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MasOrange y Starlink prueban el primer servicio de conexión móvil por satélite en España

MasOrange y Starlink prueban el primer servicio de conexión móvil por satélite en España

  • MasOrange inicia un piloto de la tecnología Direct to Cell de Starlink en Valladolid, permitiendo conexión satelital en móviles convencionales usando su espectro.
Direct to Cell

El sector de las telecomunicaciones en España afronta un cambio en la gestión de sus zonas de sombra. La provincia de Valladolid ha sido el escenario elegido para que MasOrange y Starlink, la división de satélites de SpaceX, pongan en marcha el primer piloto técnico del servicio Direct to Cell en territorio nacional. Este proyecto no solo supone una prueba de conectividad en áreas remotas, sino que redefine la relación entre las infraestructuras terrestres y las constelaciones de órbita baja (LEO), permitiendo que un terminal móvil convencional se conecte directamente a un satélite sin necesidad de hardware adicional o modificaciones en el dispositivo.

La viabilidad de este despliegue técnico ha requerido la autorización de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, un paso administrativo crítico dado que el sistema utiliza parte del espectro de radiofrecuencias que el Estado tiene asignado a MasOrange. En este esquema, el operador cede parte de su recurso radioeléctrico para que los satélites de la firma de Elon Musk actúen, a efectos prácticos, como estaciones base situadas a cientos de kilómetros de altura. Según fuentes de la compañía, esta infraestructura satelital se concibe como un complemento a la red terrestre actual, especialmente en entornos donde la orografía o la baja densidad de población hacen económicamente inviable la instalación de torres físicas.

El espectro radioeléctrico como puente hacia el espacio

La tecnología Direct to Cell opera bajo un principio de transparencia para el usuario. El terminal detecta la señal satelital cuando la cobertura de las antenas terrestres desaparece, realizando una transición que busca evitar la interrupción del servicio. A diferencia de las soluciones de mensajería de emergencia vistas en años anteriores, que requerían orientar el teléfono hacia el cielo o estaban limitadas a situaciones de auxilio, este piloto apunta a una funcionalidad más ambiciosa. Los usuarios involucrados en las pruebas podrán acceder a datos para aplicaciones de uso cotidiano, como Google Maps o WhatsApp, además de gestionar mensajes SMS y MMS en zonas de alta montaña o áreas costeras.

Este movimiento estratégico de MasOrange se produce en un momento de consolidación tras su reciente fusión, donde la optimización de la red y la diferenciación mediante servicios premium son prioridades operativas. El uso de frecuencias terrestres para comunicación satelital es una tendencia al alza en el mercado global, pero su implementación en España plantea desafíos técnicos de coordinación para evitar interferencias con las redes móviles convencionales. Sin embargo, la integración de enlaces láser entre los satélites de la red Starlink permite que la señal se mantenga estable incluso cuando el satélite que da cobertura directa al terminal se desplaza a gran velocidad por su órbita.

Impacto en la arquitectura de red y el servicio Direct to Cell

La infraestructura de MasOrange en España ya cuenta con despliegues avanzados de 5G SA (Standalone) y 5G Advanced, tecnologías diseñadas para reducir la latencia y mejorar la densidad de conexión. El acuerdo con Starlink añade una capa de redundancia que hasta ahora pertenecía al ámbito de la telefonía especializada. El Consejero Delegado de MasOrange, Meinrad Spenger, ha señalado que este acuerdo refuerza el compromiso de la operadora con la innovación tecnológica, utilizando todas las herramientas disponibles para garantizar que el cliente no pierda la conexión independientemente de su ubicación geográfica.

Desde un punto de vista técnico, los satélites equipados con capacidades Direct to Cell funcionan como torres de telefonía en el espacio. Aunque la capacidad de ancho de banda por satélite es significativamente menor que la de una celda terrestre 5G, su valor reside en la universalidad. En un mercado como el español, con una geografía accidentada y amplias zonas rurales, la posibilidad de ofrecer conectividad básica sin desplegar fibra óptica hasta cada estación base o instalar repetidores en parques naturales supone un cambio de paradigma en la gestión de costes de red.

Pese a las ventajas teóricas, el éxito de este piloto en Valladolid determinará la escalabilidad del servicio a otras regiones. No es solo una cuestión de cobertura, sino de cómo la red gestiona la entrega de datos en un entorno compartido. El espectro de MasOrange debe ser capaz de segmentar el tráfico satelital sin degradar la experiencia de los usuarios que se encuentran bajo la cobertura de las torres físicas. Aunque la tecnología promete una transición invisible, la latencia inherente a la distancia espacial —pese a ser órbita baja— sigue siendo un factor que el software de red debe compensar para que aplicaciones de mensajería instantánea funcionen con la fluidez esperada por el directivo o profesional que se desplaza por zonas rurales.

El futuro de la cobertura total y la soberanía tecnológica

La integración de SpaceX en el ecosistema de telecomunicaciones español a través de este acuerdo también abre interrogantes sobre la evolución del mercado mayorista de conectividad. Históricamente, las zonas blancas (sin cobertura) se han cubierto mediante subvenciones públicas para el despliegue de infraestructuras fijas o móviles terrestres. La irrupción de una solución satelital comercialmente viable y compatible con dispositivos estándar podría alterar los planes de despliegue de infraestructuras rurales a largo plazo.

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En contraste con las soluciones de roaming satelital tradicionales, el modelo de MasOrange y Starlink apuesta por una integración profunda. El dispositivo no necesita saber que está hablando con un satélite; simplemente detecta una señal válida en la banda de frecuencia de su operador. Sin embargo, la capacidad total de estas constelaciones satelitales tiene límites físicos, lo que sugiere que, al menos a corto plazo, el servicio se mantendrá como una solución de respaldo para voz y datos ligeros más que como un sustituto de la banda ancha móvil de alta capacidad.

El piloto de Valladolid servirá para medir no solo la calidad de la señal, sino también la resiliencia del sistema ante condiciones meteorológicas adversas y la carga de usuarios simultáneos. En el sector se observa con atención si este modelo de colaboración se extenderá a otros operadores o si MasOrange logrará consolidar una ventaja competitiva en el segmento de clientes que requieren conectividad crítica en movilidad total.

La incógnita reside ahora en la viabilidad comercial de un despliegue masivo y en cómo las autoridades de competencia y regulación del espectro asimilarán esta hibridación definitiva entre el espacio y la tierra, en un escenario donde la frontera entre ambos es cada vez más difusa.

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