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MasOrange extiende la tecnología 5G Advanced a 40 municipios y alcanza a un tercio de la población

MasOrange extiende la tecnología 5G Advanced a 40 municipios y alcanza a un tercio de la población

  • El despliegue de 5G Advanced de MasOrange alcanza 40 ciudades españolas, permitiendo velocidades de 5 Gbps y optimización del IoT masivo mediante RedCap.
Cobertura 5G

El mapa de las telecomunicaciones en España atraviesa una fase de reconfiguración técnica que va más allá de la simple cobertura. La implementación del 5G Advanced en 40 municipios, anunciada por MasOrange, introduce un vector de competitividad basado en la reducción drástica de la latencia y la capacidad de gestión de dispositivos masivos.

No se trata solo de mayor ancho de banda para el consumo de video en movilidad, sino de una infraestructura diseñada para soportar procesos industriales y servicios críticos que el 5G convencional, en sus primeras iteraciones, no lograba resolver con total solvencia. Esta evolución técnica plantea una interrogante sobre la capacidad del tejido empresarial español para absorber estas capacidades y convertirlas en eficiencia operativa real.

La operadora ha extendido esta tecnología a diez comunidades autónomas, alcanzando a un tercio de la población. Según los datos facilitados por la compañía, el despliegue abarca desde los grandes nodos económicos como Madrid y Barcelona hasta capitales de provincia y urbes de perfil industrial como Vigo, Gijón o Algeciras. La selección de estos emplazamientos sugiere una estrategia que prioriza los núcleos donde la densidad de dispositivos y la demanda de servicios de alta fidelidad presentan mayores picos de estrés para la red.

El impacto del 5G Advanced en el ecosistema empresarial

Desde una perspectiva técnica, el salto hacia el 5G Advanced, frecuentemente denominado 5.5G en círculos industriales, supone la integración de capacidades que hasta hace poco pertenecían al terreno de la experimentación de laboratorio. La velocidad de transmisión superior a los 5 Gbps es un dato relevante, pero el verdadero cambio de paradigma reside en la funcionalidad L4S (Low Latency, Low Loss, and Scalable Throughput). Este protocolo permite mantener una latencia inferior a un milisegundo incluso en condiciones de congestión de red, un factor determinante para el desarrollo de la Realidad Extendida (XR) y el gaming en la nube, donde cualquier retardo desincroniza la experiencia del usuario.

Sin embargo, el sector profesional es el que podría extraer un rendimiento más estructural. La introducción de RedCap (Reduced Capability) es, quizás, la pieza menos mediática pero más transformadora de este despliegue. Al permitir una conectividad eficiente para dispositivos de gama media con un consumo energético optimizado, se derriba una de las principales barreras para la adopción masiva del Internet de las Cosas (IoT) en sectores como la logística o la gestión de infraestructuras públicas. Un sensor de mantenimiento predictivo en una fábrica o un contador inteligente de agua no requieren la potencia de un smartphone de última generación, sino una conexión persistente, barata y de larga autonomía.

Nuevas funcionalidades: Del sensing al 5G New Calling

La infraestructura desplegada no se limita a mejorar lo existente, sino que habilita funciones que modifican la naturaleza de la red móvil. El sensing es una de ellas. Esta capacidad convierte las ondas de radio en una suerte de radar capaz de rastrear objetos con una precisión inferior a los 10 centímetros sin necesidad de sensores adicionales en el objeto rastreado. En entornos de logística automatizada o gestión de tráfico urbano, esta característica abre la puerta a sistemas de seguridad activa que detectan obstáculos de forma autónoma.

A esto se suma el 5G New Calling, una evolución de las llamadas de voz que permite la interacción multimedia en tiempo real durante la comunicación. Aunque el mercado de consumo masivo parece volcado en las aplicaciones de mensajería, para el sector servicios y la atención al cliente técnica, la capacidad de compartir datos complejos o realizar anotaciones visuales sobre la propia llamada de voz representa un retorno a la utilidad del canal telefónico directo.

El despliegue actual cubre nodos clave en Andalucía, con presencia en sus ocho capitales y ciudades como Jerez de la Frontera o Marbella; la Comunidad Valenciana, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Madrid, Galicia y Murcia. Esta distribución geográfica no es aleatoria. Al centrarse en polos turísticos e industriales, se busca validar el rendimiento de la red 5G Advanced bajo patrones de uso muy diferenciados: desde el tráfico masivo estacional en Palma de Mallorca hasta la conectividad de precisión requerida en el puerto de Algeciras o las plantas industriales de Valladolid.

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Desafíos operativos y la sombra del 6G

A pesar del avance técnico, la implementación de estas redes conlleva retos que el mercado debe gestionar. La fragmentación en la adopción de dispositivos compatibles es el primero de ellos. Aunque la red esté preparada, el parque de terminales y sensores debe actualizarse para aprovechar protocolos como el RedCap o las mejoras en la agregación de portadoras. Por otro lado, la presión competitiva en el mercado español de las telecomunicaciones obliga a los operadores a realizar inversiones intensivas en capital (CAPEX) mientras los ingresos por usuario (ARPU) se mantienen estables o a la baja.

El contexto de digitalización que rodea este hito también actúa como un laboratorio de pruebas para la futura generación 6G. La industria tecnológica utiliza estos despliegues avanzados para definir los estándares de lo que vendrá en la próxima década. Al integrar funcionalidades de detección y comunicaciones inmersivas, se están estableciendo las bases de una red que ya no solo transporta datos, sino que percibe el entorno físico.

La expansión del 5G Advanced en España sitúa al país en una posición de vanguardia dentro del contexto europeo, donde la velocidad del despliegue de infraestructuras críticas varía significativamente entre estados miembros. La pregunta que queda en el aire es si las empresas españolas, especialmente las PYMES que conforman el grueso del tejido productivo, tienen diseñada una estrategia de transformación digital que aproveche estas latencias de un milisegundo o si la infraestructura irá, una vez más, varios pasos por delante de su aplicación práctica en el modelo de negocio.

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