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La modernización del mainframe impulsa la fiabilidad en las estrategias de nube híbrida

La modernización del mainframe impulsa la fiabilidad en las estrategias de nube híbrida

  • La integración de sistemas mainframe en entornos de nube híbrida permite optimizar la gestión de cargas críticas y reducir costes operativos en grandes empresas.
Mainframe

La percepción de que el mainframe es una tecnología estancada, un vestigio de la informática de los años sesenta, choca frontalmente con la realidad operativa de las grandes corporaciones globales. En un momento en el que la urgencia por la digitalización parece dictar una migración total hacia la nube, surge una pregunta que muchos directivos en España y en el resto de Europa empiezan a formularse: ¿es la salida del mainframe una evolución necesaria o un riesgo estratégico mal calculado?

Los datos actuales sugieren que el abandono de este entorno no es una tendencia al alza, sino que el sector está virando hacia una integración profunda donde la computación central y el cloud no compiten, sino que se necesitan mutuamente para sostener flujos de trabajo críticos.

Este cambio de paradigma se materializa en movimientos recientes de la industria, como la alianza estratégica entre el proveedor de movilidad Hertz y Kyndryl. La compañía de alquiler de vehículos ha confiado en los servicios de modernización para acelerar su transición mediante el uso de inteligencia artificial y arquitecturas cloud, buscando consolidar sus plataformas de TI y optimizar flujos operativos a través del framework «Agentic AI». Este proyecto, que incluye la migración de sistemas mainframe hacia entornos integrados, busca mejorar la fiabilidad del servicio y la velocidad en la toma de decisiones, demostrando que la evolución tecnológica de las grandes flotas depende de una infraestructura central robusta y conectada.

A medida que continuamos transformando todas las áreas de nuestro negocio, el avance de nuestros sistemas y la optimización de los procesos críticos con Kyndryl nos permitirán operar con mayor rapidez y eficiencia, lo que en última instancia proporcionará una experiencia aún mejor a nuestros clientesChris Berg, director administrativo de Hertz.

El sector tecnológico asiste a una paradoja de percepción. Mientras que el lenguaje común asocia la modernización con el desmantelamiento de sistemas antiguos, un informe de IBM Institute for Business Value revela que el 71% de los ejecutivos consideran que las aplicaciones basadas en mainframe siguen siendo centrales para su estrategia de negocio. Esta valoración no nace de una resistencia nostálgica, sino de una infraestructura que ha mutado drásticamente desde sus orígenes. Por ejemplo, si comparamos un sistema S/360 de 1964 con el actual z15, el incremento de las instrucciones por segundo (MIPS) alcanza un 531.000.000%, mientras que la memoria a bordo ha crecido un 63.000.000.000%. Esta evolución técnica permite que, hoy en día, un solo servidor z15 sea capaz de gestionar hasta un billón de transacciones HTTPS diarias.

La falacia de la elección binaria

Uno de los errores más comunes en la planificación de la infraestructura de TI es reducir la decisión a un dilema entre modernizar o quedarse quieto. Bajo esta premisa, se suele vender la idea de que la única opción de modernización real para el mainframe es salir de él. Sin embargo, la realidad de los proyectos de transformación digital a gran escala arroja cifras que invitan a la cautela: se estima que el 70% de estos proyectos fracasan, y un 90% no logra entregar un retorno de inversión (ROI) medible. La complejidad de reescribir aplicaciones de misión crítica que han funcionado durante décadas no es solo una cuestión de coste, sino de integridad del proceso de negocio.

La integración de sistemas como el IBM Z en una estrategia de nube híbrida robusta permite que las empresas operen con mayor agilidad sin renunciar a la resiliencia probada. No se trata de una elección de «todo o nada». El enfoque de Kyndryl, por ejemplo, se centra en que la elección de la plataforma se base en los requisitos únicos de la aplicación y los datos, colocando la carga de trabajo adecuada en el entorno óptimo. Esta visión de optimización en lugar de sustitución pura responde a la necesidad de mantener la seguridad y la disponibilidad en niveles que los entornos distribuidos a menudo luchan por igualar.

El fenómeno de la «gravedad del dato» y la latencia

Un concepto fundamental para entender por qué el mainframe sigue siendo el corazón de sectores como el bancario, donde 45 de los 50 bancos más importantes del mundo lo utilizan como plataforma central, es la gravedad del dato. Acuñado en 2010, este término describe cómo, a medida que los volúmenes de datos crecen, atraen hacia sí aplicaciones, procesos y tecnología. Mover grandes cantidades de datos críticos es una tarea compleja y costosa; por ello, en lugar de luchar contra esta gravedad, resulta más eficiente desarrollar nuevas aplicaciones cerca de esos datos.

Al alojar aplicaciones modernas, escritas en lenguajes como Python o Java, o mediante el uso de contenedores en el mismo entorno de mainframe donde residen los datos, la latencia de red se reduce a niveles cercanos a cero. Esto permite que aplicaciones nativas de la nube puedan conectarse con la lógica de negocio tradicional a través de APIs abiertas sin los cuellos de botella que supondría una infraestructura dispersa. El uso de herramientas como Red Hat OpenShift en el mainframe permite que esta flexibilidad sea común a través de toda la tecnología de la empresa, simplificando la gestión de las operaciones diarias.

Gestión de costes y eficiencia operativa

El debate sobre el coste total de propiedad (TCO) suele estar empañado por la idea de que el mainframe es una plataforma de alta inversión de capital y mantenimiento costoso. No obstante, los análisis de gasto en TI muestran una desproporción interesante: mientras que los mainframes gestionan aproximadamente el 68% de las cargas de trabajo de producción de misión crítica a nivel mundial, representan solo el 6% del gasto total en TI.

En contraste, el gasto en la nube pública puede volverse impredecible, lo que ha dado lugar al nacimiento de disciplinas como FinOps, dedicadas exclusivamente a monitorizar y mitigar los costes inesperados del cloud. La modernización del mainframe permite adoptar modelos basados en el consumo tanto para software como para hardware, eliminando en algunos casos la necesidad de desembolsos de capital iniciales. Además, la integración de capacidades de automatización e inteligencia artificial, como el framework Agentic AI mencionado por proveedores de servicios de gestión de infraestructura, busca optimizar los flujos de trabajo y mejorar la fiabilidad del sistema en su conjunto.

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El desafío del talento y el relevo generacional

Quizás el mayor impulsor del abandono del mainframe no sea la limitación técnica, sino el declive de la fuerza laboral especializada. Existe la percepción de que es una plataforma cerrada que acabará sin nadie que la soporte. Para mitigar este riesgo, es imperativo que las organizaciones inviertan en programas específicos de formación y retención de talento. Plataformas de aprendizaje como IBM Z Xplore o certificaciones profesionales buscan cerrar esta brecha, permitiendo que nuevos profesionales se familiaricen con herramientas de código abierto como Zowe, que facilitan el uso de tecnologías familiares para desarrolladores que no han crecido con el mainframe.

La colaboración con socios experimentados permite a las empresas cubrir huecos de conocimiento a corto plazo mientras ejecutan su estrategia de transformación a largo plazo. Programas de rejuvenecimiento de la fuerza laboral, con un enfoque en contrataciones profesionales tempranas y el uso de herramientas de DevOps estándar, están logrando que la experiencia del desarrollador en el mainframe sea muy similar a la de cualquier otra plataforma moderna.

Una transición hacia la resiliencia incremental

El camino hacia la modernización no debe ser un salto al vacío, sino una serie de pasos incrementales que permitan construir sobre los éxitos previos. La apertura del mainframe a través de APIs y la implementación de canales de integración y despliegue continuo (CI/CD) para gestionar activos de software tradicionales como COBOL o DB2 junto con aplicaciones modernas es ya una realidad operativa.

La transformación de las herramientas y los métodos de trabajo es, en última instancia, lo que define la modernidad de una infraestructura. El mainframe no es una isla aislada en el océano de TI de la empresa; es, en muchos casos, la base sobre la que se asienta la estabilidad económica global. La integración inteligente de estos sistemas en el ecosistema cloud ofrece una vía para maximizar el valor de negocio sin comprometer la seguridad ni la disponibilidad que los clientes esperan.

El futuro de la infraestructura corporativa parece alejarse de la dicotomía para abrazar una arquitectura híbrida donde la potencia de procesamiento del mainframe y la flexibilidad de la nube convivan. Queda por ver cómo las organizaciones gestionarán la integración de la IA generativa y la automatización avanzada en estos entornos mixtos, un paso que promete ser la próxima frontera en la búsqueda de la eficiencia operativa.

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