El 1 de enero de 1983, ARPANET, la red predecesora del actual Internet, completó un cambio crucial al protocolo TCP/IP, una decisión estratégica que redefiniría el futuro de la conectividad digital. Este día, denominado Flag Day, marcó el fin del uso del Network Control Program (NCP) en favor del conjunto de protocolos TCP/IP, diseñados por Vinton Cerf y Robert Kahn.
La transición a TCP/IP no solo fue un cambio técnico, sino que representó un reconocimiento del potencial para la interconexión de redes diversas, a menudo heterogéneas, de un modo armonizado y eficiente. Este protocolo emergió gracias a la financiación de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, que había decidido en 1980 estandarizarlo para todas sus comunicaciones, lo que ayudó a catalizar su adopción más amplia.
La adopción de TCP/IP fue significativamente relevante porque proporcionó una serie de características que se convertirían en pilares del desarrollo posterior de Internet. Ofrecía un modelo claro para el control de la congestión, garantizando la fiabilidad end-to-end y posibilitando el uso de una arquitectura modular que facilitaría la expansión y evolución continuas. Como estándar abierto, TCP/IP permitió que diferentes tipos de redes se interconectaran, sentando las bases para el crecimiento exponencial que el Internet experimentó en las décadas siguientes.
El impacto a largo plazo de esta transición es incuestionable. TCP/IP se convirtió en el alma de la infraestructura de redes global, respaldando el intercambio libre y abierto de información que ha impulsado tanto la innovación tecnológica como modelos de negocio disruptivos. Muchos de los servicios que hoy consideramos fundamentales, como el correo electrónico, la web y el servicio de nombres de dominio (DNS), dependen del ecosistema creado por estas decisiones tomadas a inicios de los años 80. ARPANET, aunque desmantelada en 1990, fue el campo de pruebas que permitió demostrar la viabilidad y la fortaleza de TCP/IP, dejando un legado que continúa moldeando nuestro mundo digital.
