El Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS) ha recibido luz verde para ampliar el superordenador MareNostrum 5, una infraestructura clave para el desarrollo de inteligencia artificial en Europa. La adjudicación del proyecto, firmada por la empresa conjunta europea EuroHPC JU, recae en un consorcio liderado por Fsas Technologies, filial de Fujitsu especializada en computación de alto rendimiento, y Telefónica. El contrato, valorado en 129 millones de euros, permitirá dotar al BSC de nuevas capacidades de cómputo y almacenamiento orientadas específicamente al entrenamiento y despliegue de modelos de IA.
La operación no solo refuerza el papel del BSC como nodo estratégico de supercomputación, sino que también consolida a España como uno de los pocos países europeos con dos Factorías de IA aprobadas por la Comisión Europea. La primera, en Barcelona, fue seleccionada en diciembre de 2024. La segunda, más reciente, se ubicará en el Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA). Alemania y Polonia completan el trío de países con doble presencia en esta red europea.
La financiación del proyecto se reparte a partes iguales entre EuroHPC y un consorcio estatal formado por el Gobierno de España, la Generalitat de Cataluña, Portugal y Turquía. España aporta 60 millones de euros a través del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y el gobierno catalán. Esta estructura de cofinanciación refleja el interés político por posicionar la infraestructura como palanca tecnológica para la industria europea.
La ampliación técnica contempla dos nuevas particiones de cómputo: una dedicada al entrenamiento de modelos de lenguaje de gran escala (LLMs) y otra para tareas de inferencia. A esto se suma un sistema de almacenamiento de alto rendimiento diseñado para cargas de trabajo en IA, junto con software especializado. La instalación se desplegará en dos ubicaciones interconectadas dentro del campus del BSC: el centro de datos principal y la capilla de Torre Girona, donde ya se encuentra parte del MareNostrum 5.
El despliegue contará con tecnología de Supermicro (hardware de cómputo), IBM y VAST (almacenamiento), y NVIDIA (hardware y software para IA). La elección de estos proveedores apunta a una arquitectura heterogénea, capaz de adaptarse a distintos tipos de cargas de trabajo, desde el entrenamiento masivo hasta la inferencia distribuida. Aunque no se han detallado las especificaciones técnicas, la implicación de NVIDIA sugiere el uso de aceleradores gráficos de última generación, probablemente de la familia Hopper o sucesores.
La Factoría de IA del BSC nace con una vocación de servicio amplio. No se limitará a la investigación académica, sino que ofrecerá acceso a pymes, startups y administraciones públicas europeas. Esta apertura busca reducir la brecha de acceso a recursos computacionales avanzados, un obstáculo habitual para actores con menor capacidad de inversión. En paralelo, se espera que la infraestructura sirva como entorno de pruebas para nuevas arquitecturas de IA y casos de uso industriales.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de EuroHPC para dotar a Europa de soberanía tecnológica en supercomputación. Aunque el continente ha avanzado en la construcción de grandes infraestructuras, el acceso a recursos para IA sigue siendo desigual. La creación de Fábricas de IA pretende corregir ese desequilibrio, facilitando el uso de estos sistemas por parte de sectores que, hasta ahora, han dependido en gran medida de proveedores extracomunitarios.
El calendario prevé que la instalación esté operativa durante el primer semestre de 2026. La elección de esa fecha no es casual: coincide con el periodo de consolidación de varios programas europeos de digitalización e IA, y con el despliegue progresivo de modelos fundacionales entrenados en Europa. La infraestructura podría convertirse, así, en un nodo de referencia para el entrenamiento de modelos multilingües adaptados al contexto europeo.
La ampliación de MareNostrum 5 no solo responde a una necesidad técnica, sino también a una lógica geopolítica. En un momento en que el acceso a chips avanzados y recursos de cómputo se ha convertido en un factor estratégico, la capacidad de entrenar y desplegar modelos de IA dentro del espacio europeo adquiere una dimensión que trasciende lo científico. La participación de empresas como Telefónica o Fujitsu, con intereses industriales y comerciales en el ámbito de la IA, añade otra capa de lectura al proyecto.
La iniciativa también plantea incógnitas. Aunque se ha anunciado la apertura a pymes y startups, no se han detallado los criterios de acceso ni el modelo de gobernanza de los recursos. Tampoco está claro cómo se gestionará la interoperabilidad con otras Factorías de IA europeas, ni si se establecerán mecanismos de coordinación para evitar duplicidades o cuellos de botella. En este sentido, el éxito del proyecto dependerá tanto de su arquitectura técnica como de su capacidad para articular un ecosistema operativo y sostenible.
La ampliación de MareNostrum 5, en definitiva, marca un punto de inflexión en la estrategia europea de IA. Pero su impacto real dependerá de cómo se traduzca esa capacidad en acceso efectivo, casos de uso concretos y colaboración transfronteriza. La infraestructura está en marcha. Falta ver cómo se articula su uso.
