente en el ecosistema tecnológico de la moda.
De cara a 2026, el informe de Modelia anticipa una evolución en la sofisticación de los usos. Se espera una mayor integración de la IA en campañas completas, así como avances en la coherencia visual de personajes, prendas y escenarios. También se prevé una consolidación de los llamados “universos visuales”, donde las marcas desarrollan identidades gráficas propias generadas íntegramente por IA.
Sin embargo, esta expansión no está exenta de desafíos. La dependencia de modelos generativos plantea cuestiones sobre propiedad intelectual, autenticidad y diversidad. A medida que las herramientas se perfeccionan, también lo hacen las expectativas del público, que empieza a detectar patrones repetitivos o estéticas artificiales. La clave, según algunos analistas, estará en el equilibrio entre automatización y dirección creativa.
En paralelo, la regulación europea sobre inteligencia artificial podría empezar a tener impacto en este tipo de aplicaciones. Aunque por ahora el foco normativo está en sectores de alto riesgo, el uso de IA en contenidos visuales comerciales no está completamente fuera del radar. Las marcas que operan en Europa deberán estar atentas a posibles requisitos de transparencia o etiquetado de imágenes generadas artificialmente.
Lo que parece claro es que la inteligencia artificial visual ha dejado de ser una herramienta opcional. En un entorno saturado de imágenes y con ciclos de consumo cada vez más cortos, las marcas que no integren esta tecnología corren el riesgo de quedar rezagadas. La cuestión ya no es si usarla, sino cómo hacerlo sin perder identidad ni relevancia.
