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Meta duplica la apuesta por Hyperion con una expansión masiva de terreno en Luisiana

Meta duplica la apuesta por Hyperion con una expansión masiva de terreno en Luisiana

  • Meta adquiere terrenos adicionales en Luisiana para expandir Hyperion, su megaproyecto de centros de datos de IA valorado en 27.000 millones de dólares.
Meta Hyperion - La Ecuación Digital

Meta ha adquirido aproximadamente 560 hectáreas adicionales de terreno —una superficie que casi dobla la extensión del Central Park de Nueva York— junto a su ya gigantesco complejo de centros de datos Hyperion en Richland Parish, Luisiana. Esta compra silenciosa, confirmada por fuentes cercanas al proyecto, eleva la superficie total del campus por encima de la extensión del Aeropuerto Internacional Louis Armstrong de Nueva Orleans, consolidando la infraestructura como uno de los nodos de computación para inteligencia artificial más grandes proyectados a nivel mundial.

La expansión del terreno, adquirida a la empresa local George B. Franklin & Sons hace apenas unos meses, sugiere que la tecnológica de Menlo Park prepara una segunda fase de desarrollo mucho más ambiciosa de lo inicialmente previsto. Según fuentes consultadas por Fortune, los trabajos de preparación del suelo ya son visibles en la zona oeste de la parcela original, con marcas de servicios públicos y maquinaria pesada operando en el área. Aunque Meta ha declinado realizar comentarios oficiales sobre fases adicionales, los permisos de obra y la actividad sobre el terreno dibujan un escenario de crecimiento acelerado en una región históricamente agrícola y económicamente deprimida.

El proyecto Hyperion se sitúa en Richland Parish, una parroquia rural con una población estimada en 2026 de 19.441 personas, donde la tasa de pobreza ronda el 18,9%, superando significativamente la media estadounidense del 12,4%. En este entorno, donde la industria predominante ha sido la agricultura y los agronegocios, la irrupción de una infraestructura de centros de datos que promete crear 500 empleos directos a largo plazo y movilizar hasta 5.000 trabajadores en su fase de construcción altera profundamente la dinámica socioeconómica local. Sin embargo, este despliegue masivo también plantea interrogantes sobre la capacidad de la infraestructura energética regional para absorber una demanda de tal magnitud.

Para mitigar el impacto en la red eléctrica, la eléctrica local Entergy proyecta la construcción de tres nuevas plantas de gas natural con una inversión de 3.000 millones de dólares. No obstante, las ambiciones de Mark Zuckerberg parecen trascender las soluciones convencionales de la red. Bajo la nueva unidad operativa Meta Compute, la firma ha señalado que su estrategia pasa por asegurar no solo megavatios, sino gigavatios de potencia. «Estamos planeando construir decenas de gigavatios en esta década, y cientos o más con el tiempo», ha afirmado Zuckerberg recientemente, subrayando que la capacidad de ingeniería y suministro de energía será la principal ventaja estratégica en la carrera hacia la superinteligencia artificial.

La estructura financiera del proyecto también ha evolucionado para adaptarse a esta escala. En octubre de 2025, Meta formalizó una «joint venture» con fondos gestionados por Blue Owl Capital para financiar, construir y operar el campus de Hyperion. Este acuerdo eleva el coste total de desarrollo estimado hasta los 27.000 millones de dólares. Según los términos de la alianza, Blue Owl ostentará una participación del 80% en la sociedad conjunta, mientras que Meta mantendrá el 20% restante y se encargará de la gestión operativa y de construcción. Este modelo permite a la tecnológica escalar su infraestructura de IA sin comprometer la totalidad de su flujo de caja de forma inmediata, aunque la empresa se ha comprometido mediante garantías financieras a un periodo operativo mínimo de 16 años.

En contraste con otros gigantes tecnológicos que optan por una dependencia mayor de la nube pública, Meta parece estar ejecutando una estrategia híbrida de «posesión total y alquiler táctico». Mientras construye Hyperion, la compañía ha firmado acuerdos de capacidad con terceros por valores que superan los 47.000 millones de dólares, incluyendo un contrato de 14.200 millones con CoreWeave para el suministro de GPU hasta 2032 y un acuerdo de más de 10.000 millones con Google Cloud. Este despliegue de capital responde a una lectura del mercado donde la escasez de cómputo se percibe como el principal cuello de botella operativo para el desarrollo de modelos de lenguaje de próxima generación.

El tamaño de la instalación en Luisiana es tal que el propio Mark Zuckerberg presentó al presidente Donald Trump un gráfico donde el centro de datos se superponía a gran parte de la isla de Manhattan para ilustrar su envergadura. Durante una reunión de gabinete, Trump sugirió que la inversión total de Meta en la planta podría alcanzar finalmente los 50.000 millones de dólares, una cifra que, aunque no ha sido ratificada formalmente por la empresa en sus informes financieros, se alinea con la magnitud de la compra de tierras recientemente descubierta.

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A pesar del optimismo gubernamental por la inversión en una zona necesitada de capital, la velocidad de expansión de estos «hyperscalers» a menudo supera la capacidad de regulación y supervisión de las comunidades locales. El hecho de que la propiedad del suelo aún figure a nombre del vendedor original en los registros oficiales, a pesar de la actividad de construcción en curso, es un síntoma de la rapidez con la que se están ejecutando estos movimientos de tierras. La integración de miles de hectáreas en un sistema de computación unificado no solo es un reto de ingeniería civil, sino un experimento a gran escala sobre la convivencia de la tecnología de punta con entornos rurales tradicionales.

La hoja de ruta de Hyperion contempla la entrada en servicio de nueve edificios en fases consecutivas hasta el año 2030, con una capacidad proyectada que podría escalar desde los 2 gigavatios iniciales hasta los 5 gigavatios. Este volumen de energía equivale al consumo de millones de hogares, lo que sitúa a Meta no solo como un desarrollador de software y redes sociales, sino como un actor energético de primer orden. Los recientes acuerdos de la compañía para explorar el uso de reactores modulares nucleares (SMR) con firmas como TerraPower y Oklo sugieren que la expansión de terrenos en Luisiana podría ser solo la base física para una infraestructura de generación energética propia e independiente.

Queda por ver si el tejido industrial de Luisiana podrá sostener esta transformación o si el campus de Hyperion funcionará como una isla tecnológica desconectada de la realidad operativa de la parroquia de Richland. La incógnita sobre cómo se gestionará la demanda hídrica para la refrigeración de tal densidad de procesadores y el impacto real en el precio local de la energía son variables que la compañía aún no ha despejado en su comunicación pública.

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