Estás leyendo
SpaceX absorbe xAI para trasladar el despliegue de la inteligencia artificial al espacio orbital

SpaceX absorbe xAI para trasladar el despliegue de la inteligencia artificial al espacio orbital

SpaceX y la apuesta por centros de datos orbitales

La viabilidad de la inteligencia artificial generativa ha chocado, antes de lo previsto, con los límites físicos de la red eléctrica terrestre. Mientras los centros de datos en regiones como Virginia o Dublín comienzan a saturar la capacidad de suministro local, la consolidación de xAI bajo el paraguas de SpaceX no solo representa un movimiento financiero de 1.25 billones de dólares, sino una apuesta por externalizar el coste termodinámico del cómputo al vacío del espacio.

Esta integración vertical, anunciada recientemente por la compañía, plantea una duda que el sector tecnológico en España y el resto de Europa observa con cautela: ¿es el despliegue orbital una solución técnica real o una huida hacia adelante para sostener una valoración que ya duplica el PIB de varias economías europeas?

El acuerdo, estructurado mediante un intercambio de acciones, otorga a SpaceX un valor de un billón de dólares, mientras que xAI se integra con una valoración de 250.000 millones. Esta amalgama de activos no es puramente nominal; unifica bajo un mismo balance la capacidad de lanzamiento pesado de Starship, la infraestructura de conectividad de Starlink y los modelos de lenguaje de xAI. Al eliminar las fronteras corporativas, Musk busca capitalizar los ingresos recurrentes de la división de internet satelital —que ya supera los nueve millones de clientes— para financiar el desarrollo de modelos como Grok, cuya quema de caja se estima en 1.000 millones de dólares mensuales.

Sin embargo, el núcleo de la estrategia reside en la física de la energía. La demanda eléctrica de los clústeres de IA en la Tierra está imponiendo sacrificios en las comunidades y el medio ambiente, una tensión que la nueva entidad pretende sortear mediante centros de datos solares en órbita. En el espacio, la radiación solar es constante y el enfriamiento no requiere el consumo masivo de agua que hoy compromete la sostenibilidad de las instalaciones terrestres. La hoja de ruta de la compañía sugiere que, en un plazo de dos a tres años, generar capacidad de cómputo en el espacio podría ser más económico que hacerlo bajo las restricciones de las redes eléctricas nacionales, a menudo obsoletas o excesivamente reguladas.

Esta transición hacia un modelo de compute-as-a-service orbital depende críticamente de Starship. El vehículo está diseñado para poner en órbita millones de toneladas anuales, un volumen que eclipsa las 3.000 toneladas lanzadas globalmente en 2025. La intención es clara: lanzar constelaciones de hasta un millón de satélites que actúen como nodos de procesamiento dedicados. Pese a la ambición del plan, la ingeniería necesaria para gestionar la latencia en las conexiones intersatelitales y la refrigeración por radiación en el vacío presenta matices que el mercado aún no ha terminado de procesar. Si bien SpaceX ha demostrado una eficiencia sin precedentes en la reutilización de cohetes, la escala que requiere un centro de datos orbital de nivel industrial exige un salto en la densidad de potencia por kilogramo que todavía se encuentra en fase experimental.

El movimiento también redefine la arquitectura del poder tecnológico global. Al integrar X (antiguo Twitter) como fuente de datos en tiempo real y xAI como motor de procesamiento, SpaceX se convierte en un ecosistema cerrado que controla desde el silicio hasta la plataforma de difusión. Para los directivos del sector en España, este nivel de integración vertical plantea desafíos competitivos profundos, especialmente en un entorno donde la soberanía del dato y la dependencia de infraestructuras estadounidenses son temas de debate recurrente en Bruselas. En contraste con la fragmentación de otros competidores, la nueva SpaceX opera como un motor de innovación autónomo, capaz de autoproveerse de la energía y la logística necesarias para su propia expansión.

Te puede interesar
Apple Store

La visión a largo plazo, citada en los comunicados de la empresa, apunta a un ascenso en la escala Kardashov, una medida teórica del nivel de avance tecnológico de una civilización basada en su consumo energético. El objetivo de capturar fracciones significativas de la energía solar mediante manufactura lunar y conductores de masa electromagnéticos parece alejarse del pragmatismo empresarial inmediato, aunque sirve para cimentar la narrativa de una empresa que ya no se define solo por sus lanzamientos, sino por su capacidad para extender lo que Musk denomina la luz de la conciencia.

No obstante, esta expansión no está exenta de fricciones regulatorias. La solicitud para lanzar un millón de satélites adicionales ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) y el escrutinio sobre los contratos federales con la NASA y el Departamento de Defensa —ahora bajo una posible reestructuración administrativa en Washington— añaden capas de riesgo que podrían afectar la valoración pre-IPO. La transparencia en la gobernanza y los posibles conflictos de interés entre las diversas entidades de Musk siguen siendo puntos de fricción para los inversores institucionales que buscan estabilidad a largo plazo.

El éxito de esta fusión dependerá de si la eficiencia operativa de Starlink puede escalar al nivel de los centros de datos masivos. Si la infraestructura espacial logra absorber las cargas de entrenamiento de los modelos de IA más avanzados, la ventaja competitiva de SpaceX será casi inalcanzable para cualquier operador terrestre. El debate ya no es si la IA requiere más energía, sino si la órbita terrestre baja es el único lugar capaz de proporcionarla sin colapsar el sistema eléctrico del planeta. Queda por ver si la madurez técnica de los sistemas de transferencia de calor en el vacío y la conectividad óptica entre satélites podrán sostener la ambición de un motor de innovación que, por ahora, parece no tener techo ni fronteras terrestres.

Ver Comentarios (0)

Leave a Reply

Utilizamos cookies para facilitar la relación de los visitantes con nuestro contenido y para permitir elaborar estadísticas sobre las visitantes que recibimos. No se utilizan cookies con fines publicitarios ni se almacena información de tipo personal. Puede gestionar las cookies desde aquí.   
Privacidad