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En el marco de CES 2026, Qualcomm ha decidido ir más allá de la narrativa habitual sobre chips y potencia de cálculo. La compañía ha presentado una arquitectura robótica de extremo a extremo que combina hardware, software y modelos avanzados de inteligencia artificial con un objetivo explícito: acelerar el paso desde prototipos experimentales hasta robots desplegables a escala, capaces de operar en entornos reales, desde hogares hasta fábricas y almacenes.
El anuncio se articula alrededor de una arquitectura generalista de robótica construida sobre sistemas en chip de alto rendimiento y bajo consumo, con certificación de seguridad funcional, un terreno donde Qualcomm acumula experiencia previa en automoción y edge AI. La compañía plantea que esta base permite escalar capacidades desde robots personales de servicio hasta robots móviles autónomos industriales y humanoides de tamaño completo, todos ellos con capacidad para razonar, adaptarse y tomar decisiones en tiempo real.
IA Física como eje estratégico
Qualcomm utiliza el término Physical AI para describir sistemas capaces de percibir el entorno, planificar acciones y ejecutarlas de forma segura en el mundo físico. No es un concepto nuevo en sí mismo, pero la empresa lo sitúa ahora como un eje estratégico, apoyándose en una pila tecnológica completa que cubre sensores, percepción, planificación y acción. El matiz relevante es la ambición de generalidad: no se trata de robots diseñados para tareas cerradas, sino de plataformas pensadas para aprender de forma continua y adaptarse a contextos cambiantes en retail, logística o manufactura.
En este enfoque pesa especialmente la eficiencia energética. Qualcomm insiste en que el cuello de botella de muchos desarrollos robóticos no es solo la capacidad de cómputo, sino la relación entre rendimiento, consumo y disipación térmica, factores críticos cuando el robot debe operar de manera autónoma durante horas. La compañía traslada así al ámbito robótico una lógica ya conocida en móviles y automoción, aunque el grado de complejidad mecánica y de interacción física introduce nuevas tensiones.

Dragonwing IQ10: el “cerebro del robot”
El anuncio técnico más concreto es la presentación del Qualcomm Dragonwing IQ10 Series, un procesador orientado a robots móviles autónomos avanzados y humanoides industriales de gran tamaño. Qualcomm lo describe como el “cerebro del robot”, una etiqueta que resume su papel central en la ejecución de modelos de percepción multimodal, planificación de movimiento y control en tiempo real.
Este nuevo chip amplía la hoja de ruta de procesadores industriales Dragonwing, ya presentes en distintos factores de forma robótica. Según la compañía, el IQ10 está diseñado para ejecutar modelos de IA de extremo a extremo, incluidos enfoques basados en VLMs y VLAs, que combinan visión, lenguaje y acción para habilitar manipulación generalista e interacción humano-robot más natural. Aunque Qualcomm no ha detallado cifras comparativas de rendimiento, sí subraya la combinación de potencia y eficiencia como elemento diferenciador frente a soluciones más orientadas a centros de datos o a prototipos de laboratorio.
De la demostración al despliegue
Uno de los mensajes recurrentes del anuncio es la transición “del concepto al despliegue”. Qualcomm sostiene que su arquitectura aborda el llamado “último kilómetro” de la robótica, ese tramo donde muchos proyectos se estancan al intentar pasar de demostraciones controladas a operaciones industriales estables. Para ello, la compañía integra no solo hardware y software, sino también sistemas de operaciones de machine learning, gestión de cargas críticas mixtas y un “AI data flywheel” que permite recopilar datos, entrenar modelos y desplegarlos de forma continua.
Este enfoque refleja una lectura pragmática del mercado: la robótica generalista no avanza únicamente por mejoras algorítmicas, sino por la capacidad de mantener, actualizar y escalar flotas completas de robots. Sin embargo, también introduce dependencia de ecosistemas cerrados, un aspecto que algunos actores industriales observan con cautela.
Alianzas y ecosistema
El anuncio se apoya en una red de colaboradores que incluye desde integradores industriales hasta fabricantes de robots humanoides. Qualcomm ha señalado acuerdos y colaboraciones con empresas como Advantech, APLUX, AutoCore, Booster, Robotec.ai o VinMotion, además de conversaciones en curso con Kuka Robotics para soluciones de próxima generación.
Especial relevancia tiene la colaboración con Figure, una de las startups más visibles en el desarrollo de humanoides de propósito general. Ambas compañías trabajan en la definición de arquitecturas de cómputo que acompañen la escalabilidad de las plataformas de Figure. El mensaje implícito es que los humanoides, todavía en una fase temprana de adopción, requieren soluciones energéticamente eficientes y robustas para salir del entorno experimental.
Brett Adcock, fundador y consejero delegado de Figure, ha subrayado el valor del equilibrio entre capacidad de cómputo y eficiencia energética de la plataforma de Qualcomm como un habilitador clave para materializar su visión. La afirmación refleja una convergencia de intereses: startups de robótica que necesitan socios tecnológicos consolidados y un proveedor de semiconductores que busca posicionarse en un mercado emergente.
CES como escaparate operativo
Más allá de las declaraciones estratégicas, Qualcomm ha llevado a CES demostraciones concretas. En su stand se muestra el humanoide Motion 2 de VinMotion, impulsado por la serie Dragonwing IQ9, así como el robot K1 Geek de Booster. También se presenta un kit de desarrollo robótico de Advantech orientado a acelerar el desarrollo y despliegue de aplicaciones múltiples.
Estas demostraciones cumplen una doble función. Por un lado, evidencian que la tecnología ya está siendo utilizada en productos reales. Por otro, sirven como escaparate para desarrolladores y empresas que evalúan la viabilidad de adoptar una plataforma común en lugar de soluciones ad hoc. La presencia de herramientas de teleoperación y del citado “data flywheel” refuerza la idea de un ecosistema pensado para el ciclo de vida completo del robot.
Un mercado aún en definición
El movimiento de Qualcomm se produce en un momento de intensa actividad en el ámbito de la robótica y la IA física. Grandes tecnológicas, fabricantes industriales tradicionales y startups compiten por definir arquitecturas y estándares. Aunque Qualcomm aporta una propuesta coherente y apoyada en su experiencia en edge computing, el mercado sigue fragmentado y con modelos de negocio en evolución.
La apuesta por una arquitectura generalista plantea interrogantes. ¿Hasta qué punto las necesidades de un robot doméstico y las de un humanoide industrial pueden converger en una misma pila tecnológica? ¿Cómo se equilibran la apertura a terceros con el control de un ecosistema propio? Y, sobre todo, ¿qué ritmo de adopción real pueden esperar las empresas en sectores donde la fiabilidad y la seguridad pesan más que la innovación rápida?
Lo que parece claro es que Qualcomm intenta posicionarse como proveedor de referencia en un segmento que podría redefinir la automatización en la próxima década. Su propuesta no resuelve por sí sola las incógnitas del sector, pero añade una pieza relevante al tablero: una plataforma diseñada no solo para demostrar capacidades, sino para sostener operaciones a escala. La respuesta del mercado, y la capacidad de estas arquitecturas para adaptarse a usos imprevistos, marcarán el siguiente capítulo.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
