Roborock, fabricante chino de robots de limpieza, ha sellado una alianza estratégica con el Real Madrid para convertirse en su socio global oficial en la categoría de aspiración inteligente. El acuerdo, firmado en Madrid por el presidente de Roborock, Quan Gang, y Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del club, se presentó como una convergencia entre dos marcas que, desde sus respectivos ámbitos, han construido su reputación sobre la innovación y el rendimiento sostenido.
La colaboración se estrenará públicamente en el Consumer Electronics Show (CES) 2026 de Las Vegas, donde ambas marcas compartirán un espacio expositivo conjunto. Bajo el lema The Greatest Meeting The Greatest, la alianza se articula como una campaña de posicionamiento global que busca conectar el liderazgo tecnológico de Roborock con el alcance internacional del club blanco.

Según datos de IDC, Roborock fue en 2024 la marca más vendida del mundo en el segmento de aspiradoras robóticas. Fundada hace apenas 11 años, la compañía ha sido reconocida por introducir tecnologías como el sensor láser LDS, que mejoró la navegación de los robots domésticos. Su último modelo, el Saros Z70, incorpora un brazo robótico asistido por inteligencia artificial capaz de retirar pequeños objetos del suelo, una funcionalidad que apunta a reducir aún más la intervención humana en las tareas de limpieza.
La elección del Real Madrid como socio no parece casual. Con 15 títulos de Champions League, 36 de La Liga y 20 Copas del Rey, el club ha cultivado una imagen de excelencia competitiva que trasciende lo deportivo. Además, según Brand Finance, es la marca de fútbol más fuerte del mundo por tercer año consecutivo. En palabras de Butragueño, «compartimos valores como la búsqueda de la excelencia, el liderazgo y la ambición constante por mejorar».
Aunque la alianza se presenta como una colaboración de marca, su alcance operativo es más amplio. Roborock tendrá presencia destacada en los partidos del Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu, así como en campañas publicitarias y contenidos protagonizados por jugadores. También se prevén activaciones conjuntas con la Fundación Real Madrid, orientadas a promover entornos más limpios y seguros para niños y familias.
Desde una perspectiva de negocio, la operación ofrece a Roborock una plataforma de visibilidad global en un momento en que la automatización del hogar y la inteligencia artificial están redefiniendo el consumo tecnológico. La marca ya opera en más de 170 países y, según sus cifras, da servicio a más de 22 millones de hogares. Con sedes en mercados clave como Estados Unidos, Alemania, Japón y Corea del Sur, su ambición es consolidar una presencia más fuerte en Europa Occidental, donde la competencia con marcas como iRobot o Dreame sigue siendo intensa.
En contraste con otras alianzas entre clubes de fútbol y empresas tecnológicas, esta no se limita a un patrocinio de camiseta o a una simple visibilidad de marca. La narrativa que ambas partes han construido gira en torno a la idea de «inteligencia aplicada» tanto en el terreno de juego como en el hogar. Una estrategia que, si bien puede parecer simbólica, se alinea con la tendencia creciente de las marcas tecnológicas a buscar asociaciones emocionales con audiencias masivas.
La aparición conjunta en el CES 2026 refuerza esa intención. El evento, que se celebrará del 6 al 9 de enero en Las Vegas, será el primer escaparate donde consumidores y socios podrán interactuar con experiencias inmersivas que combinan tecnología doméstica y cultura deportiva. No se han detallado aún los formatos, pero se anticipan demostraciones en vivo y espacios interactivos que exploren el concepto de «Real Smart Cleaning».
El uso de inteligencia artificial en productos de consumo sigue siendo un terreno en evolución. En el caso de Roborock, la integración de IA no se limita a la navegación o al reconocimiento de objetos, sino que empieza a extenderse a funciones autónomas más complejas. El reto, sin embargo, sigue siendo doble: por un lado, mantener la fiabilidad técnica en entornos domésticos impredecibles; por otro, justificar el coste adicional frente a modelos más asequibles.
La alianza con el Real Madrid puede ayudar a Roborock a posicionarse no solo como un fabricante de dispositivos, sino como una marca aspiracional. Pero también plantea preguntas sobre la sostenibilidad de este tipo de estrategias en un mercado donde la diferenciación tecnológica tiende a acortarse. La visibilidad global es un activo, aunque no garantiza fidelidad si no va acompañada de una propuesta de valor clara y sostenida.
En cualquier caso, la colaboración entre Roborock y el Real Madrid refleja una tendencia más amplia: la convergencia entre tecnología de consumo y entretenimiento deportivo como vía para construir narrativas de marca con alcance global. Una fórmula que, si se ejecuta con coherencia, puede ofrecer retornos tanto en notoriedad como en penetración de mercado.
