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Cloudera amplía su plataforma de IA on-premise con nuevas capacidades de inferencia y gobernanza de datos

Cloudera amplía su plataforma de IA on-premise con nuevas capacidades de inferencia y gobernanza de datos

  • Cloudera refuerza su estrategia de IA on-premise con mejoras en inferencia, data warehouse y visualización para entornos regulados.Cloudera refuerza su estrategia de IA on-premise con mejoras en inferencia, data warehouse y visualización para entornos regulados.
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La evolución de la IA on-premise ha dejado de ser un planteamiento defensivo frente a la nube para convertirse en una decisión estratégica en determinados sectores. En ese terreno se mueve Cloudera, que ha ampliado las capacidades de Cloudera AI Inference y de Cloudera Data Warehouse con Trino para su despliegue en centros de datos propios, al tiempo que introduce mejoras en su herramienta de visualización.

El movimiento llega en un momento en el que muchas organizaciones revisan la ubicación de sus cargas de inteligencia artificial. Si la fase experimental de la IA generativa se apoyó en infraestructuras cloud por rapidez y elasticidad, el despliegue en producción plantea otras variables: latencia, soberanía del dato, cumplimiento regulatorio y previsibilidad de costes. La compañía plantea que la analítica y la inferencia puedan ejecutarse directamente en el data center corporativo sin renunciar a escalabilidad.

Cloudera AI Inference, basado en tecnología de NVIDIA, se orienta precisamente a esa capa operativa. La solución permite implementar modelos de inteligencia artificial en entornos on-premise, con capacidad de escalar según demanda interna. No se trata únicamente de ejecutar modelos entrenados, sino de gestionar su despliegue en infraestructuras empresariales donde conviven sistemas transaccionales, lagos de datos y cargas analíticas críticas.

El componente de NVIDIA introduce aceleración por GPU y optimización del rendimiento en tareas de inferencia. En un contexto en el que la latencia condiciona casos de uso como la detección de fraude, la personalización en tiempo real o el mantenimiento predictivo, reducir la dependencia de la red pública adquiere relevancia. Sin embargo, trasladar la inferencia al centro de datos también implica asumir la gestión del hardware, la capacidad eléctrica y la planificación de recursos, una responsabilidad que en la nube queda externalizada.

La compañía acompaña esta ampliación con el refuerzo de Cloudera Data Warehouse con Trino en entornos locales. La integración con Trino permite consultas SQL distribuidas sobre múltiples fuentes de datos, con una capa unificada de seguridad, gobernanza y observabilidad. El objetivo declarado es evitar silos entre almacenamiento y análisis, especialmente cuando los datos no pueden salir del perímetro corporativo.

El debate de fondo no es técnico sino arquitectónico. Según datos del informe The State of Enterprise AI and Data Architecture elaborado por la propia compañía, cerca de la mitad de las organizaciones almacenan su información en un data warehouse. Esa arquitectura, tradicionalmente asociada a reporting y BI, se convierte ahora en soporte para cargas de IA. Aunque el data lake ha ganado protagonismo en la última década, el warehouse mantiene una ventaja en control y estructuración del dato, factores relevantes cuando la regulación exige trazabilidad y auditoría.

Cloudera plantea que su data warehouse on-premise alcance una gobernanza unificada, lo que implica gestionar identidades, políticas de acceso y auditoría desde un único plano. En sectores como banca, telecomunicaciones o administración pública, donde los datos sensibles no pueden desplazarse con facilidad a infraestructuras externas, esta aproximación reduce fricciones regulatorias. A cambio, exige una disciplina operativa constante para mantener coherencia entre entornos híbridos.

Las mejoras no se limitan a la capa de almacenamiento y procesamiento. La compañía también ha actualizado Cloudera Data Visualization con funcionalidades orientadas a flujos de trabajo de IA en cloud, edge y data centers. Entre ellas destaca la anotación automática mediante IA, capaz de generar resúmenes e insights asociados a gráficos. La propuesta busca reducir la carga manual en la interpretación de datos, aunque plantea una cuestión habitual en este tipo de automatización: el equilibrio entre asistencia algorítmica y supervisión humana.

Otra de las novedades es la incorporación de funciones de IA resilientes, pensadas para gestionar incidencias durante el proceso analítico y facilitar diagnósticos más detallados. En entornos empresariales, donde la disponibilidad y la trazabilidad son críticas, la capacidad de registrar cada consulta de IA con identificador, marca temporal y contenido se convierte en un elemento de control interno. La trazabilidad no es solo una exigencia de cumplimiento; también es una herramienta para depurar modelos y detectar sesgos o comportamientos inesperados.

La gestión administrativa se simplifica mediante la asignación de roles basada en SSO y la eliminación de credenciales fijas. Este ajuste apunta a una tendencia más amplia: integrar la IA en los mismos marcos de identidad y acceso que el resto de sistemas corporativos. Aunque la automatización reduce tareas operativas, incrementa la dependencia de una correcta configuración de políticas, especialmente cuando se combinan entornos cloud y on-premise.

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Leo Brunnick, Chief Product Officer de la compañía, subraya que el diferencial radica en el nivel de control y flexibilidad. «Con Cloudera AI Inference, Cloudera Data Warehouse con Trino y Cloudera Data Visualization las organizaciones extraen valor de IA y la analítica en el lugar donde se ubican datos sensibles y confidenciales. Esto supone que pueden impulsar la innovación sin comprometer la seguridad de la información, el cumplimiento normativo ni la eficiencia operativa», afirma.

El posicionamiento encaja con una dinámica observable en el mercado europeo, donde la conversación sobre soberanía digital y protección de datos se ha intensificado. Aunque los grandes proveedores cloud continúan ampliando regiones y certificaciones, determinadas compañías optan por mantener cargas críticas dentro de su perímetro. No siempre por desconfianza, a veces por simple coherencia con marcos regulatorios complejos.

La cuestión es si el modelo híbrido se consolidará como norma o si la evolución del hardware y las políticas de datos inclinarán de nuevo la balanza hacia infraestructuras centralizadas. La inferencia local reduce latencia y facilita el control, pero requiere inversiones en equipamiento especializado y personal cualificado. La nube, por su parte, ofrece elasticidad y acceso a innovación continua, aunque introduce dependencia de terceros y variabilidad en costes.

En ese cruce de variables, Cloudera refuerza una estrategia que no confronta frontalmente la nube, sino que amplía las opciones para operar donde residen los datos. La capacidad de mover modelos, no necesariamente la información, se convierte en un eje relevante. La arquitectura resultante no es homogénea ni sencilla. Es, más bien, un entramado de decisiones técnicas y regulatorias que cada organización deberá ajustar a su contexto.

La ampliación anunciada no redefine el mercado por sí sola. Sí evidencia una tendencia: la IA empresarial ya no se evalúa solo por la potencia del modelo, sino por su integración en infraestructuras reales, con restricciones reales. En ese terreno, el centro de datos corporativo recupera protagonismo, aunque bajo parámetros distintos a los de hace una década. Queda por ver hasta qué punto esa recuperación será estructural o una fase intermedia en la maduración de la arquitectura de IA.

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