Desde la Torre Sevilla, la energética Moeve y la Agencia Digital de Andalucía (ADA) han formalizado una alianza estratégica para fomentar el desarrollo de la computación cuántica en la región. El acuerdo, anunciado el 16 de febrero, se enmarca en el Centro de Innovación en Tecnologías Exponenciales, una iniciativa que cuenta con IBM como socio tecnológico principal y con la colaboración de Ayesa, integrador tecnológico con sede en Sevilla.
La alianza busca fortalecer el ecosistema cuántico andaluz mediante proyectos de investigación aplicada, validación de casos de uso industrial y formación de talento especializado. Aunque el término computación cuántica suele asociarse a un horizonte aún experimental, su aplicación en entornos industriales empieza a adquirir forma en sectores como la energía, donde la capacidad de modelar sistemas complejos o mejorar algoritmos de optimización puede traducirse en ventajas operativas tangibles.
En el caso de Moeve, los primeros casos de uso se centrarán en sus parques energéticos de La Rábida (Huelva) y San Roque (Cádiz), donde se explorarán soluciones cuánticas orientadas a la eficiencia energética y la ciberseguridad. La energética, que hasta finales de 2024 operaba bajo la marca Cepsa, ha situado la digitalización avanzada como uno de los ejes de su transformación hacia un modelo basado en moléculas verdes y movilidad sostenible.
“La colaboración público-privada es imprescindible para poder desarrollar nuestra economía a través de la innovación digital”, señaló José Manuel Martínez, vicepresidente ejecutivo de Tecnología, Proyectos y Servicios de Moeve. En su intervención, subrayó el papel de IBM como referente internacional en computación cuántica y el compromiso de Moeve con Andalucía como región estratégica.
La tecnológica estadounidense ha sido uno de los actores más activos en la creación de ecosistemas cuánticos regionales en Europa, con una estrategia que combina acceso a hardware, formación y co-desarrollo de casos de uso. En este contexto, su implicación refuerza la ambición del proyecto andaluz de situarse en el mapa nacional de tecnologías cuánticas, donde compite con otras iniciativas en Cataluña, Madrid o el País Vasco.
Desde la Junta de Andalucía, el consejero de Industria, Energía y Minas, Jorge Paradela, destacó que la transformación digital requiere una implicación transversal. “Gracias a este esfuerzo conjunto, Andalucía avanza a un ritmo superior a la media europea en conectividad 5G, digitalización empresarial y servicios públicos digitales”, afirmó.
El acuerdo con ADA se produce en un momento en que Moeve acaba de inaugurar su Centro de Excelencia en Computación Cuántica, una instalación concebida como nodo interno de innovación para integrar soluciones cuánticas en sus procesos industriales. Esta infraestructura forma parte de la hoja de ruta tecnológica de la compañía, que también participa, a través de DigitalES, en la Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas 2025-2030 impulsada por Red.es.
Aunque el impacto de la computación cuántica en la industria energética aún está por definir, el movimiento de Moeve anticipa una fase de exploración aplicada que podría acelerar su madurez tecnológica. En paralelo, la alianza con ADA y la implicación de Ayesa apuntan a un modelo de colaboración regional que combina capacidades públicas, empresariales y académicas.
La computación cuántica, que se basa en principios de la mecánica cuántica como la superposición y el entrelazamiento, permite procesar información de forma no lineal, abriendo posibilidades para resolver problemas que escapan a la computación clásica. En el ámbito energético, esto podría traducirse en mejoras en simulaciones de materiales, predicción de demanda o diseño de redes inteligentes.
Pese al entusiasmo institucional, persisten retos técnicos y de escalabilidad. La mayoría de los sistemas cuánticos actuales requieren condiciones extremas de operación y aún no han superado la barrera del ruido cuántico, lo que limita su aplicabilidad inmediata. Sin embargo, la apuesta de Moeve por incorporar estas tecnologías en su estrategia de transición energética sugiere una visión de largo plazo, en la que la experimentación temprana puede generar ventajas competitivas cuando la tecnología madure.
Con más de 11.000 empleados, Moeve ha redefinido su identidad corporativa tras abandonar la marca Cepsa, con el objetivo de liderar la producción de energías sostenibles en Europa. Su plan estratégico para 2030, Positive Motion, articula esta transformación en torno a la descarbonización, el hidrógeno verde, los biocombustibles de segunda generación y una red de carga eléctrica ultrarrápida en la península ibérica.
La alianza con ADA no solo refuerza esa narrativa, sino que introduce un componente tecnológico de frontera en su hoja de ruta. En un entorno donde la soberanía tecnológica y la especialización regional ganan peso en las agendas públicas, el movimiento de Moeve podría tener implicaciones más allá del sector energético. La cuestión, ahora, es si el ecosistema andaluz logrará consolidar una masa crítica suficiente para sostener esta apuesta cuántica en el tiempo.
