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La escasez de memoria reordena la estrategia de los fabricantes de PC

La escasez de memoria reordena la estrategia de los fabricantes de PC

  • La presión de la IA sobre la cadena de suministro obliga a priorizar gamas altas
Chips de memoria

Contra las previsiones más prudentes, el mercado global de ordenadores personales cerró el cuarto trimestre de 2025 con un crecimiento del 9,7 % interanual, alcanzando los 76,4 millones de unidades enviadas, según datos de IDC. El repunte, inesperado en un contexto de tensiones en la cadena de suministro y encarecimiento de componentes clave como la memoria RAM, se produce en un momento de transición tecnológica y presión inflacionaria para el sector.

El final del soporte oficial de Windows 10 por parte de Microsoft, previsto para octubre de 2025, ha sido uno de los principales catalizadores. Muchas empresas y usuarios particulares han optado por renovar sus equipos antes de enfrentarse a problemas de compatibilidad o vulnerabilidades de seguridad. Sin embargo, este factor no explica por sí solo el aumento de la demanda.

Según IDC, los fabricantes de PC han acelerado sus compras de componentes ante la amenaza de aranceles adicionales y la creciente escasez de memoria, tanto RAM como NAND, provocada por el auge de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial. “La escasez de memoria que comenzó a emerger a finales de 2025 llevó a compradores y marcas a asegurar inventario antes de las subidas de precios previstas para 2026”, señala el informe.

El impacto de esta estrategia de acopio ya se deja notar. Empresas como Lenovo y HP han estado acumulando memoria durante los últimos meses, pero se espera que esas reservas se agoten en el primer semestre de 2026. Esto podría traducirse no solo en un aumento de precios, sino también en una reducción de las especificaciones de memoria en los modelos de entrada y gama media.

Jean Philippe Bouchard, vicepresidente de investigación en IDC, advierte que el año será especialmente volátil: “Más allá de la presión sobre los precios, ya reconocida por algunos fabricantes, podríamos ver una reducción generalizada en las especificaciones de memoria para preservar el inventario disponible”.

El encarecimiento de la RAM y el almacenamiento SSD no es nuevo, pero se ha intensificado en los últimos meses debido a la demanda creciente de chips de alto rendimiento para aplicaciones de IA generativa. Este fenómeno ha tensionado la oferta global de memoria, un componente crítico no solo para servidores, sino también para dispositivos personales.

En este escenario, IDC anticipa un cambio estratégico por parte de los fabricantes: priorizarán los modelos de gama media y alta, donde los márgenes permiten absorber mejor el aumento de costes. Esto podría dejar al margen a los consumidores más sensibles al precio, especialmente en mercados emergentes o segmentos educativos.

La situación recuerda a otros episodios de escasez tecnológica, como el vivido durante la pandemia con los semiconductores. Sin embargo, a diferencia de entonces, el detonante no es una disrupción logística, sino una competencia directa por los mismos recursos entre sectores que hasta hace poco no se solapaban: consumo general y centros de datos de IA.

Para los compradores empresariales, la recomendación implícita es clara. Si se prevé una renovación de flota o ampliación de equipos, hacerlo en el primer semestre de 2026 podría evitar costes adicionales o limitaciones técnicas. Aunque, como siempre, la capacidad de anticipación dependerá del músculo financiero y la agilidad de cada organización.

El crecimiento del mercado de PC en plena escasez de memoria plantea una paradoja: la demanda se ha adelantado precisamente por miedo a que las condiciones empeoren. Esta dinámica, aunque efectiva a corto plazo, podría generar un efecto rebote en la segunda mitad del año si los precios siguen subiendo y la oferta no se estabiliza.

La evolución del mercado dependerá en gran medida de cómo se reparta la producción de memoria entre los distintos sectores. Y de si los fabricantes logran mantener el equilibrio entre precio, prestaciones y disponibilidad. En cualquier caso, 2026 arranca con un panorama incierto, donde la inteligencia artificial no solo redefine el software, sino también las tensiones estructurales del hardware.

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Una escasez que empieza a desordenar el ciclo del PC

Más allá del impacto inmediato en precios y configuraciones, la tensión actual sobre la memoria introduce una anomalía en el funcionamiento histórico del mercado del PC. Tradicionalmente, el sector ha alternado fases de sobrecapacidad y correcciones abruptas, un patrón conocido por fabricantes y canal. Sin embargo, algunos analistas empiezan a cuestionar si ese mecanismo sigue siendo válido en el nuevo contexto tecnológico.

En un análisis reciente, Norberto Gallego situaba el debate precisamente en ese punto: no tanto en si el mercado crecerá o caerá en 2026, sino en si la escasez de memorias y otros componentes está alterando la lógica cíclica que durante décadas ha regulado la industria. Los datos acompañan esa lectura. Según cifras de Omdia, el mercado global de PC cerró 2025 con entre 279 y 285 millones de unidades despachadas, un volumen elevado para un ejercicio marcado por la presión de costes.

La clave está en el lado de la oferta. Los principales fabricantes de memoria han reorientado inversiones y capacidad hacia los segmentos más rentables, vinculados a centros de datos e inteligencia artificial, relegando la expansión de memorias DRAM y NAND convencionales. Esta decisión no responde a una disrupción puntual, sino a un cálculo estratégico que limita la elasticidad del suministro y reduce la capacidad del mercado para corregirse mediante caídas rápidas de precios.

Desde esta perspectiva, la escasez deja de ser un episodio coyuntural y empieza a adquirir un carácter estructural. No porque falten chips en términos absolutos, sino porque la capacidad disponible se asigna a prioridades distintas a las del PC tradicional. De ahí que algunos fabricantes estén revisando configuraciones, retrasando lanzamientos o concentrando esfuerzos en gamas donde los márgenes permiten absorber mejor el encarecimiento de los componentes.

Este trasfondo añade una capa de incertidumbre a 2026. Si la demanda de infraestructura de IA mantiene su ritmo y la inversión en capacidad para memoria convencional no se acelera, el crecimiento reciente del PC podría interpretarse más como una reacción defensiva que como el inicio de un nuevo ciclo expansivo sostenido.

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