En la edición de 2026 del CES en Las Vegas, Lenovo desveló una serie de prototipos que apuntaban a una redefinición del dispositivo personal en la era de la inteligencia artificial. Bajo el paraguas de conceptos como el ThinkPad Rollable XD, el Personal AI Hub o las Lenovo AI Glasses, la compañía mostró un ecosistema de soluciones que combinaba diseño experimental, capacidades de IA y una apuesta por la interacción multimodal.

El ThinkPad Rollable XD Concept, uno de los dispositivos más llamativos, propuso una nueva categoría de portátil con pantalla enrollable. Su estructura permitía pasar de 13,3 a casi 16 pulgadas sin aumentar el volumen del equipo. El panel, protegido por un cristal Corning Gorilla Glass Victus 2 transparente, se desplegaba hacia el exterior y ofrecía una segunda pantalla orientada al mundo, lo que abría posibilidades en colaboración, señalización digital o experiencias compartidas. Según la compañía, el dispositivo incorporaba gestos táctiles y control por voz, además de funciones como traducción en tiempo real y asistentes personales impulsados por IA.

Este concepto no surgía en el vacío. Lenovo ya había explorado formatos plegables con el ThinkPad X1 Fold y el ThinkBook Plus Gen 6 Rollable AI. Sin embargo, el enfoque enrollable introducía una mecánica distinta, que planteaba nuevos retos en durabilidad, refrigeración y experiencia de usuario. La compañía no dio fechas de comercialización ni detalles sobre su viabilidad técnica a gran escala.

Otro de los prototipos destacados fue el Project Kubit, un hub personal de IA que actuaba como nodo local para coordinar dispositivos del usuario, PCs, móviles, wearables o soluciones domésticas, y ejecutar aplicaciones de IA en el borde. El sistema integraba dos estaciones de trabajo ThinkStation PGX con chips NVIDIA Grace Blackwell GB10 y utilizaba una pantalla táctil transparente como interfaz. La propuesta apuntaba a un modelo de computación personal distribuida, en el que la inteligencia no residía solo en la nube, sino también en el entorno inmediato del usuario.

En contraste con los dispositivos de escritorio, las Lenovo AI Glasses Concept representaron una interfaz más ligera y portátil. Con apenas 45 gramos de peso, las gafas inteligentes permitían llamadas, control multimedia, traducción simultánea y lectura de notificaciones mediante comandos de voz o gestos. La integración con Lenovo Qira, la plataforma de IA de la marca, habilitaba funciones como reconocimiento de imágenes o resumen de actividades diarias. Aunque el dispositivo se encontraba aún en fase conceptual, planteaba interrogantes sobre privacidad, autonomía energética y compatibilidad con otros ecosistemas.

La compañía también presentó el Smart Sense Display Concept, una pantalla UHD de 27 pulgadas que actuaba como centro de control para múltiples dispositivos. A diferencia de los monitores tradicionales, este concepto podía conectarse de forma inalámbrica con móviles, portátiles y tabletas, y ofrecía interacción por voz o toque. Además, incorporaba funciones de bienestar como adaptación circadiana de brillo y temperatura de color, y monitorización de postura y fatiga ocular. La idea de una pantalla que se adaptaba al usuario en tiempo real no era nueva, aunque Lenovo la llevó un paso más allá al combinarla con perfiles personalizados y análisis contextuales.

El Adaptable Keyboard Concept y el Self-Charging Kit completaron la propuesta. El primero permitía modificar la sensibilidad y el recorrido de las teclas según el uso, desde escritura precisa hasta gaming, mientras que el segundo introducía un teclado y ratón que se recargaban con luz ambiental, incluso a niveles tan bajos como 50 lux. Esta última solución, basada en tecnología de recolección de energía, buscaba reducir la dependencia de cables y baterías, aunque su rendimiento en entornos reales quedaba aún por validar.

Pese a que todos los dispositivos presentados eran pruebas de concepto, el conjunto ofrecía una visión coherente: un ecosistema de computación personal en el que la IA no era solo una función añadida, sino el núcleo que articulaba la experiencia. Desde el hardware hasta la interacción, Lenovo planteó una arquitectura distribuida, adaptativa y centrada en el usuario. Sin embargo, la transición de estos conceptos al mercado dependía de factores técnicos, regulatorios y de adopción que seguían sin definirse.
Según la compañía, estos desarrollos formaban parte de su estrategia para liderar la nueva generación de dispositivos inteligentes. Con unos ingresos anuales de 69.000 millones de dólares y presencia en 180 mercados, Lenovo buscaba consolidar su posición más allá del PC tradicional. La presentación en el CES 2026 reforzó esa ambición, aunque el camino hacia una adopción masiva de estos conceptos seguía abierto.
