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El 80% de los ejecutivos en España prevé que la inteligencia artificial impulse sus ingresos en 2030

El 80% de los ejecutivos en España prevé que la inteligencia artificial impulse sus ingresos en 2030

  • Un estudio de IBM revela que ocho de cada diez directivos en España confían en la inteligencia artificial como motor de ingresos en 2030, pese a dudas sobre su integración real.
IBM IA

Ocho de cada diez ejecutivos en España creen que la inteligencia artificial será una palanca directa de ingresos en 2030. El dato, extraído de un estudio global del IBM Institute for Business Value, resume bien el clima de expectativas que rodea a la IA en la alta dirección, pero deja una pregunta abierta que atraviesa todo el informe: ¿de dónde vendrá exactamente ese impacto económico y qué empresas estarán en condiciones reales de capturarlo?

La brecha entre ambición y claridad aparece pronto. Aunque el 80% de los directivos encuestados en España espera que la IA contribuya de forma significativa a sus ingresos dentro de cuatro años, solo el 30% afirma tener hoy una visión clara sobre el origen de esos ingresos. El contraste resulta aún más llamativo si se compara con la aceleración de la inversión: según el estudio, el gasto en IA crecerá un 156% en España hasta 2030. La paradoja es evidente. Se invierte con rapidez en una tecnología cuyo retorno estratégico todavía no está del todo definido en muchas organizaciones.

El informe se apoya en una encuesta realizada a más de 2.000 altos ejecutivos en 33 países y 20 sectores, con trabajo de campo en la segunda mitad de 2025. En el caso español, los resultados dibujan un panorama de confianza estructural en la IA como motor de crecimiento, acompañado de dudas operativas muy concretas. Siete de cada diez directivos temen que sus iniciativas fracasen por no integrarse adecuadamente en el núcleo del negocio. No se trata tanto de fallos técnicos como de encaje organizativo, procesos y toma de decisiones.

Durante los últimos años, la IA ha entrado en las empresas principalmente por la vía de la eficiencia. Automatización de tareas, reducción de costes, optimización de procesos. Ese patrón empieza a agotarse. Hoy, casi la mitad del gasto en IA en España se destina todavía a mejorar la eficiencia, pero los ejecutivos prevén que en 2030 casi dos tercios de la inversión se orienten a la innovación. El cambio no es menor. Supone desplazar la IA desde la trastienda operativa hacia el diseño de nuevos productos, servicios y modelos de negocio.

Más de la mitad de los directivos españoles encuestados considera que la ventaja competitiva futura vendrá más de la innovación que de la optimización de recursos. Sin embargo, esa convicción convive con una realidad menos alineada. Aunque el 72% planea reinvertir las ganancias de productividad generadas por la IA en iniciativas de crecimiento, el camino para convertir productividad en ingresos sostenibles no aparece del todo trazado. Las expectativas de mejora son altas. Los ejecutivos esperan que la IA impulse la productividad un 42% hasta 2030 y que la mayoría de ese valor quede dentro de la propia organización. El reto está en transformar esa eficiencia ampliada en propuestas diferenciadas para el mercado.

La discusión tecnológica añade otra capa de complejidad. El estudio muestra que la sofisticación del modelo de IA se percibe como una fuente clave de ventaja competitiva, pero solo el 18% de los ejecutivos en España dice saber qué modelos necesitará realmente en 2030. La mayoría anticipa un entorno multimodelo, con una combinación de arquitecturas adaptadas a distintos casos de uso. En ese escenario, los modelos de lenguaje pequeños ganan terreno frente a los grandes modelos generalistas, al menos en la previsión de los directivos españoles.

A escala global, las organizaciones que ya están escalando la IA en múltiples flujos de trabajo mediante modelos más pequeños y personalizados proyectan márgenes operativos significativamente más altos. El dato introduce una tensión interesante. Mientras el discurso público suele centrarse en grandes modelos y capacidades generalistas, la ventaja competitiva parece desplazarse hacia arquitecturas más discretas, integradas y ajustadas a procesos concretos.

La computación cuántica aparece como otro elemento de contraste. Más de la mitad de los ejecutivos españoles cree que la combinación de IA y tecnologías cuánticas transformará su sector antes de 2030. Sin embargo, solo el 28% espera utilizar computación cuántica en ese horizonte temporal. La distancia entre percepción de impacto y adopción real sugiere que muchas organizaciones reconocen el potencial disruptivo, pero no se sienten aún preparadas para incorporarlo en su hoja de ruta tecnológica. Para quienes sí lo hagan, el informe apunta a una posible ventaja temprana.

Más allá de la tecnología, el estudio subraya un cambio profundo en el liderazgo y en la estructura del trabajo. De aquí a 2030, los ejecutivos españoles esperan que más de una cuarta parte de los consejos de administración cuenten con asesores basados en IA. No como herramientas auxiliares, sino como sistemas capaces de aportar análisis y recomendaciones en la toma de decisiones estratégicas. El 92% considera que la IA redefinirá los roles de liderazgo en toda la organización y más de la mitad anticipa la aparición de nuevos perfiles directivos vinculados directamente a estas capacidades.

El impacto sobre el empleo se describe en términos menos apocalípticos y más estructurales. El 60% de los directivos afirma que los puestos de trabajo son cada vez más efímeros y la mitad espera que muchas de las habilidades actuales queden obsoletas antes de 2030. En ese contexto, la mentalidad, la capacidad de adaptación y el aprendizaje continuo aparecen como factores más determinantes que las competencias técnicas específicas. No es un mensaje nuevo, pero adquiere otro peso cuando se vincula directamente a la adopción masiva de IA.

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El 74% de los ejecutivos en España espera que la IA ayude a reducir las limitaciones actuales de recursos y habilidades dentro de sus organizaciones. A nivel global, las empresas que priorizan la IA muestran mayor probabilidad de crear nuevos puestos de trabajo y de rediseñar su estructura organizativa. El estudio no sugiere una sustitución lineal de personas por máquinas, sino una reconfiguración profunda de funciones, responsabilidades y flujos de valor.

En ese proceso, la integración emerge como el factor crítico. “La IA no solo ayudará a las empresas, sino que marcará su futuro”, afirma Mohamad Ali, vicepresidente sénior de IBM Consulting, al subrayar que las organizaciones capaces de incorporar la IA en sus decisiones y operaciones avanzarán más rápido y con resultados medibles. La advertencia implícita es clara. Sin integración en el negocio, la inversión corre el riesgo de diluirse en proyectos aislados, pilotos perpetuos y retornos difíciles de justificar.

El informe del IBM Institute for Business Value se presenta así como una hoja de ruta incompleta a propósito. Ofrece datos, tendencias y proyecciones, pero deja abiertas preguntas clave para la dirección empresarial en España. ¿Qué capacidades internas serán realmente diferenciales cuando la IA sea ubicua? ¿Cómo se traducirá la productividad ampliada en crecimiento sostenido? ¿Qué organizaciones sabrán pasar de la expectativa al diseño deliberado de ventajas competitivas?

De aquí a 2030, la IA parece menos una apuesta tecnológica y más una prueba de madurez estratégica. No todas las empresas llegarán al mismo punto, ni al mismo ritmo. La diferencia, según sugiere el estudio, no estará tanto en cuánto se invierte, sino en cómo se integra, se gobierna y se convierte en decisiones concretas dentro del negocio.

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