La infraestructura de telecomunicaciones ha dejado de ser un simple soporte de transmisión para convertirse en un ecosistema de computación distribuida. Diez años después de su nacimiento, la evolución de lo que antes conocíamos como un laboratorio de innovación abierta y hoy se presenta bajo la identidad de NEXTONIC (impulsado por Telefónica e IMDEA Networks) refleja este cambio de paradigma. En 2025, el sector tecnológico en España ha superado la fase de despliegue masivo de 5G para adentrarse en un terreno donde la conectividad inmersiva y la integración no terrestre marcan la agenda de los comités de dirección.
El horizonte ya no es solo la velocidad, sino la capacidad de la red para procesar datos en el extremo y gestionar arquitecturas de seguridad que anticipen la era post-cuántica. Durante la celebración de su primera década en el Espacio Fundación Telefónica, los integrantes del consorcio (Ericsson, UC3M, Capgemini Engineering e InterDigital, junto a los fundadores) subrayaron que el futuro de la conectividad en Europa depende de la capacidad de orquestar redes que evolucionen hacia el estándar 6G mientras se rentabilizan los despliegues actuales.
La conectividad inmersiva: más allá del entretenimiento
Uno de los vectores más complejos de esta evolución es la conectividad inmersiva. En el marco del proyecto europeo 6G-XR, NEXTONIC ha servido de escenario para validar aplicaciones que, hasta hace poco, se consideraban teóricas. Investigadores de Ericsson y Capgemini Engineering han ejecutado llamadas holográficas donde el control de la tasa de datos es gestionado por inteligencia artificial. No se trata solo de la imagen, sino de la selección automatizada de nodos edge para garantizar que sesiones multiusuario de realidad extendida (XR) no colapsen bajo la latencia.
Esta sofisticación tecnológica ha permitido a socios como MATSUKO, Telefónica y Ericsson integrar la telepresencia holográfica de forma nativa en la infraestructura IMS (IP Multimedia Subsystem). La relevancia de este avance radica en que la holografía deja de ser una aplicación aislada para convertirse en una función integrada directamente en los dispositivos telefónicos comerciales. Sin embargo, el despliegue de estas tecnologías en un entorno de consumo masivo exige una eficiencia energética que todavía se encuentra en fase de optimización, un reto que el laboratorio aborda mediante la federación de bancos de pruebas europeos.
Microceldas y el desafío de la infraestructura urbana
La teoría de la conectividad total choca a menudo con la realidad física de las ciudades. Para resolver esta fricción, IMDEA Networks y la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) han liderado una integración de acceso radio 5G exterior que redefine el mobiliario urbano. El nodo SLICES Madrid es un ejemplo de cómo la colaboración público-privada permite desplegar espectro en bandas medias y ondas milimétricas (mmWave) utilizando elementos ya existentes, como las farolas inteligentes del campus de la UC3M.
Este modelo de despliegue, que cuenta con el núcleo de red de Ericsson y el espectro facilitado por Telefónica, incorpora también puntos de acceso Wi-Fi 7. La coexistencia de tecnologías —lo que técnicamente se conoce como una plataforma TSN (Time Sensitive Networking) multitecnología— es fundamental para los entornos industriales. Al combinar 5G, Wi-Fi y Ethernet en un sistema único, se logra una red determinista capaz de cumplir con los requisitos de precisión que exige la industria 4.0.
Cuántica y seguridad: la nueva soberanía digital
Mientras las redes terrestres buscan su espacio en la ciudad, la seguridad de la información se enfrenta a una amenaza estructural: la capacidad de computación cuántica para romper los cifrados actuales. En este contexto, IMDEA Networks ha integrado en NEXTONIC la iniciativa MadQuantum-CM. Este banco de pruebas permite validar de forma conjunta la distribución de claves cuánticas (QKD) y soluciones de seguridad post-cuántica.
La importancia de este entorno de pruebas no es meramente técnica. Para los directivos del sector, la seguridad post-cuántica es una prioridad de gobernanza. La capacidad de Madrid para validar estas soluciones sitúa a la industria española en una posición competitiva dentro de las iniciativas de soberanía digital europea, aunque el camino hacia la estandarización global de estos protocolos aún presente incertidumbres regulatorias.
El fin de las zonas de sombra: la convergencia satelital
Uno de los hitos más disruptivos presentados por los miembros de NEXTONIC en 2025 ha sido la ruptura de la dependencia de la infraestructura terrestre. Mediante una colaboración entre Ericsson, la UC3M y Grupo Oesía, se ha demostrado la viabilidad de las redes no terrestres (NTN). Utilizando una estación base portátil 5G vinculada a la constelación de satélites LEO de Eutelsat OneWeb, la prueba certificó que es posible mantener una conectividad continua en ubicaciones remotas.
La transición fluida entre la red móvil convencional y el satélite abre oportunidades de negocio en sectores como la logística internacional, la minería o la gestión de emergencias. Esta capacidad se puso a prueba en escenarios de alta densidad como el Movistar Arena, donde Telefónica y Ericsson desplegaron redes privadas 5G SA en la banda de 26 GHz. En este entorno, la red no solo servía para el streaming de video en 360 grados, sino que gestionaba protocolos críticos de seguridad mediante cámaras con IA y sensores LiDAR para la monitorización de multitudes.
Pese a los avances en la integración satelital y la capacidad de las redes milimétricas para gestionar grandes volúmenes de datos, la sostenibilidad económica de estos despliegues fuera de nichos específicos sigue siendo el gran interrogante para los operadores. La inversión necesaria para transformar una red 5G Standalone en una infraestructura 6G capaz de soportar gemelos digitales en tiempo real o cirugía remota requiere de una demanda industrial que apenas comienza a cristalizar.
Una década de innovación abierta
NEXTONIC cierra su primer ciclo de diez años con un bagaje de más de 30 proyectos de investigación y medio centenar de empresas colaboradoras. El laboratorio ha dejado de ser un centro de pruebas para convertirse en un nodo de co-creación internacional donde se dirimen los estándares del futuro. Al entrar en 2026, el enfoque se desplaza de la conectividad básica hacia la inteligencia de red.
El reto para los próximos años no reside únicamente en la capacidad de transmisión, sino en la autonomía de la red para auto-optimizarse y asegurar la integridad de los datos en un mundo cada vez más distribuido. La transición del 5G hacia el 6G no será una ruptura tecnológica, sino una evolución hacia infraestructuras invisibles pero omnipresentes, donde la tensión entre la latencia mínima y la seguridad máxima definirá quién liderará el mercado de las telecomunicaciones en la próxima década.
