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TikTok crea TikTok USDS Joint Venture para seguir operando en Estados Unidos tras años de presión regulatoria

TikTok crea TikTok USDS Joint Venture para seguir operando en Estados Unidos tras años de presión regulatoria

  • TikTok establece una joint venture mayoritariamente estadounidense para cumplir la ley y evitar el veto en EE. UU., con Oracle y Silver Lake como socios clave.
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La larga negociación sobre el futuro de TikTok en Estados Unidos ha desembocado, por fin, en una estructura societaria concreta. TikTok USDS Joint Venture LLC quedó formalmente constituida esta semana como entidad mayoritariamente estadounidense, tras la firma de la orden ejecutiva del presidente Donald Trump el pasado 25 de septiembre de 2025. El movimiento permite que la aplicación siga operando en el país y pone fin a una incertidumbre que se arrastraba desde 2019, cuando empezaron los primeros intentos de veto por motivos de seguridad nacional.

La nueva sociedad nace para dar cumplimiento a la legislación de divest or ban aprobada en 2024 y validada posteriormente por el Tribunal Supremo. Según explicó la compañía, el objetivo inmediato es asegurar la continuidad del servicio para más de 200 millones de usuarios y 7,5 millones de negocios en Estados Unidos, aunque la pregunta que subyace es otra: hasta qué punto este rediseño societario altera el control efectivo de una de las plataformas más influyentes del ecosistema digital global.

La información sobre el cierre del acuerdo fue avanzada por The New York Times, que lo describió como el desenlace de una saga legal de seis años marcada por la rivalidad estratégica entre Washington y Pekín. El diario subrayó que el pacto evita una salida forzada del mercado estadounidense, escenario que habría tenido un impacto difícil de absorber tanto para creadores como para anunciantes.

Una mayoría estadounidense, con matices

En términos de capital, la estructura es clara sobre el papel. El 80,1 % de TikTok USDS Joint Venture queda en manos de inversores no chinos. Los tres socios gestores, Oracle, Silver Lake y MGX, controlan cada uno un 15 %. El resto se reparte entre una constelación de firmas financieras, desde el family office de Michael Dell hasta vehículos vinculados a General Atlantic o Susquehanna. ByteDance conserva un 19,9 %, el máximo permitido por la ley estadounidense.

Ese reparto accionario se refleja también en el consejo de administración, compuesto por siete miembros, con mayoría estadounidense. El consejero delegado global de TikTok, Shou Chew, mantiene un asiento, junto a ejecutivos de los principales fondos y a un consejero independiente con responsabilidades específicas en materia de seguridad. La presidencia del comité de seguridad recae en Raul Fernandez, un perfil con experiencia en riesgo tecnológico y contratos gubernamentales.

La dirección ejecutiva se ha confiado a Adam Presser, hasta ahora responsable de operaciones y confianza y seguridad en TikTok. Su nombramiento, según The Verge, busca garantizar continuidad operativa más que una ruptura drástica, algo que también se percibe en la composición del equipo de seguridad, liderado por Will Farrell, procedente del propio entorno de USDS.

Datos, algoritmo y nube: el núcleo del compromiso

El eje central del acuerdo es la gestión de datos y del algoritmo de recomendación, dos elementos que han concentrado la mayor parte de las reticencias políticas en Estados Unidos. TikTok USDS Joint Venture asume la custodia de los datos de usuarios estadounidenses, que se alojarán en la nube de Oracle dentro del territorio nacional. El programa de ciberseguridad se auditará conforme a estándares como NIST 800-53, ISO 27001 y los requisitos de la CISA para transacciones restringidas.

En cuanto al algoritmo, la joint venture será responsable de reentrenarlo, probarlo y actualizarlo utilizando datos de usuarios de EE. UU., además de asegurar su despliegue técnico en infraestructura estadounidense. Sin embargo, ByteDance seguirá siendo propietaria del algoritmo original, que se licenciará a la nueva entidad. Este punto ha generado críticas recurrentes. Financial Times recogió la opinión de varios expertos que consideran que la licencia puede quedarse corta frente a la exigencia legal de cortar “cualquier relación operativa” con la matriz china.

La propia compañía insiste en que la supervisión continua, las certificaciones de terceros y la revisión del código fuente mitigan ese riesgo. Aun así, la arquitectura resultante recuerda en parte a Project Texas, la propuesta que TikTok defendió durante años y que ya situaba a Oracle como garante de la seguridad, sin llegar a una venta total.

Negocio intacto, influencia en discusión

Más allá de la gobernanza, el acuerdo preserva una separación funcional significativa. Las actividades comerciales clave, publicidad, marketing y comercio electrónico, seguirán gestionadas por las entidades globales de TikTok en Estados Unidos. Esto explica por qué algunos analistas consideran que ByteDance mantiene una influencia económica relevante, pese a su minoría accionarial.

Los datos de mercado respaldan esa lectura. Según CNBC, TikTok cerró 2025 como la segunda aplicación más descargada en Estados Unidos, solo por detrás de ChatGPT, y su herramienta CapCut se situó en cuarta posición. Los ingresos en el país crecieron un 26,2 % interanual hasta los 13.900 millones de dólares, impulsados por publicidad y por TikTok Shop, incluso en un entorno de presión regulatoria y tensiones comerciales con China.

Ese desempeño refuerza el atractivo del activo para los nuevos inversores, aunque también alimenta las dudas sobre si el rediseño societario responde más a una necesidad política que a una transformación profunda del modelo de control.

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Geopolítica, aliados y recelos

El acuerdo no ha estado exento de lectura política. Bloomberg destacó que varios de los inversores mantienen relaciones cercanas con la actual administración estadounidense, lo que ha despertado inquietud entre defensores de la neutralidad de la plataforma. El propio Trump celebró el cierre en su red Truth Social, atribuyéndose un papel decisivo y agradeciendo públicamente la cooperación del presidente chino, Xi Jinping, aunque Pekín no ha emitido aún una valoración detallada.

Desde China, el silencio contrasta con el precedente de 2020, cuando el gobierno incluyó los algoritmos en su lista de tecnologías sujetas a control de exportaciones, bloqueando una venta directa. Fuentes citadas por Reuters y AFP apuntan a que Pekín ha dado luz verde al esquema general, sin entrar en detalles sobre el alcance real de la cesión tecnológica.

Un modelo que abre preguntas

TikTok USDS Joint Venture también asumirá la supervisión de otras aplicaciones del grupo en Estados Unidos, como CapCut y Lemon8, ampliando el alcance de las salvaguardas. Aun así, persisten interrogantes relevantes: cómo evolucionará la moderación de contenidos bajo un consejo mayoritariamente estadounidense, hasta dónde llegará la independencia efectiva del algoritmo y qué precedentes sienta este modelo para otras plataformas de origen chino.

Algunos expertos citados por The New York Times advierten de que el debate podría desplazarse del temor a la propaganda extranjera al riesgo de influencias domésticas. Otros, como antiguos responsables de seguridad nacional, anticipan que el acuerdo será objeto de escrutinio si cambia la correlación de fuerzas en el Congreso.

Por ahora, TikTok sigue operando, creciendo y captando atención. La joint venture ofrece una solución jurídica y política, pero no cierra del todo la discusión sobre soberanía digital, control tecnológico y poder blando en la economía de las plataformas. Esa discusión, previsiblemente, volverá a escena cuando el contexto político vuelva a cambiar.

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