La presencia de Hitachi en el CES 2026 no se limitó a una exhibición tecnológica. La compañía japonesa eligió Las Vegas para anunciar una serie de colaboraciones estratégicas con NVIDIA, Google Cloud y Nozomi Networks, centradas en la aplicación de inteligencia artificial en infraestructuras sociales críticas. Aunque el comunicado oficial fue retirado poco después de su publicación, el anuncio inicial, recogido brevemente en la sala de prensa del evento, apuntaba a una expansión significativa del enfoque de Hitachi en soluciones de IA industrial y ciberseguridad.
Hitachi integrará la plataforma NVIDIA Omniverse en sus soluciones digitales para simular entornos industriales complejos, desde redes eléctricas hasta sistemas ferroviarios. La colaboración con Google Cloud, por su parte, se orienta a acelerar el desarrollo de modelos de IA generativa aplicados a mantenimiento predictivo y gestión energética. Nozomi Networks, especializada en ciberseguridad para sistemas OT, aportará capacidades de detección de amenazas en tiempo real, especialmente relevantes en sectores como el transporte o la distribución eléctrica.
Estas alianzas no son aisladas. Desde 2022, Hitachi ha intensificado su inversión en Lumada, su plataforma de datos industriales, con el objetivo de posicionarse como proveedor integral de soluciones digitales para infraestructuras críticas. En ese contexto, la integración de capacidades de simulación avanzada, IA generativa y ciberseguridad refuerza una estrategia que busca diferenciarse frente a competidores como Siemens o Schneider Electric, que también han reforzado su oferta digital en los últimos años.
Lo que distingue el movimiento de Hitachi es su enfoque transversal. En lugar de centrarse en un único vertical, la compañía plantea una arquitectura común para sectores tan dispares como la movilidad urbana, la energía o el agua. Esta aproximación, sin embargo, plantea desafíos técnicos y regulatorios. La interoperabilidad entre sistemas heredados, la protección de datos industriales y la gobernanza algorítmica son cuestiones aún abiertas, especialmente en mercados como el europeo, donde la regulación sobre IA y ciberseguridad es más estricta.
En declaraciones recogidas antes de la retirada del comunicado, Keiji Kojima, CEO de Hitachi, subrayó que «la IA no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para mejorar la resiliencia y sostenibilidad de las infraestructuras que sostienen la vida diaria». La frase, aunque genérica, resume una ambición que va más allá de la eficiencia operativa: posicionar la tecnología como palanca de transformación estructural.
La elección de socios no es casual. NVIDIA aporta potencia de cálculo y simulación, Google Cloud ofrece escalabilidad y acceso a modelos de lenguaje avanzados, y Nozomi Networks garantiza una capa de protección en entornos OT, tradicionalmente más vulnerables. En conjunto, el consorcio apunta a una convergencia entre mundos que hasta hace poco operaban en paralelo: el industrial, el digital y el de la seguridad.
En contraste con otros anuncios del CES centrados en consumo o dispositivos, la propuesta de Hitachi se inscribe en una tendencia más silenciosa pero de largo alcance: la digitalización de infraestructuras críticas. Un proceso que, aunque menos visible, tiene implicaciones directas en la eficiencia energética, la resiliencia ante desastres o la seguridad de los servicios públicos.
A falta de detalles técnicos más concretos, y con el comunicado retirado de la web oficial, queda por ver hasta qué punto estas colaboraciones se traducirán en soluciones operativas durante 2026. No obstante, el movimiento refuerza una narrativa que viene ganando peso en el sector: la inteligencia artificial como infraestructura en sí misma, no solo como herramienta.
