El diagnóstico rápido de enfermedades sigue siendo uno de los cuellos de botella más persistentes en la práctica clínica. Aunque la capacidad analítica de los laboratorios ha crecido de forma notable en la última década, la logística asociada, transporte de muestras, tiempos de análisis y comunicación de resultados, mantiene retrasos que pueden extenderse durante horas o incluso días. En ese escenario, el desarrollo de plataformas de diagnóstico descentralizado empieza a ganar peso.
En el Mobile World Congress celebrado en Barcelona, el centro tecnológico Eurecat y la startup catalana BioEclosion han presentado un dispositivo portátil de diagnóstico in vitro capaz de ofrecer resultados analíticos en aproximadamente diez minutos. El sistema funciona como un laboratorio de bolsillo basado en biosensores electroquímicos de alta sensibilidad y dispone de una patente orientada a la detección de enfermedades autoinmunes, entre ellas la celiaquía.
La propuesta responde a una tendencia creciente en el sector sanitario: trasladar la capacidad diagnóstica desde el laboratorio centralizado hacia el punto de atención clínica. El llamado modelo Point-of-Care busca reducir los tiempos de espera, facilitar decisiones médicas inmediatas y ampliar el acceso a pruebas diagnósticas en entornos donde la infraestructura hospitalaria es limitada.

Diagnóstico en minutos con biosensores electroquímicos
El dispositivo desarrollado por Eurecat y BioEclosion se basa en biosensores electroquímicos magneto-actuados, una tecnología diseñada para detectar biomarcadores específicos en pequeñas muestras biológicas. En términos operativos, el sistema utiliza cartuchos desechables donde se introduce la muestra. Dentro de ese cartucho, los biosensores identifican la presencia de determinados anticuerpos o moléculas asociadas a una patología concreta.
La directora de la Unidad de Impresión Funcional y Dispositivos Integrados de Eurecat, Cristina Casellas, explica que el sistema permite obtener resultados cuantitativos en un intervalo reducido de tiempo. Según señala, el dispositivo «ofrece, en poco tiempo, resultados cuantitativos a partir de pequeños volúmenes de muestra», lo que facilita decisiones clínicas inmediatas y reduce la dependencia de la logística de laboratorio.
Esa capacidad analítica, habitualmente reservada a equipamiento hospitalario, es uno de los elementos que los desarrolladores destacan del proyecto. Los biosensores electroquímicos utilizados presentan una elevada sensibilidad, lo que permite detectar concentraciones muy bajas de biomarcadores en la muestra.
Aunque el primer caso de uso patentado está orientado a enfermedades autoinmunes como la celiaquía, la arquitectura tecnológica del dispositivo permite ampliar el catálogo de pruebas mediante el desarrollo de nuevos cartuchos analíticos.
Un dispositivo diseñado para el punto de atención
El formato del sistema responde a un diseño completamente portátil y autónomo. El lector, que funciona como unidad de análisis, se combina con cartuchos de un solo uso donde se realiza el proceso bioquímico. Este modelo busca trasladar la capacidad diagnóstica fuera del laboratorio central.
En la práctica, el dispositivo podría utilizarse en entornos muy distintos: centros de atención primaria, farmacias, consultas especializadas o incluso en el domicilio del paciente. Esa flexibilidad forma parte de la lógica del diagnóstico Point-of-Care, que persigue acercar las pruebas clínicas al lugar donde se produce la atención sanitaria.
El sistema incorpora además conectividad digital. Los resultados pueden transmitirse a otras plataformas sanitarias o integrarse en sistemas de telemedicina y monitorización remota.
José Antonio Gago, responsable de mercado de dispositivos médicos de Eurecat, señala que esta conectividad permite integrar la herramienta en ecosistemas sanitarios digitales más amplios. Según explica, el dispositivo incorpora algoritmos de interpretación inmediata y conectividad nativa que facilitan la interoperabilidad de datos en tiempo real.
Esa dimensión digital introduce otra variable en el desarrollo de este tipo de tecnologías: el uso de datos clínicos para seguimiento remoto o para modelos de medicina preventiva.
Más allá de la celiaquía
Aunque el proyecto se presenta inicialmente con una patente orientada a la detección de celiaquía, sus promotores plantean un alcance más amplio. La plataforma puede adaptarse para identificar diferentes biomarcadores asociados a enfermedades infecciosas o crónicas.
Entre las aplicaciones potenciales se incluyen pruebas para infecciones, seguimiento de enfermedades crónicas o controles relacionados con seguridad alimentaria. También se menciona su posible uso en el ámbito veterinario, donde el diagnóstico rápido en campo puede resultar especialmente relevante.
La modularidad del sistema descansa en el cartucho analítico. Cada cartucho incorpora el biosensor específico para detectar un biomarcador determinado, lo que permite desarrollar nuevas pruebas sin modificar el lector principal.
Este enfoque recuerda al modelo adoptado por otras plataformas de diagnóstico rápido en el sector de dispositivos médicos. Sin embargo, la diferencia radica en la sensibilidad analítica y en la posibilidad de obtener resultados cuantitativos, algo que no siempre está presente en los test rápidos convencionales.
La colaboración entre Eurecat y BioEclosion
El desarrollo de la plataforma es fruto de la colaboración entre el centro tecnológico Eurecat y la startup BioEclosion. Cada organización ha asumido funciones diferenciadas dentro del proyecto.
Eurecat ha participado en el diseño del cartucho analítico de un solo uso, que incorpora un electrodo basado en electrónica impresa. También ha trabajado en el diseño del lector portátil, la aplicación asociada para la visualización de resultados y los sistemas de transmisión de datos.
El centro tecnológico ha contribuido además a la validación industrial de la plataforma, un paso necesario para su futura implantación en el mercado. En el desarrollo de dispositivos médicos, la transición desde el prototipo funcional hasta la producción escalable suele implicar ajustes técnicos, regulatorios y de fabricación.
Eurecat se define como un centro tecnológico multidisciplinar con actividad en áreas que van desde las ciencias de la vida y la salud hasta los sistemas ciberfísicos, los materiales avanzados y las tecnologías ambientales. En los últimos años ha reforzado su participación en proyectos vinculados con salud digital y dispositivos médicos.
BioEclosion, por su parte, opera como startup especializada en biosensores y plataformas de diagnóstico rápido, un segmento que ha ganado visibilidad tras la pandemia y que continúa atrayendo inversión en el ámbito de la biotecnología aplicada.
Un mercado en transformación
El interés por el diagnóstico descentralizado se ha acelerado en los últimos años, impulsado por varios factores. Por un lado, el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas generan una mayor demanda de pruebas de seguimiento frecuente. Por otro, los sistemas sanitarios buscan reducir la presión sobre hospitales y laboratorios centrales.
El avance de biosensores, microelectrónica y tecnologías de impresión funcional ha facilitado la miniaturización de equipos que antes requerían infraestructura compleja.
Al mismo tiempo, el desarrollo de plataformas conectadas introduce nuevas posibilidades en términos de análisis de datos clínicos y seguimiento remoto de pacientes. Las herramientas de diagnóstico empiezan a integrarse en ecosistemas digitales más amplios, donde los resultados pueden combinarse con historiales médicos, sistemas de teleconsulta o algoritmos de análisis predictivo.
Ese cambio plantea también desafíos regulatorios y operativos. La validación clínica, la certificación como dispositivo médico y la integración en sistemas sanitarios existentes son etapas que suelen prolongarse durante varios años.
En ese contexto, tecnologías como la presentada por Eurecat y BioEclosion apuntan hacia un modelo sanitario más distribuido, donde parte de la capacidad diagnóstica se desplaza hacia el entorno inmediato del paciente. La cuestión abierta es hasta qué punto estos dispositivos lograrán integrarse en la práctica clínica cotidiana y en qué áreas encontrarán primero una adopción real.