El fabricante chino realme ha anunciado el lanzamiento del P4 Power 5G, el primer smartphone del mundo con una batería de 10.001 mAh producida en masa. El dispositivo, que no llegará al mercado español, introduce la nueva batería Titan, una arquitectura que combina silicio-carbono de nueva generación con sistemas de protección térmica y eléctrica diseñados para soportar condiciones extremas y ciclos de carga prolongados.
La compañía presentó el terminal este 29 de enero, destacando que se trata de un hito en la evolución de la autonomía móvil. Con una capacidad que casi duplica la media del sector, el P4 Power 5G apunta a redefinir el equilibrio entre duración, seguridad y diseño en dispositivos de consumo. Según datos de la propia marca, la batería mantiene más del 80% de su capacidad tras 1.650 ciclos de carga, lo que equivale a unos ocho años de uso intensivo. Además, ha obtenido la certificación TÜV Five Star Battery Safety, un estándar que hasta ahora no se había aplicado a smartphones con baterías de esta capacidad.

Aunque el dispositivo no estará disponible en España, el anuncio introduce un precedente técnico que podría influir en futuros desarrollos de fabricantes que operan en el mercado europeo. En particular, la adopción de ánodos de silicio-carbono, una tecnología que mejora la densidad energética sin comprometer la seguridad térmica, podría acelerar la transición hacia baterías de mayor capacidad en gamas medias y altas.
El P4 Power 5G incorpora también carga rápida de 80 W y carga inversa de 27 W, esta última posicionada como la más rápida del mercado en su categoría. La carga inversa permite utilizar el teléfono como fuente de energía para otros dispositivos, una función que, aunque no nueva, adquiere mayor relevancia con una batería de este tamaño. El terminal alcanza el 50% de carga en 36 minutos, una cifra que, en el contexto de una batería de 10.001 mAh, implica una eficiencia de carga poco habitual.
En términos de rendimiento, el dispositivo integra el procesador Dimensity 7400 Ultra 5G de MediaTek, un chip de gama media-alta con soporte para grabación 4K, procesamiento HDR y tareas de inteligencia artificial en tiempo real. La pantalla AMOLED HyperGlow 4D Curve⁺, con 144 Hz de tasa de refresco y un brillo máximo de 6.500 nits, apunta a usuarios que priorizan la experiencia visual en juegos y contenido multimedia. La resolución y la profundidad de color (1.070 millones de colores) sitúan al panel en el rango de las pantallas flagship, aunque el fabricante no ha especificado la resolución exacta.
El diseño, denominado Visible Power, expone parcialmente los circuitos internos del dispositivo a través de una carcasa transparente en su parte superior. La zona inferior, opaca y mate, alberga la batería Titan. Esta decisión estética, según realme, busca hacer visible la ingeniería interna como parte de la identidad del producto. Aunque este enfoque recuerda a diseños anteriores de marcas como Nothing o Xiaomi, la integración de una batería de gran capacidad en un cuerpo de 9,08 mm y 219 g introduce un matiz técnico que no es meramente visual.
El dispositivo cuenta con certificaciones IP69, IP68 e IP66, lo que implica resistencia al polvo, al agua a presión y a la inmersión prolongada. También incluye protección ArmorShell, cristal Corning Gorilla Glass y altavoces UltraBoom con un volumen un 400% superior al estándar. La interfaz realme UI 7.0 completa el conjunto, aunque no se han detallado las novedades específicas de esta versión del sistema.
El P4 Power 5G se lanza en dos colores: Flash Orange y Power Silver. Ambos modelos comparten las mismas especificaciones técnicas. El fabricante no ha revelado el precio oficial ni los mercados concretos donde estará disponible, más allá de confirmar que no llegará a España.
La decisión de mantener el dispositivo fuera del mercado europeo puede responder a múltiples factores. Por un lado, la regulación de seguridad para baterías de gran capacidad es más estricta en la Unión Europea, lo que podría retrasar la homologación. Por otro, la estrategia de realme en Europa ha priorizado hasta ahora modelos de gama media con buena relación calidad-precio, mientras que el P4 Power 5G parece orientado a un nicho más experimental o de entusiastas tecnológicos.
En cualquier caso, el anuncio introduce una variable nueva en la carrera por la autonomía móvil. Hasta ahora, los avances en eficiencia energética y carga rápida habían compensado la falta de evolución en la capacidad de las baterías. La entrada en escena de modelos con más de 10.000 mAh podría alterar ese equilibrio, especialmente si otros fabricantes adoptan arquitecturas similares sin penalizar el peso o el grosor del dispositivo.
Lo que está por ver es si esta nueva generación de baterías logra escalar más allá de lanzamientos puntuales. La densidad energética, la disipación térmica y la durabilidad siguen siendo desafíos abiertos. También lo es la percepción del usuario: una batería más grande no siempre se traduce en una experiencia mejor si el software o el hardware no están optimizados para gestionarla.
Por ahora, el P4 Power 5G se presenta como un experimento industrial con implicaciones técnicas más allá de su disponibilidad comercial. Su impacto dependerá de la capacidad del ecosistema para absorber y adaptar estas innovaciones en productos de mayor alcance.
