La compañía de infraestructuras de red compartida Boldyn Networks ha designado a Antonino Ruggiero como nuevo CEO para su operación en España. El ejecutivo, que mantendrá simultáneamente su cargo como director general en Italia, amplía así su radio de acción dentro del grupo en un momento de consolidación estratégica en el sur de Europa.
Ruggiero acumula más de 30 años de experiencia en el despliegue y operación de redes complejas, tanto en Europa como en América Latina. En su etapa más reciente al frente de Boldyn en Italia, ha liderado iniciativas como el proyecto #Roma5G, que contempla la instalación de una infraestructura 5G compartida en la capital italiana. El plan, aún en fase de desarrollo, ha sido presentado como un paso hacia la transformación digital urbana, aunque su implementación concreta sigue sujeta a la coordinación con administraciones locales y operadores.
Según datos de la propia compañía, Boldyn Networks ya opera en España en sectores industriales como el químico y el portuario, con despliegues de redes 5G privadas en instalaciones de BASF y OPCSA. La designación de Ruggiero responde, en parte, al interés de la firma por trasladar aprendizajes de otros mercados al contexto español, especialmente en lo relativo a modelos de neutral host y conectividad urbana.
“Facilitaremos el desarrollo tecnológico en todo el país mediante el despliegue de infraestructuras 5G avanzadas”, declaró Ruggiero en un comunicado difundido por la empresa. Aunque el directivo evitó detallar proyectos concretos, sí apuntó a una estrategia de crecimiento apoyada en clientes globales con operaciones en España.
Boldyn Networks, con sede en Reino Unido, opera en Europa, Norteamérica y Asia. En los últimos años ha reforzado su posicionamiento como proveedor de redes privadas y neutral host, un modelo que permite a múltiples operadores compartir infraestructuras físicas, reduciendo costes y acelerando despliegues. En España, este enfoque ha ganado tracción en entornos industriales, pero su aplicación en ciudades sigue enfrentando barreras regulatorias y de coordinación pública.
Andrew McGrath, responsable del negocio europeo integrado de Boldyn y CCO del grupo, subrayó la experiencia internacional de Ruggiero como un activo clave para liderar “proyectos estratégicos de conectividad en el país”. La compañía no ha especificado si prevé nuevas inversiones o adquisiciones en el mercado español, aunque fuentes del sector apuntan a un creciente interés por parte de operadores de infraestructura en alianzas público-privadas para acelerar la digitalización urbana.
El nombramiento también refleja una tendencia más amplia en el sector: la consolidación de funciones ejecutivas regionales para optimizar operaciones transfronterizas. En este caso, la dirección conjunta de Italia y España bajo un mismo liderazgo podría facilitar sinergias técnicas y comerciales, aunque también plantea desafíos de gestión en dos mercados con marcos regulatorios y velocidades de adopción tecnológica distintas.
Boldyn ha sido especialmente activa en la promoción de redes privadas 5G como solución para entornos industriales de alta exigencia. En España, este tipo de despliegues aún representan una porción limitada del mercado, pero su crecimiento es sostenido. Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el número de licencias para redes privadas ha aumentado en el último año, aunque la mayoría se concentran en proyectos piloto o instalaciones logísticas.
El reto para Boldyn, y para Ruggiero en particular, será escalar estas experiencias hacia modelos replicables en otros sectores y territorios. La experiencia italiana, donde la colaboración con administraciones locales ha sido más fluida en algunos casos, podría servir de referencia, aunque no necesariamente de plantilla. Las diferencias en planificación urbana, disponibilidad de espectro y prioridades políticas condicionan la velocidad de adopción.
En paralelo, la compañía mantiene su apuesta por infraestructuras compartidas en espacios de alta densidad, como estadios, aeropuertos o redes de transporte. En estos entornos, la eficiencia del modelo neutral host ha demostrado ventajas operativas, pero su rentabilidad depende de acuerdos con múltiples operadores y del volumen de tráfico sostenido. En España, algunos de estos proyectos han avanzado de forma discreta, sin grandes anuncios públicos, lo que dificulta evaluar su impacto real.
Con la llegada de Ruggiero a la dirección local, Boldyn busca consolidar su presencia en un mercado donde la competencia por el control de la infraestructura digital se ha intensificado. Empresas como Cellnex, American Tower o incluso operadores tradicionales como Telefónica han reforzado sus divisiones de infraestructuras, en un contexto donde la conectividad se percibe cada vez más como un activo estratégico.
La trayectoria de Ruggiero en compañías como BT Group, Ericsson o Vodafone Italia aporta un conocimiento técnico y comercial que podría ser útil en esta fase. Sin embargo, el éxito de su gestión dependerá en buena medida de su capacidad para adaptar modelos internacionales a las particularidades del ecosistema español, donde la colaboración público-privada y la fragmentación administrativa siguen siendo factores determinantes.
A medio plazo, el foco estará en cómo Boldyn articula su propuesta de valor en torno a las ciudades inteligentes, un concepto que en España aún carece de una definición operativa clara. La tecnología está disponible, pero su despliegue requiere algo más que inversión: hace falta alineación institucional, planificación urbana y, sobre todo, una visión compartida sobre qué significa realmente una ciudad conectada.
