El Gobierno de Navarra ha acometido una modernización y ampliación de su CPD principal con un objetivo práctico: ganar espacio TI y capacidad eléctrica y térmica para sostener el crecimiento de los servicios digitales y, a la vez, preparar el terreno para cargas más densas asociadas a IA y HPC.
La intervención se ha planteado sin detener la operación del centro, un condicionante que suele marcar el alcance real de este tipo de proyectos, porque obliga a ejecutar obra e integración con el CPD en producción y con márgenes estrechos de riesgo.
Según la información facilitada por Omega Peripherals, integrada en SCC España, el proyecto se ha desarrollado junto a NASERTIC (Navarra de Servicios y Tecnologías Informáticas S.A.), empresa pública del Gobierno de Navarra que presta servicios tecnológicos avanzados y opera infraestructuras que dan soporte a múltiples organismos del ecosistema público navarro. El CPD central, en ese sentido, no es un entorno aislado: concentra sistemas considerados críticos y, por tanto, cualquier ampliación debe encajar con requisitos de continuidad de servicio, seguridad eléctrica y control térmico.
El punto de partida, tal y como se describe en el proyecto, fue una necesidad “urgente” de ampliar el espacio TI disponible sin afectar al funcionamiento de las infraestructuras existentes. En la práctica, esa urgencia suele traducirse en decisiones de arquitectura que priorizan modularidad y despliegues por bloques, para poder crecer sin rediseñar el CPD completo. Aquí, la solución elegida ha sido la instalación de un nuevo “cubo técnico” de racks con contención de pasillo frío, apoyado en tecnología de Legrand, fabricante especializado en infraestructuras eléctricas y digitales.
La contención de pasillo frío (Cold Aisle) es una aproximación conocida en centros de datos que busca separar físicamente el aire frío de impulsión del aire caliente de retorno. Importa porque, cuando se incrementa la densidad por rack, el margen de error térmico se reduce: pequeñas mezclas de aire pueden disparar puntos calientes y obligar a sobredimensionar la climatización. Con un cerramiento adecuado, el CPD puede operar con mayor previsibilidad, y la eficiencia energética suele mejorar al reducir recirculaciones y pérdidas.
En este caso, el despliegue se ha planteado como una solución modular “de última generación” que incluye cerramiento tipo Cold Aisle, PDUs inteligentes, canalización prefabricada y cableado estructurado. La modularidad, más allá del término comercial, tiene implicaciones operativas: permite añadir capacidad por unidades repetibles, simplifica cambios futuros y reduce tiempos de intervención, algo especialmente relevante cuando el CPD debe seguir prestando servicio.
La ejecución se realizó en una única fase, coordinada con el equipo técnico de NASERTIC. Ese detalle no es menor, porque una fase única concentra riesgos y exige una planificación fina de ventanas de trabajo, pruebas y puesta en marcha. A cambio, evita convivir durante meses con un CPD parcialmente intervenido, con la complejidad que eso introduce en seguridad, accesos y operación diaria.
En cuanto al equipamiento instalado, el proyecto incorpora racks Minkels Nexpand de 47U, cerramiento completo de pasillo frío y PDUs inteligentes Raritan PX3. Las PDUs (Power Distribution Units) son las unidades de distribución eléctrica dentro del rack; cuando son “inteligentes”, añaden capacidades de monitorización remota y medición de consumo, a veces incluso por toma. En entornos con cargas de IA y HPC, donde el consumo puede ser elevado y variable, esa visibilidad se convierte en una herramienta de operación: permite detectar desequilibrios, anticipar saturaciones y ajustar políticas de capacidad.
La instalación incluye también cajas de derivación en canalización prefabricada Zucchini y la adecuación de bandejas de fibra. La canalización prefabricada suele utilizarse para acelerar despliegues y reducir obra civil, con tramos estandarizados que se ensamblan y facilitan ampliaciones posteriores. En paralelo, la adecuación de la fibra apunta a un aspecto que a menudo se pasa por alto en ampliaciones rápidas: el cableado y su ordenación condicionan tanto la mantenibilidad como la capacidad de crecer sin introducir errores o degradaciones.
El cerramiento Modulan instalado incorpora techos “drop-away”, diseñados para garantizar compatibilidad con sistemas de extinción de incendios. En un CPD, la relación entre contención y protección contra incendios es un punto sensible: cerrar pasillos mejora la eficiencia térmica, pero puede interferir con la distribución de agentes de extinción o con la detección si no se diseña correctamente. La referencia explícita a esa compatibilidad sugiere que el proyecto ha tenido en cuenta ese encaje entre eficiencia y seguridad, dos variables que no siempre avanzan al mismo ritmo.
En términos de resultados, el Gobierno de Navarra obtiene un incremento inmediato de capacidad de alojamiento TI con redundancia eléctrica por rack. La redundancia eléctrica, en este contexto, se relaciona con la continuidad de servicio: si un componente o una línea falla, el rack puede seguir alimentado por una vía alternativa, reduciendo el riesgo de caída. Sin embargo, la redundancia también exige disciplina operativa, porque una arquitectura redundante mal gestionada puede generar una falsa sensación de seguridad.
El proyecto también reporta una mejora de eficiencia energética gracias al sistema de contención y a la monitorización de PDUs. La eficiencia, en centros de datos, no depende solo de la climatización o del hardware, sino de la capacidad de medir y actuar. La trazabilidad y el control remoto del consumo por rack, mencionados como logro, apuntan a una operación más basada en datos, con posibilidad de identificar qué servicios o plataformas están concentrando consumo y cómo evoluciona la demanda.
La modernización se enmarca, según se describe, en proyectos estratégicos de “desarrollo digital sostenible” en la región, con escalabilidad para lanzar nuevos servicios digitales. En la práctica, esa escalabilidad se materializa en dos planos: espacio físico y capacidad eléctrica/térmica para alojar más equipos, y capacidad de operación para gestionarlos con herramientas de monitorización y control. Aunque el texto no detalla qué servicios concretos se desplegarán, sí introduce una presión clara: el aumento de cargas densas de IA y HPC.
IA y HPC suelen empujar a densidades superiores a las de cargas tradicionales, con picos de consumo y requisitos térmicos más exigentes. De ahí que el proyecto mencione, como posibles fases futuras, la implementación de refrigeración líquida. La refrigeración líquida, en sus distintas variantes, se utiliza cuando el aire deja de ser suficiente o eficiente para extraer calor a altas densidades. No implica necesariamente un cambio inmediato de todo el CPD, pero sí suele requerir planificación de distribución, seguridad, mantenimiento y compatibilidad con el equipamiento.
En paralelo, se plantea la ampliación del sistema de monitorización y control energético en tiempo real. Ese enfoque encaja con una tendencia operativa: cuanto más heterogéneas y densas son las cargas, más valor tiene la telemetría fina para tomar decisiones de capacidad, costes y riesgos. También se menciona el “cumplimiento normativo relacionado”, sin concretar marcos específicos, pero subrayando que el control energético y la trazabilidad ayudan a sostener auditorías internas y exigencias de gobernanza.
Desde el lado de la ejecución, el Gobierno de Navarra destaca la adaptación al entorno y el conocimiento técnico del “tándem Omega Peripherals-Legrand”. Pablo Machain, desde la Jefatura de Sección de Infraestructuras Tecnológicas del Gobierno de Navarra, afirma: “Es muy destacable la capacidad del tándem Omega Peripherals-Legrand para adaptarse a las condiciones del entorno, su conocimiento técnico de soluciones críticas de data center y su profesionalidad en la ejecución de proyectos con alta exigencia”. Añade que “la relación entre los diferentes equipos fue fluida, colaborativa y enfocada a resultados”.
El proyecto, tal como se presenta, consolida una relación de trabajo entre Gobierno de Navarra, Legrand y Omega Peripherals, ahora dentro de SCC España, con la vista puesta en nuevas fases. Ahí aparece una tensión habitual en la modernización de CPD públicos: la necesidad de crecer y soportar nuevas cargas, sin perder control sobre costes operativos, riesgos y dependencia tecnológica. La modularidad y la monitorización ayudan, pero no eliminan el reto de fondo, que es sostener un servicio crítico mientras cambian las demandas de cómputo.
Lo que queda abierto es el ritmo al que la infraestructura tendrá que seguir adaptándose. Si las cargas de IA y HPC se consolidan, la discusión pasará de “ampliar” a “reconfigurar” partes del CPD, especialmente en refrigeración y distribución eléctrica. Y, como suele ocurrir, el éxito no dependerá solo del equipamiento instalado, sino de la capacidad de operación diaria para convertir esa nueva visibilidad energética y térmica en decisiones consistentes de capacidad y continuidad.
