Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
Mozilla ha decidido movilizar sus reservas financieras, estimadas en 1.400 millones de dólares, para construir un ecosistema de inteligencia artificial abierto y confiable. La iniciativa, descrita por su presidente Mark Surman como una alianza rebelde, busca contrarrestar la creciente concentración de poder en manos de actores como OpenAI y Anthropic. En lugar de competir en volumen de inversión, la organización sin ánimo de lucro apuesta por una red descentralizada de desarrolladores, startups y tecnólogos del interés público.
Según el informe State of Mozilla 2025-2026 , la fundación canalizará estos fondos a través de productos propios, su comunidad de código abierto y vehículos como Mozilla Ventures, su fondo de inversión centrado en impacto social. Este fondo ya ha respaldado a más de 50 empresas emergentes que promueven tecnologías responsables, además de financiar becas y proyectos de IA de interés público. La estrategia también incluye el desarrollo interno de plataformas como Mozilla.ai, orientadas a facilitar el uso de herramientas abiertas frente a soluciones cerradas.
La elección de Mozilla no es nueva en su trayectoria. Desde sus orígenes con Firefox, la organización ha desafiado a los gigantes tecnológicos en momentos clave, como ocurrió con Microsoft en la era del navegador. Ahora, el foco está en evitar que la infraestructura, los modelos y los canales de distribución de la IA queden en manos de unos pocos. Mozilla advierte que esta concentración avanza más rápido que en ciclos tecnológicos anteriores, lo que podría limitar el acceso y la diversidad de innovación en el sector.
Business Standard detalla que para 2026, Mozilla prevé gastar unos 650 millones de dólares, de los cuales el 80% se destinará al mantenimiento y crecimiento de productos como Firefox y Thunderbird. El 20% restante irá a iniciativas de IA abierta. Aunque la proporción pueda parecer modesta, el peso simbólico y estratégico de esta asignación apunta a una dirección clara: reforzar un ecosistema que priorice la transparencia, la auditabilidad y la agencia del usuario.
El enfoque de Mozilla contrasta con el modelo de financiación masiva que domina el sector. OpenAI y Anthropic han captado decenas de miles de millones de dólares, respaldados por grandes tecnológicas y fondos de inversión. En este escenario, Mozilla reconoce que no puede competir en escala, pero sí en estructura. “Hay una alternativa real que está emergiendo, y son muchas piezas pequeñas que juntas forman esa alternativa”, declaró Surman a CNBC. La clave, según él, está en identificar huecos en el mercado que los grandes actores no cubren y construir sobre ellos.
La estrategia no está exenta de tensiones. Por un lado, Mozilla se enfrenta al reto de coordinar una red diversa de actores sin una arquitectura centralizada. Por otro, debe demostrar que su enfoque puede generar productos competitivos y sostenibles en un entorno dominado por plataformas cerradas y economías de escala. La apuesta por facilitar el desarrollo sobre herramientas abiertas apunta precisamente a ese cuello de botella: reducir la fricción técnica y económica para que los desarrolladores no se vean forzados a elegir lo cerrado por defecto.
En paralelo, Mozilla Ventures sigue ampliando su cartera con inversiones en fases tempranas, centradas en empresas que integran principios éticos desde su diseño. Este tipo de capital, menos especulativo y más orientado a impacto, busca influir en la dirección del mercado desde sus cimientos. La fundación también mantiene programas de becas y subvenciones para proyectos que exploran modelos alternativos de gobernanza, transparencia algorítmica o protección de datos.
Aunque la escala de inversión no se acerque a la de los grandes consorcios, el movimiento de Mozilla introduce una variable estructural en el debate sobre el futuro de la IA. No se trata solo de competir en producto, sino de disputar el marco desde el que se define qué es una IA legítima, accesible y controlable. En ese sentido, la alianza rebelde no opera tanto como un bloque homogéneo, sino como una constelación de iniciativas que comparten una visión común: que la inteligencia artificial no debe consolidarse como un bien escaso en manos de unos pocos.
El desenlace de esta estrategia dependerá de varios factores: la capacidad de Mozilla para sostener su red en el tiempo, la respuesta del mercado a productos construidos sobre principios abiertos y, sobre todo, el margen que dejen los reguladores y las dinámicas de concentración actuales. Por ahora, la fundación ha puesto sobre la mesa una alternativa estructural que, aunque fragmentaria, busca reequilibrar el mapa de poder en la IA.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
