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El despliegue de redes 5G Standalone en alta mar redefine la conectividad táctica de la Armada Italiana

El despliegue de redes 5G Standalone en alta mar redefine la conectividad táctica de la Armada Italiana

  • Ericsson, Leonardo y la Armada Italiana demuestran la eficacia de las redes 5G Standalone para el intercambio de datos tácticos y control de drones en mar abierto.
El despliegue de redes 5G Standalone en alta mar redefine la conectividad táctica de la Armada Italiana

La digitalización del campo de batalla, o en este caso, del teatro de operaciones naval, ha encontrado históricamente un cuello de botella en la volatilidad de las comunicaciones en mar abierto. La dependencia de satélites con latencias variables o de sistemas de radiofrecuencia limitados por el ancho de banda ha condicionado la capacidad de respuesta en tiempo real. Sin embargo, los recientes ensayos realizados en el Golfo de Taranto sugieren un cambio de paradigma donde la infraestructura de red no solo viaja con la flota, sino que se integra de forma autónoma en cada unidad. La clave reside en la arquitectura 5G Standalone (SA), una tecnología que, a diferencia de las versiones iniciales del 5G, prescinde por completo del núcleo de red de generaciones anteriores para operar con una agilidad y seguridad críticas en entornos de defensa.

Este avance se ha materializado mediante una colaboración estratégica entre Ericsson, la compañía de defensa Leonardo y la Armada Italiana (Marina Militare). Durante las maniobras de experimentación operativa OPEX 2-25, se logró establecer una burbuja de conectividad privada y securizada entre buques en navegación, permitiendo el intercambio de datos clasificados sin depender de infraestructuras terrestres. Según detalla la fuente (Fuente: Ericsson), el sistema se basó en una red de extremo a extremo completamente autónoma, instalada físicamente en los activos navales para garantizar la resiliencia en condiciones de combate o misiones de larga distancia.

La arquitectura desplegada en el buque de asalto anfibio San Giorgio no fue una adaptación convencional de equipos comerciales. Se utilizó el Ultra Compact Core de Ericsson junto con soluciones de acceso de radio Massive MIMO, diseñadas para gestionar múltiples flujos de datos en un entorno donde las reflexiones de la señal sobre la superficie del agua suelen generar interferencias complejas. El San Giorgio actuó como nodo principal, mientras que el buque de combate polivalente Raimondo Montecuccoli integraba equipos de usuario (CPE) para cerrar el enlace. Esta configuración permitió que dos plataformas masivas de acero, moviéndose en condiciones diurnas y nocturnas, mantuvieran un flujo de información constante que antes se veía comprometido por la curvatura terrestre o las limitaciones del espectro.

Uno de los puntos más críticos de esta prueba fue la gestión de la soberanía del dato. En el sector tecnológico y de defensa en España, la preocupación por la ciberseguridad en redes móviles es una constante para directivos y mandos militares. En este ejercicio, Leonardo integró su solución de cifrado NINE, asegurando que el tránsito de información entre los sistemas de gestión de combate (CMS) de ambos buques fuera invulnerable a interceptaciones externas. La transmisión incluyó no solo datos tácticos, sino también flujos de vídeo en alta definición procedentes de 12 sistemas no tripulados, procesados mediante una plataforma de inteligencia artificial denominada AI Brain. La capacidad de procesar esta carga masiva de datos en la periferia (edge computing) evita el envío de información cruda a centros distantes, reduciendo drásticamente los tiempos de decisión.

El uso de una red 5G unificada presenta, además, una ventaja operativa sobre la fragmentación actual. Tradicionalmente, los buques operan con múltiples sistemas de comunicación independientes que compiten por bandas de frecuencia a menudo saturadas o sin licencia. Esto genera un riesgo inherente de interferencia mutua. La red 5G SA permite optimizar el uso del espectro, consolidando diversos servicios en una única infraestructura resiliente. Aunque la implementación a gran escala todavía enfrenta retos, especialmente en lo que respecta a la estandarización entre diferentes armadas de la OTAN, los resultados en Italia marcan un precedente sobre cómo la tecnología dual-use (civil y militar) puede adaptarse a las exigencias extremas del entorno marino.

Patrick Johansson, responsable de Ericsson para Europa, Oriente Medio y África, ha destacado la relevancia estratégica de estas pruebas en un contexto donde Italia custodia una zona económica exclusiva de más de 500.000 kilómetros cuadrados en el Mediterráneo. Para una potencia naval, la conectividad no es una comodidad, sino un multiplicador de fuerza. La posibilidad de extender el alcance de los sensores de un buque a través de drones y compartir esa visión periférica con el resto de la flota en milisegundos altera la táctica naval tradicional.

No es la primera vez que se explora este camino. Ya en 2024, la base naval de Taranto sirvió de escenario para pruebas de la OTAN con redes 5G SA, pero el salto actual hacia la operatividad en mar abierto y bajo escenarios de entrenamiento real (OPEX) eleva el listón técnico. El reto ahora para las empresas tecnológicas y las consultoras del sector en Europa será escalar estas «burbujas tácticas» para que sean interoperables. Si cada nación desarrolla su propia arquitectura cerrada, la ventaja de la velocidad de datos podría perderse en la burocracia de los protocolos de enlace internacionales.

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La resiliencia demostrada durante el ejercicio también pone el foco en la robustez física del hardware. Los equipos Massive MIMO de Ericsson tuvieron que mantener el rendimiento bajo las vibraciones constantes y el ambiente salino, factores que degradan rápidamente la electrónica convencional. El éxito de la comunicación a larga distancia en estas condiciones sugiere que el 5G ha madurado lo suficiente como para salir de los entornos urbanos controlados y adentrarse en la infraestructura crítica del Estado.

En términos de mercado, este movimiento de Ericsson y Leonardo refuerza la tendencia hacia las redes privadas industriales, un segmento que los directivos tecnológicos en España observan con atención para sectores como el portuario o el logístico. Si una red 5G SA puede gestionar sistemas de combate y enjambres de drones en el Mediterráneo, su aplicación en la automatización de puertos marítimos o en la gestión de flotas mercantes parece una transición natural. Sin embargo, la seguridad sigue siendo el eje sobre el cual pivotará cualquier adopción masiva, especialmente cuando se trata de infraestructuras que manejan la soberanía nacional.

El cierre de estas maniobras no supone el fin del proyecto, sino la apertura de una fase de análisis sobre la persistencia de la señal en estados de mar adversos. Queda por resolver cómo afectará el despliegue masivo de estas redes a la firma electromagnética de los buques, un aspecto vital para la ocultación en conflictos modernos. La tecnología 5G SA ha demostrado ser capaz de conectar la flota; el siguiente paso será asegurar que esa misma conectividad no se convierta en un faro para el adversario.

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