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Telefónica describe LaCabina como el centro del Hub de Innovación y Talento de Distrito Telefónica, diseñado para impulsar la digitalización en el entorno empresarial. En el relato corporativo, su función no es únicamente mostrar tecnología, sino provocar conversaciones que acaben en proyectos. De hecho, en la presentación se insistió en una idea que, en el fondo, explica el dato del 40%: el espacio también opera como escucha. Estos sitios, más allá de enseñar lo que tú tienes, lo que sirven es para escuchar lo que ellos dicen, afirma Guillermo Bataller, Responsable de Proyectos de Transformación e Innovación en Telefónica.
Aun así, el porcentaje requiere lectura cuidadosa. Incorporar nuevas soluciones puede abarcar desde la contratación de un servicio ya estandarizado hasta la integración de un componente en un proceso crítico. El indicador, por sí solo, no desvela el tamaño de los contratos, su permanencia o el grado de transformación interna que provoca. Sin embargo, sí apunta a una realidad: hay organizaciones que no visitan estos espacios como turismo tecnológico, sino como parte del ciclo de compra y de diseño.
La estructura sectorial, con áreas dedicadas a Negocio, Innovación, Smart Building y Smart Cities, Turismo, Retail e Industria, Educación y Personas, y Sanidad y Asistencia Avanzada en el Hogar, sugiere que el centro está pensado para conversaciones verticales. Es una lógica distinta a la del showroom generalista: cada demostración intenta responder a una fricción concreta, desde atención al ciudadano hasta logística industrial.

Qué se enseña: de quioscos al ciudadano a teleasistencia y trazabilidad “smart”
Entre las soluciones destacadas por Telefónica figuran quioscos digitales orientados a trámites con la Administración, herramientas de teleasistencia y salud para el cuidado de personas mayores, y aplicaciones industriales para distintos sectores. El catálogo también incorpora tecnología ligada a sostenibilidad, como un dispositivo capaz de compactar botellas de plástico “hasta un 90% de su tamaño” y asociar un sistema de recompensas.
El tipo de ejemplos no es inocente: son demostraciones que permiten visualizar retorno a corto plazo (mejorar experiencia de usuario, reducir costes operativos, automatizar seguimiento), aunque detrás haya infraestructuras complejas. En logística, por ejemplo, se mostraron etiquetas inteligentes que “guardan digitalmente el recorrido del paquete durante 6 meses” y monitorizan la temperatura sufrida por la mercancía. En el entorno agroganadero, se incluyeron dispositivos para ubicar ganado y medir su estado físico. Y en accesibilidad, un programa que permite teclear y escuchar texto mediante movimientos oculares.
La coherencia del conjunto apunta a una tesis: la innovación que se exhibe tiene que sobrevivir al entorno real. La pregunta que queda en el aire es cuánto de ese catálogo está diseñado para despliegues masivos y cuánto para proyectos a medida. El propio equipo lo deslizó al diferenciar entre lo “comercial” y lo “prototipo”, especialmente cuando entró en terreno de seguridad e IA generativa.

IA en LaCabina: traducción en movilidad, avatares y el problema del “fake” en tiempo real
Uno de los bloques más comentados en la presentación fue una experiencia de traducción y locución en más de 40 idiomas desde el smartphone, sin instalación de aplicaciones, mediante un QR y el navegador. La demostración se apoyó en un argumento recurrente en entornos corporativos: reducir fricción y, a la vez, controlar superficie de riesgo. “No os vais a bajar nada… estamos cansados y ciberseguridad… no hay que bajarse aplicativos para todo”, indicaron durante el recorrido.
El caso no se presentó como un experimento aislado, sino como respuesta a una petición concreta de cliente del sector turismo, un detalle que Telefónica utilizó para reforzar el mensaje de “escucha” y priorización. A nivel operativo, el valor está en la rapidez de respuesta y en la consistencia de la experiencia, aunque la empresa no detalló qué modelos utiliza, dónde se ejecutan ni cómo gobierna datos y trazas, elementos que suelen condicionar la adopción en organizaciones reguladas.
La otra cara de la IA apareció al hablar de suplantaciones. Telefónica mostró un desarrollo interno en fase de prototipo orientado a detectar vídeos generados por IA, analizando rasgos como ojos, labios, postura o secuencias de movimiento. El objetivo declarado va más allá del contenido pregrabado: “el gran riesgo” son las videollamadas en directo. Aquí el problema es doble: por un lado, la carrera armamentística entre generación y detección; por otro, el coste de falsos positivos cuando lo que está en juego es cortar o etiquetar comunicaciones reales.
La infraestructura como argumento: 5G, bandas milimétricas, edge y network slicing
Bataller subrayó que LaCabina cuenta con una red 5G que opera con radio en bandas medias y milimétricas e incorpora capacidades como Edge Computing y Network Slicing “en todas sus versiones comerciales”. En la práctica, la empresa intenta trasladar al visitante una idea: muchas de las aplicaciones vistosas, desde robots a analítica, dependen de una red que se dimensiona, se opera y se defiende de forma continua.
El ejemplo pedagógico elegido fue el network slicing: reservar porciones de recursos de red para servicios críticos y evitar que compitan con el tráfico masivo en momentos de congestión. En la presentación se aterrizó con una escena reconocible: un estadio o concierto con la red saturada y, a la vez, una emergencia que necesita vídeo y control remoto. “Servicios críticos tienen una porción de recursos y no compiten… le dices un ancho de banda y una latencia”, explicaron. Telefónica recordó además su despliegue con el 112 de Extremadura como referencia de adopción temprana en Europa.
Lo relevante aquí no es solo la tecnología, sino el modelo de comercialización: el slicing promete garantías técnicas que acercan la red móvil a un servicio “industrializable” para operaciones críticas. Aunque, en paralelo, obliga a resolver gobernanza, priorización y responsabilidades cuando hay múltiples actores y reguladores en juego.

Observabilidad y predicción: de la “vida digital” al gemelo de red y la resiliencia
En los “últimos meses”, según Bataller, LaCabina ha incorporado soluciones centradas en la observación granular de la red, el mantenimiento predictivo y la mejora del despliegue de fibra con ayuda de IA, con la idea de aumentar la autonomía mediante algoritmos de “auto-resolución”. Durante la presentación, el discurso se apoyó en visualizaciones: tráfico móvil agregado, cambios estacionales, picos por eventos y patrones que permiten anticipar demanda.
El planteamiento tiene implicaciones empresariales que van más allá de las telecomunicaciones. Se sugirió que la red permite inferir comportamientos y planificar logística, por ejemplo en campañas agrícolas estacionales, a partir del movimiento y la concentración de personas. La compañía también mostró predicción de movilidad con antelación (en un contexto similar al Mobile World Congress), aproximando lo “cuasi real” a decisiones de asignación de recursos.
La observabilidad se conectó con el concepto de resiliencia operativa y con simulaciones de impacto ante fallos, como pérdidas de energía en instalaciones. En la presentación se describió una lógica de “emulación” para estimar servicios afectados y, a partir de ahí, orientar decisiones: redundancias, generadores, rutas alternativas o salidas satelitales. Es un enfoque atractivo para directivos, porque traduce tecnología en riesgo y coste. Pero también abre preguntas sobre trazabilidad, privacidad, explicabilidad de modelos y límites regulatorios cuando se analizan patrones a escala.

Del showroom al método: qué medirá el mercado a partir de ahora
Telefónica presentó LaCabina en el MWC de 2023 y vuelve a mirar a Barcelona, donde el MWC 2026 está programado del 2 al 5 de marzo. La coincidencia refuerza un mensaje: la innovación ya no compite solo por ser mostrada, sino por ser desplegada, mantenida y defendida.
En el corto plazo, el indicador más interesante quizá no sea el volumen de visitantes, sino la calidad del “después”: cuántos de esos casos de uso se convierten en contratos recurrentes, cuánto tardan en pasar de demostración a producción, y qué parte del aprendizaje vuelve a producto estándar. Si, como afirmó el equipo, “se está exportando esto a otras ubicaciones” y hay conversaciones para replicar espacios similares, el siguiente debate será cómo se escala sin que el centro se convierta en un museo tecnológico: mantener rotación de contenidos, evidencias de impacto y una narrativa que no dependa solo del efecto “wow”.
LaCabina ha demostrado tracción. Queda por ver qué métricas utilizarán las empresas visitantes para justificar el retorno interno, y qué parte de esa adopción se apoyará en capacidades diferenciales de red frente a soluciones que el mercado ya ofrece de forma commodity.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
