Estás leyendo
El Mobile World Congress afronta su tercera década en Barcelona con más verticales, nuevos espacios y presión por seguir creciendo

El Mobile World Congress afronta su tercera década en Barcelona con más verticales, nuevos espacios y presión por seguir creciendo

  • El MWC cumple 20 años en Barcelona mientras prepara la edición 2026 con nuevas áreas, más sectores no telco y planes de expansión hasta 2028.
MWC Barcelona

Veinte años después de abandonar Cannes, el Mobile World Congress vuelve a enfrentarse a una pregunta que le acompaña desde hace más de una década: hasta dónde puede crecer un evento que ya ocupa casi todo el espacio disponible y que, al mismo tiempo, intenta no repetirse. La edición de 2026, que llegará tras dos décadas consecutivas en Barcelona, se plantea como un ejercicio de equilibrio entre continuidad y experimentación, según explica John Hoffman, responsable global del negocio de eventos de la GSMA.

Cuando el congreso aterrizó en la ciudad en 2006, la fotografía era distinta. Unos 55.000 asistentes, un ecosistema dominado casi en exclusiva por operadores móviles y fabricantes de infraestructura, y un sector que miraba con optimismo la transición hacia el 3G. Hoy, el Mobile World Congress supera los 100.000 visitantes y se ha convertido en un punto de encuentro transversal donde la conectividad actúa más como habilitador que como fin en sí mismo.

De la industria telco a la economía digital ampliada

La transformación del MWC no se explica solo por su crecimiento en cifras. A lo largo de estos veinte años, el congreso ha acompañado, y en algunos momentos anticipado, los grandes cambios del sector tecnológico. El paso al 4G, la irrupción del smartphone y la consolidación de las plataformas digitales alteraron la composición de los pasillos y los escenarios. A partir de la década de 2010, comenzaron a aparecer con fuerza empresas de sectores ajenos a las telecomunicaciones tradicionales: banca, industria, logística, salud o comercio minorista.

Uno de los momentos que Hoffman recuerda como punto de inflexión fue el anuncio de Google, en boca de su entonces consejero delegado Eric Schmidt, de que el desarrollo de software pasaría a priorizar el móvil frente al PC. Aquella declaración, realizada desde un escenario del MWC, simbolizó el desplazamiento definitivo del centro de gravedad de la tecnología de consumo y de empresa.

Desde entonces, el congreso ha ido incorporando nuevas capas. Primero, el debate sobre políticas públicas y regulación, con la creación del programa ministerial que hoy reúne a más de 180 delegaciones gubernamentales, una de las mayores concentraciones de responsables políticos fuera del entorno de Naciones Unidas. Después, el impulso al emprendimiento con 4 Years From Now, que ha terminado por consolidarse como evento propio dentro del perímetro del MWC.

Barcelona como socio, no solo como sede

El arraigo del MWC en Barcelona no se explica únicamente por la disponibilidad de infraestructuras. El verdadero punto de inflexión llegó en 2012 con la creación de Mobile World Capital Barcelona, un modelo de colaboración público-privada que involucró al Estado, la Generalitat, el Ayuntamiento, Fira de Barcelona y la GSMA.

Ese esquema permitió que el congreso dejara de ser un evento de cuatro días para convertirse en un vector de actividad permanente, con programas de innovación, talento y transferencia tecnológica durante todo el año. Para la GSMA, este enfoque ha sido clave para justificar la permanencia en la ciudad incluso cuando el crecimiento del evento empezó a tensionar el espacio disponible.

El traslado en 2012 al recinto de Gran Via marcó otra etapa. Un único complejo, de gran escala, que permitió superar la barrera de los 100.000 asistentes y simplificar la logística. Aun así, el éxito ha traído consigo un nuevo problema: la saturación.

Qué esperar de la edición 2026

Con la edición de 2026 en el horizonte inmediato, la organización ha optado por introducir novedades que funcionen como laboratorios de futuros formatos. Dos áreas concentran buena parte de la atención.

La primera es Airport of the Future, un espacio dedicado a explorar cómo la conectividad redefine la experiencia aeroportuaria, desde la gestión operativa hasta el recorrido del pasajero. El planteamiento no se limita a mostrar tecnología, sino a articular un relato completo que conecte movilidad, seguridad, automatización y servicios digitales. Si el formato funciona, la GSMA no descarta replicarlo en otros sectores verticales, como manufactura o retail.

La segunda novedad es The New Frontier, ubicada en el Hall 6, donde confluyen dos ámbitos que hasta ahora habían tenido presencia fragmentada: satélites y computación cuántica. La irrupción de constelaciones en órbita baja y el interés creciente por tecnologías cuánticas han llevado a la organización a darles un espacio propio, con exposición y agenda de contenidos diferenciada.

A esto se suma la continuidad de los grandes bloques del evento: más de 240.000 metros cuadrados de exposición, cerca de 24 escenarios de conferencias, y un 60% de asistentes procedentes ya de sectores no estrictamente telco. El perfil del visitante sigue desplazándose hacia la demanda empresarial de soluciones digitales, más que hacia la oferta pura de conectividad.

Te puede interesar
Compliance

El reto del espacio y la próxima fase de crecimiento

El futuro inmediato del MWC en Barcelona pasa, en buena medida, por una obra: el nuevo Hall Zero, en construcción frente al recinto de Gran Via. Con 60.000 metros cuadrados adicionales, su inauguración prevista para 2028 permitirá absorber el crecimiento acumulado y dar margen a nuevas áreas temáticas.

Mientras tanto, la organización ha empezado a utilizar un segundo recinto para aliviar la presión. Talent Arena, centrado en formación, captación y reciclaje de talento digital, se celebra en otro espacio de la ciudad y reúne a decenas de miles de participantes. No es un anexo secundario, sino una señal de hacia dónde se desplaza parte del foco del congreso: las capacidades humanas necesarias para sostener la transformación tecnológica.

Desde el punto de vista contractual, la GSMA y las instituciones locales mantienen un acuerdo hasta 2030, a partir del cual la continuidad se revisará de forma anual. Hoffman evita hablar de plazos cerrados y prefiere insistir en la lógica de beneficio mutuo. Mientras exista espacio físico, interés del ecosistema y respaldo institucional, el MWC seguirá teniendo sentido en Barcelona.

Un evento que aún no se da por concluido

Pese a su tamaño actual, la organización insiste en que el MWC no ha agotado su recorrido. Más de 3.000 millones de personas siguen sin acceso a internet móvil, un dato que sirve de recordatorio de que la conectividad, aunque omnipresente en algunos mercados, sigue siendo un objetivo pendiente a escala global.

En ese contexto, el congreso se enfrenta a una tensión permanente: seguir siendo relevante para los grandes actores tecnológicos sin perder capacidad de anticipar lo que viene después. La edición de 2026, con sus nuevas áreas y su énfasis en verticales, parece más una fase de transición que una celebración cerrada de aniversario.

Ver Comentarios (0)

Leave a Reply

Utilizamos cookies para facilitar la relación de los visitantes con nuestro contenido y para permitir elaborar estadísticas sobre las visitantes que recibimos. No se utilizan cookies con fines publicitarios ni se almacena información de tipo personal. Puede gestionar las cookies desde aquí.   
Privacidad