Dell Technologies ha presentado una nueva versión de PowerStore, su plataforma de almacenamiento empresarial orientada a entornos de nube privada, en un momento marcado por dos presiones simultáneas: el crecimiento sostenido de los volúmenes de datos y la dificultad creciente para garantizar continuidad operativa sin disparar costes ni complejidad.
La actualización introduce mejoras en densidad mediante tecnología QLC, nuevas capacidades de ciberresiliencia y una ampliación de las funciones de archivo unificado. La pregunta implícita es hasta qué punto estas mejoras responden a un cambio estructural en la forma en que las empresas están diseñando su infraestructura.
PowerStore se lanzó como una plataforma pensada para consolidar cargas de trabajo diversas bajo una arquitectura común, con un fuerte componente de automatización y un enfoque “software-defined”. Desde entonces, Dell ha ido ajustando el producto a una realidad menos lineal de lo previsto hace unos años. La adopción de la nube pública no ha eliminado la necesidad de infraestructuras propias; más bien la ha redefinido. En muchos sectores, la nube privada vuelve a ocupar un papel central, aunque con exigencias más altas en eficiencia, seguridad y flexibilidad.
En ese contexto se encuadra esta actualización, que no introduce un único cambio disruptivo, sino una suma de ajustes técnicos con impacto directo en costes operativos, modelos de protección del dato y gestión diaria.
QLC de alta densidad: menos espacio, más matices
Uno de los ejes del anuncio es la evolución del uso de memoria QLC (Quad-Level Cell) dentro de PowerStore. Durante años, esta tecnología ha estado asociada a un dilema conocido: mayor densidad y menor coste por gigabyte a cambio de compromisos en rendimiento y resistencia. Dell sostiene que ese equilibrio se ha desplazado.
Los nuevos modelos incorporan unidades QLC de 30 TB que permiten alcanzar hasta 2 PB efectivos en apenas 2U de rack. En términos prácticos, esto supone duplicar la capacidad por unidad de espacio frente a generaciones anteriores y mejorar la eficiencia energética en torno a un 23 %, según cifras del fabricante. El argumento no se limita al ahorro de espacio. En centros de datos donde el coste del rack, la energía y la refrigeración pesan tanto como el hardware, la densidad se traduce directamente en impacto presupuestario.
Dell insiste en que el rendimiento se mantiene en niveles equivalentes a configuraciones basadas en TLC, con NVMe de baja latencia, tiempos submilisegundo y servicios de reducción de datos siempre activos. El mensaje es claro: QLC ya no se presenta como una opción secundaria para datos fríos, sino como un medio válido para cargas empresariales mixtas, con un TCO hasta un 15 % inferior.
Sin embargo, el encaje real de esta propuesta depende del perfil de cada organización. No todas las aplicaciones reaccionan igual ante cambios en latencia sostenida o ciclos de escritura. La promesa de “mismo rendimiento” se apoya en una arquitectura de software que compensa las limitaciones físicas del medio, pero exige confianza en esa capa de abstracción. Para muchas empresas, el atractivo está menos en la cifra técnica y más en la posibilidad de retrasar ampliaciones de espacio y reducir huella física.
Ciberresiliencia como requisito operativo, no añadido
Si la densidad responde a un problema de eficiencia, la otra gran línea de la actualización aborda un riesgo menos cuantificable: la interrupción del negocio por incidentes de seguridad o fallos imprevistos. La protección del dato ha pasado de ser un componente más de la infraestructura a condicionar directamente decisiones de arquitectura.
PowerStore amplía sus capacidades de replicación y continuidad con nuevas opciones sobre Fibre Channel. La replicación síncrona para cargas de bloque permite eliminar la pérdida de datos en escenarios de fallo, mientras que la replicación asíncrona para sistemas de archivos reduce el RPO hasta cinco minutos. Se suma además Metro Sync para archivos, con conmutación por error automática y objetivos de RPO y RTO cero en entornos críticos.
Estas funciones no son nuevas en el mercado, pero su integración nativa dentro de la plataforma busca reducir la dependencia de configuraciones externas o herramientas adicionales. La lógica es simplificar el diseño de estrategias de resiliencia en un momento en que los ataques de ransomware y los errores humanos siguen figurando entre las principales causas de caída de servicios.
Un elemento menos visible, pero significativo, es la introducción de autorización multiparte para operaciones críticas. Exigir la validación de un segundo administrador antes de realizar cambios sensibles en el almacenamiento apunta a un enfoque más cercano al control de accesos que al puro rendimiento. Es una medida pensada tanto para errores internos como para movimientos maliciosos.
Dell vincula estas capacidades con su ecosistema de protección de datos y detección de anomalías basada en inteligencia artificial. El planteamiento es modular, aunque no exento de dependencia del propio stack del proveedor, un aspecto que algunas organizaciones evalúan con cautela.
Archivo unificado: menos fricción en el día a día
La tercera área de mejora se centra en la gestión de archivos, una capa a menudo menos visible que el almacenamiento de bloque, pero crítica en sectores como ingeniería, medios o investigación. PowerStore amplía su compatibilidad con NFSv4.2 avanzado, incorporando funciones como Server-Side Copy, que reduce el tráfico de red en operaciones de copia, o Sparse Files, orientados a optimizar el uso de capacidad.
También se añade soporte para Labeled NFS, pensado para compartir archivos de forma segura en entornos con mayores exigencias de control. Son mejoras incrementales, pero alineadas con un patrón claro: reducir operaciones manuales y cuellos de botella derivados del crecimiento de usuarios y flujos de datos.
La nueva funcionalidad File Top Talkers introduce mayor visibilidad sobre quién consume qué recursos. Permite identificar usuarios o aplicaciones con mayor impacto en IOPS o ancho de banda y aplicar políticas de calidad de servicio de forma más precisa. En organizaciones grandes, donde los problemas de rendimiento suelen atribuirse de forma genérica al “sistema”, este tipo de telemetría puede cambiar la conversación entre equipos.
PowerStore dentro de una estrategia más amplia
Dell presenta esta actualización como un paso más dentro de su visión de plataforma de datos para la nube privada. Tras el lanzamiento de Dell Private Cloud, orientado a simplificar despliegues y operaciones, PowerStore se posiciona como la base sobre la que se apoyan esas arquitecturas.
No se trata solo de añadir funciones, sino de reforzar un mensaje: la infraestructura propia sigue siendo relevante, siempre que sea capaz de adaptarse a dinámicas de consumo más flexibles y a exigencias de seguridad crecientes. La evolución de PowerStore refleja esa tensión entre control y agilidad, entre consolidación y especialización.
Queda por ver cómo encajan estas mejoras en entornos heterogéneos, donde conviven plataformas de distintos fabricantes y modelos operativos híbridos. También si la promesa de simplicidad se mantiene a medida que se activan más capas de automatización y protección. Lo que resulta evidente es que el almacenamiento vuelve a ocupar un lugar central en la conversación estratégica de TI, ya no como infraestructura silenciosa, sino como un componente que condiciona costes, riesgos y velocidad de respuesta.
