La consolidación de las redes móviles privadas ha dejado de ser un debate sobre infraestructuras de telecomunicaciones para convertirse en un pulso por el control de la eficiencia operativa en la planta. En este escenario, la capacidad de una organización para gestionar sus propios datos en tiempo real, con latencias mínimas y seguridad garantizada, define su competitividad en un mercado globalizado. Sin embargo, surge una pregunta fundamental para el directivo actual: ¿es suficiente con disponer de la mejor conectividad o el valor real reside en la integración de esa red con el ecosistema de inteligencia artificial y robótica existente?
La firma de análisis Omdia ha arrojado luz sobre esta cuestión en su reciente informe Omdia Market Radar: CSPs’ Private 5G Networks Strategies and Products 2025-26, donde sitúa a Telefónica Tech como uno de los líderes en este segmento. El estudio no solo valida un catálogo de soluciones, sino que subraya una tendencia que está reconfigurando el sector en España: el paso del operador como mero proveedor de conectividad hacia una figura de integrador tecnológico integral. Esta transición es crítica en un momento en que la industria 4.0 exige que el 5G no sea un compartimento estanco, sino el sistema nervioso que une el IT (Information Technology) con el OT (Operational Technology).
La hibridación tecnológica como factor diferencial
El reconocimiento de Omdia destaca que el enfoque de la unidad tecnológica de Telefónica es sustancialmente más industrial que el de gran parte de su competencia directa. Esta distinción no es menor. Mientras que otros actores del mercado europeo aún centran su discurso en la velocidad de transmisión, la estrategia detectada en el mercado español apuesta por soluciones agnósticas. La capacidad de integrar redes 4G y 5G con capas de IoT, ciberseguridad y servicios en la nube permite que empresas de sectores críticos no dependan de un único fabricante de hardware.
La adquisición y posterior integración de Geprom ha sido, en este sentido, un catalizador. Darío Cesena, CEO de Geprom part of Telefónica Tech, señala que la compañía ofrece servicios especializados orientados a empresas industriales al proporcionar la conectividad y actuar como un integrador de confianza. Según Cesena, la estrategia en redes privadas 5G les otorga una visibilidad directa sobre las necesidades específicas de cada cliente, apoyada en profesionales certificados en las tecnologías de los diversos proveedores con los que colaboran. Esta flexibilidad técnica es, precisamente, lo que permite el despliegue de soluciones de robótica inteligente, como vehículos autónomos y drones, que requieren una orquestación precisa que el Wi-Fi tradicional no siempre puede garantizar en entornos de alta interferencia.
Tensiones de mercado y el reto de la escala
A pesar del optimismo que reflejan informes como el de Omdia, el despliegue de redes privadas 5G en España enfrenta matices importantes. La adopción masiva por parte de las medianas empresas sigue siendo un reto, condicionado a menudo por la complejidad percibida en la gestión de estas infraestructuras. Aunque las grandes corporaciones de los sectores de salud, energía y manufactura ya han iniciado proyectos significativos, el mercado dual español presenta una brecha de implementación.
En contraste con el modelo de red pública, la red privada ofrece una infraestructura dedicada en exclusiva, lo que elimina la congestión y permite personalizar parámetros de tráfico. Sin embargo, la inversión inicial y la necesidad de talento especializado para operar estas redes siguen siendo barreras de entrada. Telefónica Tech intenta mitigar este punto mediante la monitorización proactiva desde su Centro de Operaciones de Red (NOC), garantizando un soporte ininterrumpido para sectores donde una caída de red no solo implica pérdidas económicas, sino riesgos operativos críticos, como en el caso de la telemedicina o la gestión de redes eléctricas inteligentes.
Arquitecturas agnósticas frente al bloqueo de proveedor
Uno de los puntos analíticos que más interés despierta entre los directivos es la capacidad de orquestación. El uso de herramientas de visualización que permiten gestionar diferentes productos de varios fabricantes responde a una demanda creciente: evitar el vendor lock-in. En un entorno tecnológico que evoluciona hacia el 5G Advanced y, eventualmente, hacia los primeros borradores del 6G, la rigidez contractual con un solo proveedor de red puede convertirse en un lastre estratégico.
La propuesta técnica actual se apoya en la integración de visión artificial y gemelos digitales, herramientas que demandan un flujo de datos constante y bidireccional. Aquí, la baja latencia del 5G privado se vuelve indispensable. No obstante, el éxito de estos proyectos no depende únicamente de la potencia de la señal, sino de la capacidad de la plataforma para procesar esos datos en el extremo (Edge Computing), reduciendo la necesidad de enviar toda la información a nubes centralizadas, lo que optimiza tanto el consumo de banda como la seguridad de la información sensible.
Hacia un futuro de conectividad elástica
El mercado español de telecomunicaciones en 2026 se encuentra en una fase de madurez donde la conectividad ya se percibe como un commodity, obligando a las empresas de servicios tecnológicos a buscar el valor en las capas superiores de la pila digital. La mención de Omdia como líder coloca a la operadora en una posición de ventaja competitiva, pero también abre interrogantes sobre la evolución de los modelos de precios y la capacidad de las redes para ser «elásticas».
La pregunta que queda en el aire para los próximos ejercicios no es si el 5G privado es la tecnología adecuada, sino con qué rapidez podrán las empresas españolas transformar esa conectividad en indicadores clave de rendimiento (KPIs) tangibles. La respuesta dependerá, en gran medida, de la efectividad de las herramientas de orquestación y de la capacidad de los integradores para simplificar una tecnología que, por naturaleza, es compleja. El camino hacia la digitalización total de la industria española sigue trazándose, con el 5G privado como uno de sus ejes vertebradores, aunque todavía sujeto a la evolución de la regulación del espectro y a la disponibilidad de chips de nueva generación.
