Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
A medida que el ciclo de la tecnología celular alcanza su punto medio tradicional, el discurso global sobre el 5G ha experimentado un giro estructural. Ya no se trata de una carrera por la cobertura, sino de una competición por la capacidad. Según el informe A Global Reality Check on 5G SA and 5G Advanced in 2026 de Ookla y Omdia, el mundo se enfrenta a una brecha de capacidad que refleja la disparidad en la preparación de los ecosistemas nacionales para desplegar y monetizar núcleos de 5G Standalone (SA). Esta tecnología, basada en una arquitectura nativa en la nube, es la única capaz de desbloquear el verdadero potencial del 5G como plataforma de innovación industrial.
España y el despertar europeo
En una Europa que históricamente ha caminado con paso lento, España se ha consolidado como un «punto brillante» de progreso. Mientras gran parte del continente sigue lastrado por la fragmentación comercial y de dispositivos, el mercado español ha logrado una cuota de disponibilidad técnica, medida por la proporción de conexiones efectivas sobre redes SA, del 8,3% al cierre de 2025. Este dato sitúa al país significativamente por encima de la media europea (2,8%) y lo coloca en el grupo de cabeza junto a Austria (8,7%) y el Reino Unido (7,0%).
Este avance en España y sus vecinos inmediatos es una respuesta a la presión competitiva global. Aunque la cuota europea se ha duplicado en el último año, la región todavía arrastra una desventaja de 27 puntos porcentuales frente a Norteamérica. La dependencia de bandas de frecuencia bajas, especialmente en mercados como Alemania, ha limitado el rendimiento de las redes SA europeas a una mediana de 205 Mbps, la más baja entre las principales regiones desarrolladas.

El rendimiento como frontera: el caso del Golfo y EE. UU.
Aunque el progreso español es notable en términos regionales, la distancia con los grandes bloques económicos sigue siendo sustancial. Estados Unidos ha alcanzado la madurez total tras los lanzamientos nacionales de AT&T y Verizon en 2025, elevando su cuota de adopción hasta el 31,6%. Por su parte, China opera en otra escala de magnitud, dominando con un abrumador 80,9% de disponibilidad SA y superando los 10 millones de suscriptores en la fase posterior, el 5G Advanced.
Sin embargo, el estándar de rendimiento mundial se ha desplazado hacia el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC). Esta región ha establecido una marca histórica con una velocidad mediana de descarga de 1,13 Gbps, una cifra que quintuplica los registros europeos. Este fenómeno no es accidental; responde a una estrategia agresiva de agregación de portadoras y al uso de tecnologías MIMO mejoradas en los Emiratos Árabes Unidos, donde las velocidades en redes SA llegan a alcanzar los 1,24 Gbps.

El dividendo del hardware: batería y voz nativa
Uno de los beneficios más tangibles del 5G SA para el usuario final, y a menudo menospreciado por el marketing de velocidad, es la mejora en la autonomía de los dispositivos. En una configuración Non-Standalone (NSA), los terminales deben mantener conexiones simultáneas a capas 4G y 5G mediante conectividad dual (EN-DC), lo que dispara el consumo de energía del módem.
- Ahorro de batería: En redes SA, el dispositivo se conecta a una única interfaz de radio con un plano de control unificado, permitiendo transiciones más eficientes hacia estados de bajo consumo.
- Resultados en Reino Unido: Pruebas de fondo realizadas por Ookla muestran que los dispositivos en la red SA de EE registraron una duración de batería un 22% superior a los de la red NSA. En O2, la ventaja fue del 11%.
- Voz nativa (VoNR): A pesar de la simplicidad arquitectónica que aporta el VoNR al eliminar la necesidad de recurrir al 4G para la voz, la tecnología aún requiere optimización. Globalmente, el VoLTE todavía ofrece tiempos de establecimiento de llamada más bajos (1,87s vs 1,96s) debido a una década de ajustes técnicos. Solo mercados como Singapur (Singtel, 1,07s) demuestran que el VoNR puede superar los estándares previos cuando existe una sintonía fina del núcleo.
Soberanía digital y el nuevo modelo de negocio
El despliegue del 5G SA se ha integrado en las agendas de seguridad y competitividad nacional. Gobiernos y operadores ya no tratan esta tecnología como una actualización técnica, sino como la base para la soberanía de los datos y la autonomía de la cadena de suministro. Europa, a través de su Acta de Redes Digitales, busca reducir la dependencia de proveedores externos mediante el fomento de infraestructuras soberanas.
La monetización de este esfuerzo inversor está encontrando su camino a través de la segmentación de red o network slicing. El informe de Omdia proyecta que el gasto en software de núcleo de red 5G crecerá a un ritmo anual del 8,8% hasta 2030, con la región EMEA liderando este crecimiento con un 16,7%. En el mercado de consumo, Singapur destaca con planes basados en slices dedicados que ofrecen velocidades garantizadas hasta cuatro veces superiores a los planes básicos.
Sin embargo, el volumen real de negocio parece residir en el sector empresarial. El acceso inalámbrico fijo (FWA) empresarial ya genera ingresos por conexión sustancialmente superiores al sector residencial, posicionándose como una alternativa real a la fibra en mercados como Estados Unidos o Australia. La capacidad de ofrecer acuerdos de nivel de servicio (SLA) respaldados por la red permite aplicaciones críticas en logística y fábricas inteligentes que el 4G nunca pudo soportar con fiabilidad.
La regulación como factor de competencia
La evidencia presentada por Ookla sugiere que el marco normativo es un determinante del éxito tecnológico tan potente como la propia ingeniería. Países con enfoques proactivos, como Brasil, que obligó por subasta al despliegue de redes SA puras, o Reino Unido, que vinculó la aprobación de fusiones a compromisos de inversión, muestran resultados de adopción superiores.
La conclusión para España es clara: la transición al núcleo Standalone es el punto de partida, no la meta. Completar el despliegue técnico no garantiza una mejor experiencia de usuario si no se acompaña de una optimización de la red de transporte y la colocación estratégica de las funciones de usuario (UPF) cerca del cliente. Aquellos operadores que traten el SA como una migración secundaria corren el riesgo de quedar fuera de la próxima ola de innovación que el 5G Advanced y el camino hacia el 6G ya están desbloqueando en las economías líderes.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
