Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
La industria digital española quiere volver a marcar el paso del debate tecnológico en España justo cuando se agota el ciclo de los fondos Next Generation y Europa empieza a asumir que la brecha con Estados Unidos y Asia ya no es coyuntural. En ese contexto, AMETIC ha presentado en Madrid su Agenda Digital 2026-2030, un documento extenso y ambicioso, con más de 200 medidas, que se define como una propuesta de país para reforzar la competitividad económica, el estado del bienestar y la soberanía tecnológica en la próxima década .
El énfasis inicial estuvo en explicar de dónde surge el documento y a quién representa. Desde el inicio, el presidente de AMETIC, Francisco Hortigüela, quiso subrayar que el texto no nace de una reflexión puntual ni de un ejercicio aislado, sino del trabajo acumulado de una organización con más de medio siglo de trayectoria y 22 comisiones activas que agrupan a empresas tecnológicas, grandes demandantes de tecnología, universidades, centros de investigación y asociaciones sectoriales. AMETIC, insistió, ya no se define solo como industria digital, sino como ecosistema digital, una distinción que condiciona toda la agenda.
El punto de partida del documento es un diagnóstico compartido con Bruselas. La aceleración tecnológica, las tensiones geopolíticas, la presión climática y el encarecimiento energético están alterando las bases tradicionales de la competitividad. Los informes Draghi y Letta, citados de forma explícita durante la presentación, sirven como marco de referencia para una idea que se repite a lo largo de la agenda: Europa necesita más inversión estratégica, mejor gobernanza y menos fragmentación si quiere sostener su modelo económico y social. España, pese a sus avances en conectividad y administración digital, sigue situada en una posición intermedia en productividad, escalado empresarial y adopción tecnológica en pymes .
Ese contraste entre potencial y ejecución atraviesa todo el documento. España ha sido uno de los principales receptores de fondos europeos para digitalización, pero el propio sector reconoce que muchos de los desafíos estructurales siguen intactos cuando el calendario de financiación extraordinaria se acerca a su final. De ahí que la Agenda Digital 2026-2030 plantee un nuevo horizonte temporal y reclame continuidad, coordinación y foco en resultados, más allá de proyectos tractores o convocatorias puntuales.

La arquitectura estratégica se articula en tres pilares interdependientes. El primero, Competitividad, pone el acento en la adopción real de tecnologías avanzadas en el tejido productivo. No se trata solo de impulsar startups o grandes proyectos emblemáticos, sino de acompañar a pymes y scaleups para que integren inteligencia artificial, cloud, datos o ciberseguridad en su operativa diaria. En este punto, la agenda insiste en convertir a la administración pública en cliente estratégico y motor de demanda, no solo como regulador, una idea que reaparece de forma recurrente en las 84 medidas asociadas a este pilar.
El segundo pilar, Estado del bienestar, amplía el concepto tradicional de digitalización social. La agenda habla de inclusión digital, alfabetización, igualdad de oportunidades y sostenibilidad, pero también de modernizar la prestación de servicios públicos y reforzar su eficiencia mediante tecnología. El bienestar deja de entenderse únicamente como protección social y pasa a incorporar la capacidad del sector público para operar con datos, automatización e inteligencia artificial sin perder cohesión ni equidad territorial.
El tercer pilar, Liderazgo tecnológico, apunta directamente a la autonomía estratégica abierta. Aquí se concentran las apuestas más sensibles: inteligencia artificial, cloud, ciberseguridad, tecnologías cuánticas, electrónica, semiconductores o tecnologías duales. La agenda plantea que España no puede limitarse a consumir tecnología desarrollada fuera, sino que debe generar capacidades propias, atraer inversión, talento y centros de excelencia, y participar en la definición de estándares europeos. El objetivo declarado es que el 75% de las empresas utilicen cloud, IA o big data, que el 90% de las pymes alcance un nivel básico de madurez digital y que se duplique el número de startups y scaleups de alto crecimiento.
Durante la presentación, el director general de AMETIC, Celestino García, insistió en que la agenda identifica tanto las capacidades tecnológicas clave como los entornos donde pueden generar mayor impacto, desde la salud digital y la industria avanzada hasta la movilidad sostenible, las ciudades inteligentes o el sector público. A su juicio, solo una coordinación real entre políticas, talento y financiación permitirá que España se consolide como referente europeo en innovación e inversión tecnológica.
La elaboración del documento, explicó Jorge Morillo, presidente de la Comisión de Agenda y Estrategia Digital, ha sido deliberadamente coral. El trabajo arrancó antes del verano y ha implicado a todas las comisiones de la asociación en un ejercicio que combinó visión estratégica y pragmatismo. Morillo defendió que el sector ya no necesita más declaraciones de intenciones, sino mecanismos de ejecución, seguimiento y medición de impacto. La palabra «adopción», reconoció, se repite de forma casi obsesiva porque el riesgo no es diseñar mal las políticas, sino no convertirlas en transformación real.
Ese énfasis en la ejecución introduce también el tono más crítico del documento. La agenda reconoce explícitamente que la fragmentación administrativa, la complejidad normativa y la lentitud en la toma de decisiones siguen lastrando la eficacia de muchas iniciativas. De ahí la insistencia en una colaboración público-privada 2.0 que vaya más allá de la consulta y se traduzca en equipos mixtos, gobernanza compartida y corresponsabilidad en resultados. En este punto, Antonio Cimorra subrayó que la transformación digital ya no consiste solo en adoptar tecnología, sino en decidir qué país quiere ser España en la próxima década, una decisión que, a su juicio, no puede recaer únicamente en la administración.
El documento propone incluso avanzar hacia una colaboración público-pública más intensa, alineando ministerios, comunidades autónomas y ayuntamientos, y una colaboración privada-privada que facilite que grandes empresas, pymes y startups compartan proyectos, datos y capacidades. La ambición es alta, pero el propio texto admite que sin simplificación normativa, financiación estable y criterios claros de seguimiento, el riesgo de dispersión es real.
La Agenda Digital AMETIC 2026-2030 se presenta así como una brújula más que como un plan cerrado. Incluye 218 medidas, pero se define como una propuesta abierta, susceptible de ampliarse y ajustarse a medida que evolucione el contexto tecnológico y geopolítico. Su valor, más que en la exhaustividad, reside en el intento de ordenar prioridades y de trasladar un mensaje político y económico claro: la empresa privada debe liderar el desarrollo de la economía digital, pero necesita un marco estable, previsible y ejecutable.
Con el ciclo de fondos europeos llegando a su fin y la presión competitiva aumentando, la incógnita no es tanto si la agenda es pertinente, sino si el país será capaz de convertir esta visión compartida en decisiones sostenidas en el tiempo. La agenda está sobre la mesa.
Con la agenda ya presentada, el siguiente capítulo se jugará en la ejecución y en la capacidad de sostenerla más allá del marco declarativo.
Principales medidas de la Agenda Digital AMETIC 2026-2030
Pilar 1 · Competitividad
- Plan nacional de adopción de tecnologías avanzadas en pymes
Programas específicos para acelerar el uso de cloud, inteligencia artificial y análisis de datos en pequeñas y medianas empresas, con financiación público-privada, asesoramiento técnico y reducción del riesgo tecnológico. - Refuerzo del papel de la Administración como cliente tecnológico
Uso de la contratación pública como palanca para generar demanda, validar soluciones innovadoras y facilitar el escalado de empresas tecnológicas nacionales. - Impulso a la internacionalización del ecosistema digital español
Medidas para reforzar la marca España tecnológica, apoyar la exportación de soluciones digitales y mejorar la presencia de empresas españolas en mercados internacionales. - Simplificación normativa orientada a pymes
Reducción de cargas administrativas, eliminación de solapamientos regulatorios y alineación con estándares europeos para facilitar la adopción tecnológica sin penalizar la innovación. - Acceso a financiación para proyectos de digitalización empresarial
Instrumentos financieros más ágiles y orientados a resultados, con especial foco en proyectos de innovación aplicada y adopción tecnológica real. - Fomento de alianzas entre grandes empresas, pymes y startups
Creación de marcos de colaboración para compartir capacidades, datos y mercados, facilitando el escalado de soluciones y la transferencia tecnológica. - Continuidad y evolución de instrumentos como el bono digital
Seguimiento y adaptación de iniciativas como el Kit Digital para evitar efectos de parada tras el fin de los fondos europeos.
Pilar 2 · Estado del bienestar
- Programas de alfabetización digital universal
Planes coordinados de formación para ciudadanos, con especial atención a colectivos vulnerables, zonas rurales y brechas territoriales. - Capacitación digital del sector público
Planes nacionales de formación en tecnologías digitales e inteligencia artificial para empleados públicos, con contenidos comunes y certificaciones oficiales. - Digitalización avanzada de los servicios públicos
Uso de automatización, datos e IA para mejorar eficiencia, accesibilidad y calidad de servicios como sanidad, justicia, educación y administración general. - Infraestructuras digitales inclusivas y sostenibles
Garantía de conectividad y acceso a servicios digitales en todo el territorio, con criterios de eficiencia energética y sostenibilidad ambiental. - Marco ético y de confianza para el uso de IA en servicios públicos
Desarrollo de sandboxes regulatorios, certificación ética de algoritmos y mecanismos de transparencia para proteger derechos fundamentales. - Uso responsable de la tecnología alineado con los ODS
Promoción de soluciones digitales que contribuyan a la sostenibilidad, la reducción de emisiones y los objetivos del Pacto Verde Europeo. - Reducción de brechas de acceso al empleo digital
Medidas para garantizar igualdad de oportunidades en formación, empleo y servicios digitales, especialmente en colectivos con menor cualificación tecnológica.
Pilar 3 · Liderazgo tecnológico
- Desarrollo de capacidades estratégicas en tecnologías clave
Apuesta por inteligencia artificial, cloud, ciberseguridad, tecnologías cuánticas, electrónica, semiconductores, blockchain y tecnologías duales. - Creación de centros de excelencia y observatorios tecnológicos
Estructuras estables para compartir casos de uso, buenas prácticas y acelerar la transferencia de innovación hacia el mercado. - Refuerzo de la inversión en I+D+i tecnológica
Incremento sostenido de la financiación pública y privada en investigación aplicada, con especial atención a fases tempranas y proyectos transformadores. - Gobernanza nacional de la inteligencia artificial
Sistemas comunes de auditoría, interoperabilidad de datos y coordinación entre administraciones para desplegar IA de forma homogénea y eficaz. - Impulso a la soberanía digital y la seguridad tecnológica
Marcos nacionales y europeos de certificación cloud y ciberseguridad, alineados con ENS, GDPR y esquemas europeos. - Apoyo al crecimiento de startups y scaleups tecnológicas
Instrumentos para facilitar acceso a capital, talento y mercados, con el objetivo de duplicar el número de empresas de alto crecimiento. - Atracción de talento internacional y retención del talento local
Estrategia nacional para posicionar a España como hub de talento digital, combinando formación, recualificación y atracción exterior. - Coordinación territorial de las políticas digitales
Alineación entre Administración General del Estado, comunidades autónomas y entidades locales para evitar fragmentación en la ejecución. - Seguimiento y medición de impacto de las políticas digitales
Definición de indicadores, KPIs y mecanismos de evaluación para asegurar que las inversiones se traducen en resultados reales.
Este anexo refleja las líneas de actuación más representativas de una agenda que incluye 218 medidas y que se define como un documento abierto. La amplitud del planteamiento refuerza su ambición estratégica, aunque también traslada el peso del éxito a la capacidad de priorización, coordinación y ejecución en un entorno institucional complejo.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
