Un año después de mostrar su primer prototipo en CES 2025, la neerlandesa Innatera ha regresado a Las Vegas con un mensaje distinto: su microcontrolador neuromórfico Pulsar ya está integrado en dispositivos reales. Durante el CES 2026, la compañía exhibe no solo demostraciones en vivo, sino también despliegues comerciales en sectores como el hogar inteligente, la industria, los wearables y la salud conectada.
La tecnológica ha acelerado la transición de su arquitectura neuromórfica desde el laboratorio hasta el mercado. Pulsar, lanzado oficialmente en Computex hace apenas unos meses, combina redes neuronales de picos (SNN), un procesador RISC-V y aceleradores dedicados para cargas de trabajo de visión por computador y procesamiento de señales. Todo ello en un chip diseñado para operar de forma continua con consumos de potencia en el rango de los microwatios.
La propuesta de valor se centra en la inteligencia local: procesar datos del sensor directamente en el dispositivo, sin depender de la nube. Esto reduce la latencia, protege la privacidad y mejora la eficiencia energética, factores especialmente críticos en aplicaciones de IoT y dispositivos portátiles. “Pulsar ha abierto las puertas a una nueva generación de dispositivos ultraeficientes”, afirma Sumeet Kumar, CEO de Innatera. “Este CES es nuestra oportunidad para mostrar que la computación neuromórfica ya no es una promesa futura, sino una realidad comercial”.
Entre los primeros socios que han integrado Pulsar en productos reales destacan 42T y CYRAN AI Solutions. La británica 42T ha desarrollado un sistema de monitorización de salud de motores que utiliza redes de picos para detectar patrones sutiles de vibración y clasificar fallos como desalineaciones o desequilibrios. “Podemos capturar cambios minúsculos y clasificarlos directamente en el dispositivo”, explica Jon Spratley, CEO de 42T. “Esto permite crear soluciones retroajustables o integradas para motores autodiagnosticables”.
Por su parte, CYRAN AI Solutions está mostrando capacidades de interacción gestual de ultra bajo consumo, orientadas a wearables y nuevas interfaces hombre-máquina. Ambas aplicaciones ilustran un patrón común: despliegues en el edge que requieren inteligencia continua sin agotar la batería ni comprometer la privacidad del usuario.
Innatera también ha iniciado colaboraciones con fabricantes de diseño original (ODM), como la asiática Joya, que planea integrar Pulsar en dispositivos de estilo de vida, IoT y hogar inteligente. “La IA neuromórfica en el edge es el siguiente paso natural”, señala Liao Ke, fundador de Joya. “Pulsar nos ofrece el rendimiento y perfil energético necesarios para llevar esta tecnología al mercado de consumo”.
El interés no se limita al ámbito comercial. VLSI Expert ha incorporado sistemas Pulsar en sus programas de formación, con el objetivo de preparar a una nueva generación de ingenieros familiarizados con arquitecturas neuromórficas. Esta iniciativa forma parte del programa de desarrolladores de Innatera, que incluye acceso a hardware, diseños de referencia y herramientas para acelerar la transición de prototipos a productos finales.
David Harold, analista de Jon Peddie Research, subraya el atractivo de esta tecnología para los fabricantes: “Los OEM y ODM buscan añadir inteligencia en el sensor sin penalizar la autonomía, el ancho de banda o la privacidad. Los procesadores neuromórficos como Pulsar ofrecen una vía realista para lograrlo en el propio dispositivo”.
Aunque el concepto de computación neuromórfica lleva décadas en desarrollo, su adopción comercial ha sido limitada por la complejidad técnica y la falta de herramientas maduras. El avance de Innatera, al integrar SNNs con arquitecturas RISC-V y aceleradores especializados en un solo chip, sugiere un enfoque pragmático que prioriza la viabilidad industrial sobre la pureza académica.
El despliegue de Pulsar en dispositivos reales marca un punto de inflexión. Si bien aún es pronto para hablar de adopción masiva, el ritmo de integración en sectores diversos indica una demanda latente de soluciones edge con inteligencia embebida. La clave estará en cómo evoluciona el ecosistema: desde el soporte a desarrolladores hasta la estandarización de herramientas y marcos de programación.
CES 2026 se convierte así en una plataforma no solo para mostrar tecnología, sino para validar su tracción en el mercado. Y en el caso de Innatera, la validación ya no es solo técnica, sino también comercial.