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CES 2026 arranca en Las Vegas con portátiles de nueva generación, televisores Micro RGB y una oleada de robots y wearables con IA

CES 2026 arranca en Las Vegas con portátiles de nueva generación, televisores Micro RGB y una oleada de robots y wearables con IA

  • CES 2026 abre del 6 al 9 de enero en Las Vegas con nuevos chips para portátiles, TVs Micro RGB, robots domésticos y wearables con IA.
CES 2026

CES 2026 llega la próxima semana a Las Vegas con un guion reconocible y, a la vez, un matiz que empieza a pesar más que el resto: la sensación de que la integración de IA ya no es una categoría, sino una capa que se pega a casi cualquier producto. La feria abre oficialmente el martes 6 de enero y se extiende hasta el viernes 9, pero el carrusel de anuncios empieza antes, con eventos desde el domingo 4 y una cadena de conferencias el lunes 5. Entre medias, el CES vuelve a funcionar como termómetro de la electrónica de consumo para los siguientes doce meses: muchos prototipos, bastantes renovaciones y unas pocas apuestas que sí suelen aterrizar en producto.

La cobertura previa publicada por The Verge, con un enfoque más pegado a qué veremos que a qué significa, resume bien el clima: portátiles, hogar conectado, televisores y una avalancha de robots, quizá incluso humanoides. A partir de ahí, el interés real no está tanto en que haya novedades (las hay cada año), sino en cómo se reparten las prioridades: eficiencia frente a potencia, estándares frente a ecosistemas propietarios, y promesas de automatización frente a los límites prácticos de desplegarla en casas y empresas.

El CES 2026 se parece así a una feria que, por volumen, sigue siendo la mayor del sector, pero que por narrativa tiende a concentrarse en un puñado de temas. Este año esos temas tienen nombres propios, empezando por tres familias de chips para portátiles (Intel Panther Lake, Qualcomm Snapdragon X2 y los rumoreados AMD “Gorgon Point”), el empuje de Micro RGB en televisores, el regreso de las formas raras (rollables, dobles pantallas, plegables), y una robótica doméstica que se mueve entre el electrodoméstico avanzado y la ciencia ficción con patas.

CES 2026: calendario y primeras 48 horas, donde se decide el tono

Aunque el visitante asocie CES al “show floor”, el tono suele fijarse antes de que abra el recinto. En esta edición, el domingo 4 aparece como punto de arranque con la presentación The First Look de Samsung, mientras se celebra en paralelo el CES Unveiled, habitual escaparate de fabricantes pequeños y startups. El lunes 5 concentra el grueso de conferencias: LG, Bosch, Hisense y la primera presencia de Lego, además de una tarde marcada por semiconductores y plataformas: NVIDIA con Jensen Huang (un bloque largo, en torno a 90 minutos), Hyundai en paralelo, e Intel y AMD ya al final del día. El martes 6 se reserva para Lenovo en un formato más escénico (Tech World en la Sphere), antes de la apertura formal de la feria.

Ese orden importa porque condiciona la lectura de todo lo demás: primero pantallas y “visión” (Samsung, LG), después infraestructuras y cómputo (NVIDIA, Intel, AMD), y solo entonces el alud de producto final en los stands, con decenas de renovaciones de gama de portátiles, accesorios de hogar, wearables, monitores, cámaras y robots. El CES, en la práctica, también es una competición por el relato, no solo por el catálogo.

Portátiles y chips: el año del “trifecta”, con promesas de eficiencia que suelen sonar demasiado bien

En CES siempre hay portátiles, y 2026 no es la excepción. La diferencia es que, según lo anticipado, la conversación gira alrededor de tres nuevas plataformas: Intel Panther Lake, Qualcomm Snapdragon X2 y AMD “Gorgon Point” (en forma de rumor y filtraciones). La promesa de Intel y Qualcomm se formula casi igual: más eficiencia y, al mismo tiempo, más potencia gráfica. Es un equilibrio que suele venderse bien en titulares, pero que en la práctica depende del diseño térmico, la batería real y el perfil de uso. Aun así, el punto de partida de 2026 es distinto al de otras temporadas: la autonomía en portátiles actuales ya se mueve “de buena a excelente” en muchos modelos, y el salto cualitativo de la gráfica integrada ya no es un argumento marginal.

AMD llega con un antecedente que enmarca las expectativas: se menciona que con Strix Halo la gráfica integrada puede ser “francamente impresionante”. Esa frase, sin cifras aquí, funciona como señal de tendencia: que el rendimiento visual y de creación deje de ser terreno exclusivo de GPU dedicadas en una parte del mercado. El matiz, sin embargo, es casi una advertencia: 2026 no tendría, según estas previsiones, un estreno de nuevas GPU de NVIDIA orientadas a este ciclo, lo que desplaza parte de la atención a lo que consigan los integrados y a si NVIDIA decide “competir de otra manera”.

En paralelo, asoma una tensión menos glamourosa: los precios de memoria. Se anticipa que el encarecimiento de RAM y SSD, empujado por la demanda asociada a centros de datos e IA, puede contaminar toda la categoría de portátiles. El efecto probable no es solo “portátiles más caros”, sino un mercado donde los fabricantes retrasen el anuncio de precios, recorten configuraciones altas (64GB o más) a los modelos premium y empujen capacidades de almacenamiento más modestas (256GB o 512GB) a gamas donde hace poco se asumía 1TB como aspiración razonable.

Para empresas españolas, esto tiene un eco directo: 2026 puede ser el año donde “renovar parque” exija más planificación que impulso. Si las plataformas nuevas llegan con NPUs más capaces (y con ello la etiqueta “AI PC” empieza a diluirse hasta convertirse en “el PC”), el debate deja de ser tecnológico y pasa a ser financiero y operativo: qué equipos comprar, con cuánta memoria, y a qué coste. La IA “en el equipo” no compensa por sí sola un sobreprecio si el software y los flujos de trabajo no la aprovechan.

Formatos experimentales: más pantallas, más bisagras, y el eterno riesgo de quedarse en concepto

CES también es el lugar donde se ponen en escena ideas raras. Este año se pide abiertamente más ambición en formatos: rollables, doble pantalla, plegables y trucos de superficie útil. Hay una memoria reciente que pesa: el portátil radical que gana titulares en enero no siempre cruza la frontera del prototipo. Pero se sugiere un cambio de época: algunas de esas rarezas han terminado llegando al mercado como productos “plenamente formados”, incluso buenos, lo que eleva la exigencia de 2026. No basta con enseñar; hay que entregar.

Aquí la pregunta es menos estética y más pragmática: ¿qué formatos ayudan de verdad a productividad, movilidad y colaboración, y cuáles son puro espectáculo de feria? En empresas, los formatos extraños solo sobreviven si reducen fricción: multitarea real, mejor lectura, más espacio sin cargar con otro dispositivo. Lo demás se queda en demo.

Hogar conectado: robots, cerraduras y cámaras, con estándares que aún van por detrás

Si hay un tema que parece inevitable en CES 2026 es la robótica doméstica. La predicción es explícita: veremos desde aspiradores cada vez más extravagantes, limpiafondos y cortacéspedes, hasta humanoides con manos y “más inteligencia”. La frase que se desliza, “de ciencia ficción a ciencia fact”, suena a promesa y a marketing a la vez. En el propio planteamiento aparece el freno: nadie espera que un humanoide haga la colada “a final de año”. La cuestión es más incremental: asistentes robóticos en formas más limitadas que empiecen a volverse mainstream apoyados en avances de visión por computador.

En seguridad y automatización, el hilo conductor vuelve a ser la IA como capa: cámaras que van “más allá de la vigilancia” y aportan contexto, integrándose con automatizaciones del hogar. Y aparece un elemento clave para 2026: Matter. Se menciona como un paso adelante, con el deseo de que se anuncie soporte para cámaras dentro del estándar, aunque “las plataformas van por detrás”. Esa frase resume una realidad habitual del hogar conectado: estándares que prometen interoperabilidad y un ecosistema que tarda en materializarse con consistencia.

Las cerraduras inteligentes, por su parte, se sitúan como “lo más caliente” del hogar conectado, con una razón práctica: son una puerta de entrada literal y un “pivote” para integrar el resto del sistema. La ola esperada incluye desbloqueo por palma, rostro y UWB, además de mejoras de diseño, con un mensaje implícito para fabricantes: no todo el mundo quiere hardware con estética de ciencia ficción en su puerta.

Para el mercado español, donde el hogar conectado convive con viviendas de tipologías diversas y comunidades de vecinos con restricciones, la evolución de cerraduras y cámaras tiene una lectura añadida: instalación, compatibilidad, soporte técnico y privacidad. Y ahí, aunque se mencione que la IA aportará “contexto”, el éxito real se decide por fiabilidad y control, no por demos vistosas.

Robots y humanoides: entre el “helper” y el escaparate

LG entra en escena con un nombre concreto: un robot humanoide doméstico llamado CLOiD, descrito con dos miembros con dedos actuados, sensores y un “cerebro” de IA que personaliza respuestas con el tiempo. Es una carta muy CES: suena a futuro inmediato, pero puede quedarse en concepto lejano. Samsung, en paralelo, arrastra el fantasma de “Ballie”, el robot esférico anunciado en 2020, reintroducido en 2024 y todavía sin disponibilidad clara a las puertas de 2026. Esa historia, repetida, funciona como recordatorio: en robótica doméstica, enseñar no equivale a vender.

Lo interesante es que el propio relato sugiere un cambio de foco en IA: del modelo de lenguaje al “world model”, una aproximación orientada a que un sistema entienda el espacio físico. Si esa tendencia cuaja, tiene sentido que CES 2026 esté lleno de robots: no porque vayan a ser baratos o comunes mañana, sino porque el tipo de IA que más se está intentando empujar puede necesitar cuerpo, sensores y entorno.

Pantallas y televisores: Micro RGB, “True RGB” y la carrera por el brillo, la precisión y el relato

CES siempre ha sido, en parte, un show de televisores. Este año el buzzword esperado es Micro RGB, con Samsung y LG volcados en la idea. LG anticipa su primer televisor Micro RGB y menciona certificaciones de cobertura de color (DCI-P3 y Adobe RGB) y más de mil zonas de atenuación. Samsung responde ampliando tamaños de Micro RGB (desde 55 hasta 115 pulgadas), y además empuja monitores (incluido un 6K con 3D sin gafas) y un refresco de su proyector Freestyle, junto a audio y altavoces.

Sony aparece con una posible jugada distinta: una tecnología de retroiluminación RGB con LEDs mini en rojo, verde y azul para lograr más brillo y colores más precisos sin el filtro típico, planteada como alternativa conceptual a QD-OLED y con la ventaja de evitar preocupaciones como el burn-in. El nombre “True RGB” aparece como marca registrada y posible etiqueta comercial. De nuevo, CES como terreno de nombres y promesas, a la espera de producto final y precios.

A esto se suma otro nivel, casi de infraestructura audiovisual: la confirmación de prototipos de HDMI 2.2 en Las Vegas, con un salto de ancho de banda a 96Gbps y objetivos extremos (hasta 8K a 240Hz o 16K a 60Hz con compresión). La distancia entre esos objetivos y el contenido disponible hoy es parte del espectáculo: estándares que se adelantan a su propio ecosistema.

Gaming: menos fuegos artificiales, más dudas, y el “gaming / XR” que se desplaza hacia gafas

El bloque gaming llega con una expectativa baja respecto a 2025. Se apunta que Nvidia RTX 50 Super podría haberse pospuesto, que no hay confianza en un “tease” de GPU de escritorio de Intel, y que no se esperan GPUs gaming de AMD. Incluso señales de feria: Razer sin stand por segundo año y un área “Gaming / XR” que parece más de gafas de vídeo que de videojuegos.

Aun así, hay puntos concretos que podrían dar conversación: un portátil gaming rollable de Lenovo y una versión SteamOS del Legion Go 2. El foco técnico, además, se desplaza: qué tal rinden las gráficas integradas de Intel y Qualcomm y si pueden encajar en handhelds. En un CES con menos anuncios “de tarjeta gráfica”, el rendimiento integrado pasa de ser nota a pie de página a prueba de fuego.

Smartphones: CES como escaparate de “weirdo phones” y el posible salto global del trifold

CES no suele ser el escenario de móviles convencionales. Aquí se describe con una frase útil: “no es para normie phones”. Lo que aparece son rarezas, prototipos o lanzamientos que quieren un escenario grande sin competir con los ciclos habituales de enero. En este CES 2026, la pieza más llamativa sería un Samsung Galaxy Z Trifold, con dos bisagras y la ambición de ser móvil y tableta de 10 pulgadas en un solo cuerpo. Se menciona que ya se lanzó en Corea y que CES podría servir como debut global.

La idea es clara: más pantalla en bolsillo, más casos de uso, y el sueño de “dejar el portátil en casa”. Pero también se anticipa lo obvio: será excesivo y caro. En clave empresarial, estos dispositivos siempre generan curiosidad, pero su adopción depende menos del hardware y más de compatibilidad, seguridad, gestión de flotas y aplicaciones de productividad. CES enseña el objeto; el mercado decide el contexto.

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Wearables y salud: menos pulsera, más gafas, más “longevity” y el retorno de los fluidos

En wearables, la predicción apunta a un giro: menos trackers de fitness tradicionales y más XR y dispositivos “AI”, sobre todo gafas inteligentes. Ya fueron relevantes en CES 2025 y se espera continuidad en 2026, con variedad superior a la que domina el mercado comercial (se citan “AI glasses” ligeras como referencia de categoría). En CES, la frontera entre gafas y casco se difumina, y podría haber ideas para integrar displays de formas menos obvias.

En salud, aparece una palabra que suele activar marketing y también inversión: “longevity”. Se anticipan productos orientados a vivir más o prevenir enfermedades crónicas, con el peaje narrativo que CES no esconde: sangre y orina como fuentes de datos para intentar inferir salud hormonal y metabólica. Ya se menciona que en 2025 vimos esto en Whoop, Oura y Withings, y se espera que en 2026 haya propuestas más experimentales de compañías pequeñas.

En paralelo, surge un ejemplo concreto de wearable de IA fuera de las gafas: Project LUCI de Memories.ai, un pin pensado como prototipo de investigación y plataforma para desarrolladores. La compañía pivotó desde un concepto de consumo a hardware “de referencia” para que otros creen wearables, con un énfasis central en la memoria (capturar, indexar y recuperar contexto visual) y con promesas de búsqueda y recuerdo “sub-segundo” a partir de vídeo continuo convertido en frames codificados. En hardware se describen elementos prácticos: cámara gran angular (109 grados), interruptor de privacidad, menos de 45 gramos y de dos a tres horas de grabación continua, con “developer preview” en el CES y disponibilidad plena prevista para más adelante en 2026.

Aquí la tensión es evidente sin necesidad de subrayarla: si el wearable es una cámara encima del cuerpo, la privacidad deja de ser un apartado legal y se convierte en experiencia diaria. El propio relato introduce la preocupación sobre almacenamiento, uso futuro de datos y entrenamiento, y responde con promesas de “mejores prácticas” y la idea de colaborar para una experiencia totalmente on-device. CES 2026 puede ser, en este sentido, menos una feria de gadgets y más un laboratorio de lo que la gente tolerará llevar.

Conectividad, Wi-Fi 8 y almacenamiento: el CES donde la “fiabilidad” compite con el “más rápido”

En redes, se sugiere que Wi-Fi 8 será la palabra de moda, pese a que la certificación aún está lejos. La promesa no sería tanto velocidad punta como fiabilidad, algo que, para cualquiera que gestione oficinas híbridas o hogares saturados de dispositivos, suena menos espectacular pero más útil. En CES, sin embargo, esa utilidad suele ir envuelta en prototipos futuristas que “algún día” lo soportarán.

En almacenamiento, el relato vuelve a la economía real: subida de precios en SSD por tensiones de oferta en NAND y DRAM, con fabricantes intentando compensar mediante componentes más baratos (controladores sin DRAM, QLC). También se espera que se hable de SSD PCIe 5.0 más eficientes (y menos dependientes de enormes disipadores) y de SSD externos con Thunderbolt 5 y USB4 a medida que más equipos adopten estos interfaces. Para un comprador profesional, la lectura es doble: rendimiento sí, pero también coste y disponibilidad, justo cuando más datos se generan.

Automoción y política: CES como feria tecnológica que no puede evitar el ruido de regulación y tarifas

En automoción, se anticipa un cambio de clima: menos euforia EV y más mezcla, con gas e híbridos ganando presencia, y un foco creciente en conducción autónoma y en usos alternativos de baterías (por ejemplo, alimentar centros de datos de IA). También se menciona un evento de Sony Honda Mobility sobre Afeela EV, y Hyundai con énfasis en tecnología de cabina y robótica.

En política tecnológica, el texto apunta a un CES inevitablemente atravesado por la agenda estadounidense, con referencias directas al presidente Trump, apoyo a iniciativas de impulso a centros de datos y fricción por los aranceles que afectan a la electrónica. Para empresas europeas, el detalle relevante no es el comentario político en sí, sino la volatilidad que introduce en cadenas de suministro, precios y calendarios de producto. En CES 2026, esa volatilidad se filtra en casi todo lo demás: desde el precio de la memoria hasta la estrategia de fabricación.

Lo que conviene mirar con lupa, más allá del espectáculo

CES 2026 promete, como cada enero, una inundación de anuncios. Pero el interés para directivos y profesionales no está en memorizar modelos, sino en detectar patrones que se sostengan en el primer trimestre y sobrevivan al segundo. Este año, varios patrones se repiten con insistencia:

  • La IA como requisito por defecto: NPUs en chips, cámaras “con contexto”, monitores con mejoras algorítmicas, wearables con memoria visual. La duda es si el software acompaña o si se queda en casillas marcadas en la ficha técnica.
  • Robots por todas partes, utilidad por demostrar: del aspirador con trucos a humanoides en demo. Ballie es el recordatorio de que la robótica puede vivir años en “casi listo”.
  • Pantallas como campo de batalla comercial: Micro RGB, “True RGB”, 6K, 3D sin gafas, y estándares como HDMI 2.2 que empujan el techo teórico.
  • Coste de componentes como freno silencioso: RAM y SSD condicionando configuraciones y precios, justo cuando la narrativa pide más potencia local para IA.

En el fondo, CES 2026 parece plantear una pregunta que no se resuelve en Las Vegas: ¿la industria está entrando en una fase donde la innovación visible (pantallas nuevas, robots, plegables) depende cada vez más de una base invisible (memoria, estándares, conectividad y costes) que no siempre acompaña?

Esa es la incógnita que quedará abierta cuando se apaguen los focos del show floor, y empiecen las compras, las comparativas y los despliegues reales a lo largo de 2026.

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