El tráfico global de datos intercambiado a través de las plataformas de DE-CIX alcanzó los 79 exabytes en 2025, según datos publicados por el operador alemán. La cifra representa un incremento del 16 % respecto al año anterior y más del doble del volumen registrado en 2020. Este crecimiento sostenido refleja la presión creciente sobre las infraestructuras de interconexión, impulsada por el streaming, la inteligencia artificial, el trabajo híbrido y los eventos en directo.
El 9 de diciembre fue el día con mayor volumen de tráfico del año, con un pico de 26,99 terabits por segundo a las 20:11 CET. Coincidió con la última jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones de la UEFA, un patrón que se repite cada vez con más frecuencia: los grandes eventos deportivos en directo actúan como catalizadores de consumo digital. En ese mismo instante, el nodo de Frankfurt —el mayor punto de intercambio de Internet de Europa— alcanzó un récord de 18,73 Tbit/s.
Según cifras compartidas por DE-CIX, Frankfurt gestionó 48 exabytes en 2025, un 6 % más que en 2024. Aunque el crecimiento es más moderado que en otras regiones, sigue consolidando su papel como núcleo europeo de conectividad. En contraste, Norteamérica experimentó un aumento del 46 %, con 11 exabytes distribuidos entre Nueva York, Dallas y Chicago. Este último, con un crecimiento del 400 %, ilustra cómo los nodos más recientes pueden escalar rápidamente cuando se integran en ecosistemas urbanos con alta demanda digital.
En España, DE-CIX Madrid cerró el año con un pico histórico de 1,56 Tbit/s, consolidando su posición como principal punto de intercambio de la Península Ibérica. El nodo, que celebra en 2026 su décimo aniversario, conecta ya a más de 200 redes y actúa como puerta digital entre Europa, África y América Latina. Su arquitectura distribuida, con presencia en varios centros de datos de la capital, permite una mayor resiliencia frente a modelos más centralizados.
La evolución de Madrid como hub digital no se explica solo por el crecimiento del tráfico. También responde a un cambio estructural en los flujos de datos globales. La conectividad tradicional Este-Oeste —entre América del Norte, Europa y Asia— está siendo complementada por nuevos ejes Sur-Norte, especialmente entre África y Europa. En este contexto, la posición geográfica de la Península Ibérica y la expansión de cables submarinos refuerzan su papel estratégico.
El 28 de abril, sin embargo, se registró el nivel de tráfico más bajo del año en Madrid: 595,04 Gbit/s. La caída coincidió con un apagón eléctrico que afectó a gran parte de la España peninsular, Portugal y Andorra. Aunque la infraestructura de DE-CIX permaneció operativa, la desconexión de los usuarios finales redujo temporalmente la actividad. Este tipo de eventos subraya la dependencia mutua entre la capa física de suministro energético y las redes digitales.
Theresa Bobis, directora de Ventas para el Sur de Europa de DE-CIX, señala que «celebrar diez años de DE-CIX Madrid es celebrar una década de crecimiento digital para toda la región». En su visión, el objetivo ha sido construir un ecosistema local competitivo que acerque los contenidos y servicios cloud al usuario final. El crecimiento sostenido del nodo sugiere que esa estrategia ha encontrado tracción en el mercado.
Más allá de Europa y Norteamérica, el tráfico también creció en Asia y América Latina. En el sudeste asiático, la plataforma distribuida de DE-CIX aumentó su volumen un 140 %, hasta alcanzar los 1,2 exabytes. En México y Brasil, dos de las ubicaciones más recientes, se intercambiaron 24 y 10 petabytes respectivamente en sus primeros meses de operación. Aunque aún lejos de los grandes nodos globales, estas cifras anticipan un posible desplazamiento del mapa de interconexión hacia regiones hasta ahora periféricas.
Dubái y Estambul también registraron incrementos significativos, con 2,7 exabytes y 927 petabytes respectivamente. En ambos casos, el crecimiento responde a la consolidación de rutas digitales alternativas que conectan Asia, Europa y África sin pasar por los nodos tradicionales del norte de Europa. Esta diversificación geográfica no elimina la centralidad de Frankfurt o Ámsterdam, pero introduce una mayor complejidad en la topología de Internet.
En conjunto, los datos de 2025 confirman una tendencia sostenida de crecimiento del tráfico global, pero también una redistribución progresiva de los centros de gravedad digitales. La interconexión ya no depende exclusivamente de unos pocos hubs, sino que se articula en torno a una red más amplia de nodos regionales con capacidad de escalar. Madrid, con su récord de tráfico y su papel como puente entre continentes, encarna esa transición.
La incógnita, de cara a los próximos años, es si las infraestructuras actuales podrán absorber los nuevos picos de demanda derivados de la inteligencia artificial generativa, el edge computing y la automatización industrial. La respuesta dependerá no solo de la capacidad técnica de los puntos de intercambio, sino también de la coordinación entre operadores, reguladores y proveedores de servicios en la construcción de una red verdaderamente distribuida.
