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Telefónica y Nokia despliegan protocolos de agentes de IA para automatizar el acceso a las APIs de red

Telefónica y Nokia despliegan protocolos de agentes de IA para automatizar el acceso a las APIs de red

  • Telefónica y Nokia colaboran en el uso de protocolos Agentic AI (MCP y A2A) para acelerar la adopción de APIs de red bajo el estándar Open Gateway de la GSMA.
Redes 5G

El sector de las telecomunicaciones ha pasado años intentando simplificar el modo en que los desarrolladores de software interactúan con la complejidad de las redes móviles. La iniciativa Open Gateway de la GSMA marcó el inicio de este camino hacia la estandarización, pero la realidad operativa muestra que la integración manual de APIs sigue siendo un cuello de botella para la innovación a gran escala. En este escenario, Telefónica y Nokia han iniciado una colaboración técnica que busca desplazar la responsabilidad de la integración desde el programador humano hacia sistemas autónomos, utilizando lo que se conoce como Agentic AI.

La propuesta técnica, presentada en Madrid, no se limita a una interoperabilidad básica. Se trata de una exploración sobre cómo los agentes de inteligencia artificial pueden «dialogar» entre sí para consumir capacidades de red sin intervención humana constante. Este movimiento responde a una necesidad estructural: si las redes 5G y futuras 6G pretenden ser el motor de la industria 4.0, su consumo no puede depender de procesos de desarrollo lentos y costosos. La pregunta que queda en el aire, y que este proyecto piloto intenta resolver, es si el ecosistema de desarrolladores está preparado para ceder el control de la lógica de red a entidades algorítmicas.

El fin de la integración manual: MCP y A2A

El núcleo de la experimentación entre Telefónica y Nokia reside en dos protocolos específicos: el Model Context Protocol (MCP) y el Agent-to-Agent Protocol (A2A). Según los detalles técnicos de la iniciativa, el uso de MCP permite estandarizar la forma en que los modelos de lenguaje acceden a datos externos de manera segura. En la práctica, esto significa que una IA no solo «lee» documentación sobre una API, sino que tiene una vía estructurada y predecible para utilizarla como una herramienta más de su inventario.

Por otro lado, el protocolo A2A introduce una capa de coordinación. En lugar de tener un único software ejecutando órdenes, se habilita un entorno donde múltiples agentes pueden descubrirse, comunicarse y colaborar. Si un agente encargado de la logística de una flota de drones necesita verificar la identidad del operador, puede «contratar» dinámicamente los servicios de un agente de red que maneje APIs de seguridad. Esta transición hacia una economía de agentes sugiere un cambio de paradigma donde la red deja de ser un recurso estático para convertirse en un mercado de servicios dinámicos.

El primer caso de uso práctico se ha centrado en la prevención del fraude bancario. En entornos de laboratorio, Telefónica ha desplegado un servidor MCP a través de la Network Exposure Platform de Nokia. El objetivo es que las aplicaciones bancarias puedan consultar de forma automática si una tarjeta SIM ha sido duplicada (SIM Swap) o si el dispositivo vinculado ha cambiado (Device Swap), todo ello coordinado por agentes de IA. La ventaja operativa no es solo la velocidad, sino la capacidad de respuesta ante patrones de fraude que cambian en cuestión de milisegundos, una escala temporal donde el código estático suele fallar.

Tensiones en la monetización de la infraestructura

Para directivos y responsables de estrategia, el interés de este movimiento no es puramente tecnológico, sino financiero. Las telecos llevan una década buscando fórmulas para evitar convertirse en meras «tuberías de datos». La exposición de APIs bajo el estándar Open Gateway fue el primer paso, pero la adopción ha sido desigual. Nokia, a través de su plataforma Network as Code, intenta actuar como el agregador que facilite esta exposición a escala global. Shkumbin Hamiti, responsable de la unidad de monetización de red en Nokia, sostiene que esta combinación de protocolos acerca a la industria a un ecosistema gestionado eminentemente por agentes.

Sin embargo, este avance plantea interrogantes sobre la soberanía de los datos y la seguridad. Al permitir que agentes de IA coordinen flujos de trabajo de extremo a extremo, la visibilidad sobre quién consume qué recurso y bajo qué condiciones se vuelve más compleja. Telefónica parece consciente de este riesgo. Cayetano Carbajo, director de Core y Transporte en la CTIO de la compañía, ha subrayado que la preparación para exponer agentes de IA es fundamental para seguir monetizando capacidades, sugiriendo que la automatización no es una opción, sino un requisito para la supervivencia del modelo de negocio de red.

El reto de la estandarización global

Pese a la solidez de la alianza, el éxito de la Agentic AI en las telecomunicaciones depende de un factor externo: la adopción masiva por parte de terceros. De nada sirve que Telefónica y Nokia hablen el mismo lenguaje de agentes si los grandes desarrolladores de software o los hiperescaladores (como AWS, Azure o Google Cloud) optan por estándares propietarios o rutas de integración distintas.

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El compromiso de ambas compañías de compartir los aprendizajes con el resto del sector es un intento de forzar una estandarización de facto. No obstante, la fragmentación histórica del mercado de las telecomunicaciones en Europa podría actuar como un lastre. Mientras que en mercados más unificados la implementación de estas tecnologías puede ser vertical, en el ecosistema europeo la interoperabilidad debe negociarse entre decenas de operadores y reguladores.

Hacia una red programable y autónoma

La evolución lógica de esta colaboración apunta hacia lo que los analistas denominan «redes autónomas». En este futuro cercano, la red no solo expondría sus capacidades a través de APIs, sino que sería capaz de autogestionarse en función de la demanda de los agentes de IA. Si un evento masivo en una ciudad requiere una latencia ultra baja para aplicaciones de realidad aumentada, los agentes de red podrían negociar y configurar los parámetros de calidad de servicio (Quality of Service) sin intervención de ingenieros de red.

Este escenario abre una derivada económica todavía no resuelta: el modelo de precios. Si el consumo de la red lo decide un algoritmo buscando la eficiencia óptima, los modelos actuales de facturación por volumen o por suscripción podrían quedar obsoletos. La industria se encamina hacia un modelo de «pago por valor» o «pago por transacción de agente», una transición que obligará a las empresas tecnológicas en España a replantearse sus estructuras de costes operativos y su relación con los proveedores de infraestructura.

La colaboración entre Telefónica y Nokia es, por tanto, un experimento de campo sobre la viabilidad de una red que ya no espera a ser programada, sino que se ofrece de forma proactiva a un ecosistema de software cada vez más autónomo. El resultado de estas pruebas en los próximos meses determinará si la economía de agentes es el catalizador definitivo para la rentabilidad del 5G o si, por el contrario, añade una capa de complejidad técnica que el mercado aún no está preparado para absorber.

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