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Alphabet eleva ingresos y beneficios en 2025 y anuncia un fuerte aumento de inversión en inteligencia artificial

Alphabet eleva ingresos y beneficios en 2025 y anuncia un fuerte aumento de inversión en inteligencia artificial

  • Alphabet supera los 400.000 millones de dólares en ingresos en 2025 y prevé elevar su gasto en IA hasta 185.000 millones en 2026, impulsada por Google Cloud y Gemini.
Google

Alphabet ha cerrado el cuarto trimestre y el ejercicio fiscal 2025 con un patrón que empieza a consolidarse en el sector tecnológico: crecimiento de ingresos y beneficios a doble dígito, acompañado de un aumento aún mayor del gasto en infraestructura. La matriz de Google superó por primera vez los 400.000 millones de dólares de ingresos anuales, al tiempo que anticipó un plan de inversión en capital para 2026 de entre 175.000 y 185.000 millones de dólares. La pregunta que sobrevuela los mercados no es tanto si puede permitírselo, sino cuánto tiempo puede sostener este ritmo sin tensionar la rentabilidad.

En el trimestre cerrado en diciembre, los ingresos alcanzaron los 113.800 millones de dólares, un 18 % más interanual. El beneficio neto creció un 30 %, hasta 34.500 millones, con un beneficio por acción de 2,82 dólares. Las cifras, que superaron las expectativas del mercado, fueron interpretadas por analistas como una señal de que la integración de la inteligencia artificial empieza a traducirse en resultados tangibles, según recogió The New York Times tras la presentación de resultados.

Detrás de este desempeño hay dos motores claros. Por un lado, el negocio histórico de publicidad y servicios digitales, que sigue creciendo pese a la presión competitiva y regulatoria. Por otro, Google Cloud, que acelera con fuerza impulsado por la demanda de infraestructura y soluciones de IA para empresas.

Publicidad y servicios: estabilidad en un entorno cambiante

Google Services, que agrupa Search, YouTube, Android y las suscripciones de consumo, generó 95.900 millones de dólares en el trimestre, un 14 % más. La búsqueda aportó más de 63.000 millones, con un crecimiento del 17 %, lo que refuerza la posición de Google en un momento en el que los chatbots conversacionales amenazan con alterar los hábitos de acceso a la información.

La compañía insiste en que la integración de funciones de IA, como los resúmenes automáticos y el AI Mode, está ampliando el volumen de búsquedas en lugar de canibalizarlo. Aunque este argumento todavía genera escepticismo entre algunos analistas, los datos trimestrales apuntan a que los anunciantes siguen encontrando escala y retorno en la plataforma.

YouTube, por su parte, aumentó los ingresos publicitarios un 9 %, hasta 11.400 millones, por debajo de algunas previsiones del mercado. La propia compañía reconoció que la comparación interanual se vio afectada por el fuerte gasto electoral en Estados Unidos en el cuarto trimestre de 2024. Aun así, sumando publicidad y suscripciones, YouTube superó los 60.000 millones de dólares de ingresos en el conjunto del año, una cifra que lo sitúa al nivel de grandes grupos de medios tradicionales, pero con márgenes y crecimiento muy distintos.

El número de suscripciones de pago en el ecosistema Google alcanzó los 325 millones, impulsado por YouTube Premium y Google One. Este componente recurrente gana peso en la cuenta de resultados, aunque sigue siendo minoritario frente a la publicidad.

Google Cloud: el punto de inflexión

El mayor cambio de tono se percibe en Google Cloud. La división creció un 48 % interanual en el trimestre, hasta 17.700 millones de dólares, y cerró el año con una tasa anualizada superior a los 70.000 millones. Es la primera vez en varios años que su ritmo de crecimiento supera al de Azure, la plataforma de Microsoft, un dato seguido de cerca por el mercado, según recoge Reuters.

La demanda se concentra en infraestructura de IA, plataformas de desarrollo y soluciones empresariales basadas en modelos propios. Alphabet señaló que el número de contratos superiores a 1.000 millones de dólares firmados en 2025 superó al de los tres años anteriores combinados. Al mismo tiempo, el backlog de pedidos de cloud alcanzó los 240.000 millones, más del doble que un año antes.

Este avance tiene implicaciones estratégicas. Durante años, Google fue percibida como un actor rezagado frente a Amazon Web Services y Microsoft Azure. El empuje de la IA ha alterado parcialmente esa narrativa, apoyado en ventajas como el diseño interno de chips TPU y la integración con los modelos desarrollados por Google DeepMind.

Gemini como eje transversal

Buena parte del discurso de la compañía gira en torno a Gemini, su familia de modelos de IA. La versión Gemini 3, lanzada en noviembre, marcó un punto de inflexión en percepción y adopción. Según la empresa, sus modelos procesan más de 10.000 millones de tokens por minuto a través de APIs, y la aplicación de Gemini supera ya los 750 millones de usuarios activos mensuales.

Este crecimiento se refleja tanto en productos de consumo como en contratos empresariales. Alphabet ha presentado a Gemini como un elemento que mejora la monetización de búsquedas complejas y optimiza las recomendaciones en YouTube, al tiempo que actúa como palanca para vender servicios cloud de mayor valor añadido, según los datos de adopción y uso publicados por TechCrunch tras la presentación de resultados.

Sin embargo, la comparación con rivales sigue presente. OpenAI mantiene una base de usuarios elevada con ChatGPT, y Microsoft integra modelos avanzados en su ecosistema empresarial. Meta, por su parte, ha optado por una estrategia de distribución masiva con menor monetización directa. Alphabet se sitúa en un punto intermedio, con control de infraestructura y modelos, pero con una exposición financiera creciente.

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Inversión récord y presión del mercado

El elemento más controvertido del anuncio fue la previsión de gasto en capital para 2026: hasta 185.000 millones de dólares, casi el doble de lo invertido en 2025. La mayor parte se destinará a centros de datos, servidores y redes para soportar cargas de IA, tanto internas como de clientes.

La reacción bursátil fue contenida pero volátil. El mercado oscila entre quienes ven margen financiero suficiente en Alphabet y quienes temen que la intensidad inversora se prolongue más de lo anticipado. La escalada paralela del gasto en Meta y Microsoft alimenta ese escepticismo, en línea con las dudas que vienen señalando medios financieros como el Financial Times sobre la maduración económica de la IA.

A corto plazo, Alphabet mantiene márgenes operativos del 31,6 %, una cifra elevada para un grupo que está ampliando su base de activos físicos. A medio plazo, la incógnita es si la competencia por capacidad y talento presionará esos márgenes.

Other Bets y riesgos latentes

Fuera del núcleo de Google, Other Bets volvió a registrar pérdidas crecientes. Waymo, la división de conducción autónoma, reconoció un cargo de 2.100 millones de dólares en compensaciones tras una ronda de financiación de 16.000 millones, mayoritariamente aportada por la propia Alphabet. El área sigue avanzando en despliegue comercial, pero sin un horizonte claro de rentabilidad.

A estos factores se suma la presión regulatoria. En Estados Unidos y Europa, Alphabet afronta investigaciones y posibles remedios antimonopolio que podrían afectar a su negocio publicitario y a la forma en que integra la IA en sus productos. Aunque estos procesos avanzan lentamente, constituyen uno de los principales riesgos estructurales para el grupo.

El ejercicio 2025 deja a Alphabet en una posición de fortaleza financiera y tecnológica poco habitual incluso entre las grandes tecnológicas. Al mismo tiempo, la magnitud de su apuesta por la inteligencia artificial eleva el listón de expectativas. El equilibrio entre inversión, retorno y regulación marcará el ritmo de los próximos trimestres.

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