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Telefónica cierra 2025 con 12 casos de redes autónomas Nivel 4

Telefónica cierra 2025 con 12 casos de redes autónomas Nivel 4

  • Telefónica impulsa sus redes autónomas con 12 casos Nivel 4 operativos en España, Brasil y Alemania y fija el nivel 4 como objetivo para 2030.
Telefónica MWC25

La transformación hacia redes autónomas ha dejado de ser un concepto aspiracional en Telefónica para convertirse en un indicador medible. La compañía ha cerrado 2025 con 12 casos de uso de Nivel 4 plenamente operativos, un hito dentro de su programa Autonomous Network Journey (ANJ) que adelanta el calendario interno de madurez tecnológica. La cuestión ya no es si la automatización avanzará, sino a qué velocidad podrá escalarse sin comprometer control, eficiencia y resiliencia.

El ANJ, lanzado en 2021, nació como una hoja de ruta para automatizar procesos de red mediante inteligencia artificial y analítica avanzada. Cuatro años después, el volumen y la naturaleza de los casos de uso alcanzados muestran un salto cualitativo. No se trata solo de automatización parcial o de scripts aislados, sino de sistemas capaces de actuar a partir de una intención humana, ejecutar decisiones de forma autónoma y retroalimentarse con datos operativos en tiempo real.

El marco conceptual utilizado es el definido por TM Forum, que clasifica la autonomía en niveles del 0 al 5. En los niveles superiores, la red integra capacidades de autoaprendizaje, autoconfiguración, autooptimización y autorrecuperación, con intervención humana limitada a la definición de objetivos o políticas. El Nivel 4 implica que el sistema puede interpretar esa intención y ejecutar acciones de extremo a extremo en dominios concretos.

Medición transversal de la autonomía

Telefónica evalúa de forma periódica la autonomía en cada dominio de red, acceso fijo, acceso móvil, transporte, IP, core y telco cloud, y en cada fase del ciclo operativo, planificación, testing, despliegue y operaciones. El resultado es un indicador ponderado que refleja la madurez real de cada operación nacional.

El análisis no se limita a España. Participan de forma coordinada Telefónica España, O2 Alemania y Vivo, lo que introduce un componente comparativo relevante. Cada filial opera en contextos regulatorios, competitivos y tecnológicos distintos. Sin embargo, el nivel global del grupo consolida los avances de las tres bajo un estándar común, evitando métricas fragmentadas.

El resultado agregado sitúa a la compañía en la senda marcada en su Capital Markets Day de noviembre: alcanzar un nivel medio de autonomía 3,75 en 2028 y llegar al Nivel 4 en 2030. Aunque el promedio global aún no se sitúa en ese umbral, la proliferación de casos de uso Nivel 4 acelera la curva de madurez.

Doce casos Nivel 4 ya operativos

Los 12 casos de uso alcanzados cubren ámbitos heterogéneos, desde planificación inteligente hasta gestión autónoma de incidencias críticas en 5G. En conjunto, configuran un mosaico de automatización avanzada que afecta tanto a eficiencia operativa como a calidad de servicio.

En Brasil, Vivo ha desarrollado «Fractal», un sistema de creación autónoma de capacidad de red con IA, y su evolución «Fractal II» orientada a la capacidad de fibra de cliente. Ambos permiten anticipar necesidades de capacidad y ejecutar ampliaciones sin intervención manual directa, reduciendo tiempos de provisión y riesgo de saturación.

En Alemania, O2 ha desplegado un gemelo digital para la red de transporte, «NetOptimizer», que simula escenarios y optimiza recursos antes de ejecutar cambios físicos. También ha implementado planificación inteligente en transporte, un asistente virtual para análisis y diagnóstico en operaciones, y la correlación multidominio a nivel de cliente para detección proactiva de impacto y causa raíz en 4G y 5G. A ello se suma la capacidad de realizar cambios de software en el Core 5G sin interrupción de servicio mediante técnicas de In-Service Software Upgrade.

En España, Telefónica ha desarrollado soluciones para detección y resolución autónoma de flapeos en red IP, planificación inteligente de despliegue de fibra bajo el modelo «Smart CAPEX» y dos variantes de «NetCheck» orientadas a cambios de software y configuración inteligente sin generar errores en red IP.

El denominador común es la intervención mínima del operador humano una vez definida la intención. El sistema identifica anomalías, ejecuta correcciones, valida resultados y documenta el proceso. En dominios como el Core 5G virtualizado, donde la complejidad crece con cada nueva funcionalidad, esa autonomía adquiere un peso estratégico.

Impacto operativo y límites estructurales

La automatización avanzada incide directamente en costes operativos, tiempos de resolución y experiencia de cliente. Sin embargo, el salto a Nivel 4 no implica autonomía total. Cada caso está acotado a un dominio o proceso concreto, y la coordinación entre dominios sigue siendo uno de los retos técnicos.

Además, el modelo exige una arquitectura de datos coherente y una capacidad de observabilidad transversal. Sin datos consistentes y normalizados, la inteligencia artificial carece de base fiable. El despliegue de telco cloud y la virtualización del core 5G han facilitado esa evolución, aunque introducen nuevas superficies de riesgo.

La comparación con otros grandes operadores europeos resulta inevitable. Algunos han anunciado pilotos de redes autónomas en entornos específicos. Telefónica, en cambio, comunica un número concreto de casos Nivel 4 operativos y medidos bajo el estándar del TM Forum. Esa diferencia no solo es semántica, también refleja un esfuerzo de gobernanza interna.

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La cita en Mobile World Congress

El próximo 3 de marzo, Andrea Folgueiras, Global CTIO del grupo, presentará estos avances en el Mobile World Congress de Barcelona, en una sesión titulada «An autonomous, future-ready network powering our next wave of growth». El escenario elegido no es casual. El MWC se ha convertido en el escaparate donde los operadores trasladan su narrativa tecnológica a socios industriales, proveedores y competidores.

La intervención permitirá detallar métricas internas y arquitectura técnica detrás de los casos de uso. También servirá para calibrar el grado de replicabilidad en otras geografías. La autonomía de red no depende únicamente de software y algoritmos; requiere integración con sistemas legacy, acuerdos con proveedores y cambios culturales en operaciones.

El objetivo declarado de alcanzar un nivel medio 3,75 en 2028 y Nivel 4 en 2030 plantea interrogantes operativos. Escalar de 12 casos concretos a una autonomía transversal implica armonizar procesos, redefinir roles humanos y reforzar ciberseguridad. La red que se autooptimiza también puede amplificar errores si el diseño inicial no es robusto.

Telefónica ha optado por una medición gradual, con indicadores ponderados y comparables entre países. La consolidación de esos datos en un único nivel global aporta visibilidad al avance, aunque obliga a mantener coherencia metodológica en el tiempo.

El horizonte de 2030 no queda tan lejos en términos de ciclo tecnológico. La expansión de 5G standalone, el despliegue de edge computing y la llegada progresiva de 6G introducirán nuevas capas de complejidad. La autonomía, en ese contexto, deja de ser una mejora incremental para convertirse en requisito estructural.

El desafío será sostener la velocidad sin sacrificar control. Doce casos Nivel 4 marcan un punto de inflexión. La transición hacia una red plenamente autónoma, medida y auditada bajo estándares internacionales, abre una etapa donde la eficiencia operativa y la diferenciación competitiva dependerán cada vez más de algoritmos invisibles para el usuario final, pero decisivos en la arquitectura del negocio.

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