Canva ha presentado su informe anual sobre tendencias de diseño para 2026, un documento que, más allá de anticipar estéticas emergentes, refleja cómo la creatividad digital está mutando en un entorno marcado por la expansión de la inteligencia artificial, la búsqueda de autenticidad y una necesidad creciente de control visual. El informe, elaborado a partir del análisis de más de mil millones de diseños mensuales y en colaboración con su Consejo Asesor de Diseñadores, identifica ocho líneas estéticas que, según la plataforma, dominarán el panorama visual el próximo año.
Entre ellas, destaca una tensión recurrente: el equilibrio entre lo automatizado y lo emocional. La tendencia imperfecto por diseño sintetiza esta dualidad. Frente a la precisión algorítmica, los usuarios parecen inclinarse por composiciones que admiten errores, texturas rugosas o estructuras no lineales. No es tanto una reacción contra la IA como una forma de domesticarla.
El informe también incluye, por primera vez, el llamado ADN creativo de España 2025. Se trata de una radiografía visual del comportamiento de los usuarios españoles en la plataforma, que este año han generado 224 millones de diseños, un 20% más que en 2024. La cifra, aunque elevada, no sorprende si se tiene en cuenta el crecimiento sostenido de Canva en entornos corporativos y educativos. Según la propia compañía, el 95% de las empresas del Fortune 500 ya utiliza su plataforma.
Ocho tendencias, múltiples capas
Las ocho tendencias identificadas por Canva no se presentan como categorías cerradas, sino como corrientes superpuestas que responden a cambios culturales, tecnológicos y emocionales. Algunas se alimentan de la nostalgia, otras de la disrupción visual. En conjunto, dibujan un mapa estético que no rehúye la contradicción.
«Fiesta Mayor», por ejemplo, reinterpreta símbolos culturales y paletas vintage con un enfoque teatral. El auge de búsquedas relacionadas con el folclore urbano (+1,5 millones de impresiones) sugiere un interés renovado por lo local, aunque filtrado por una mirada contemporánea. En contraste, «Realidades Alteradas» se adentra en territorios más ambiguos: composiciones liminales, estéticas inquietantes y escenarios que difuminan la frontera entre lo real y lo sintético. Las búsquedas sobre esta estética crecieron más de un 200% respecto al año anterior.
Otras tendencias como «Juego Libre» y «Viaje Editorial» apuestan por lo lúdico y lo narrativo. La primera convierte elementos de interfaz digital en recursos expresivos —desde hojas de cálculo hasta menús desplegables—, mientras que la segunda recupera el espíritu del fanzine y lo adapta a la era del contenido digital. Ambas han experimentado un crecimiento notable: más de 60.000 búsquedas en el caso de «Juego Libre» y 78 millones de impresiones para términos como «zine» o «moodboard».
«Textura Viva» y «Caos con Estilo» introducen una dimensión sensorial. Frente a la saturación visual, se impone el diseño táctil, con grano, papel, pegatinas y elementos hechos a mano. No es solo una cuestión estética, sino una forma de ralentizar el consumo visual. Las búsquedas de diseño táctil crecieron un 30%, mientras que las relacionadas con álbumes de recortes y estilo DIY aumentaron un 90%.
En el extremo opuesto, «Modo No Molestar» propone un diseño limpio, con espacios en blanco y tipografías atemporales. Esta tendencia, que acumula más de 45 millones de impresiones, responde a una fatiga digital cada vez más evidente. Finalmente, «En Escena» introduce una dimensión cinematográfica al diseño cotidiano, con iluminación dramática y composiciones que evocan fotogramas. Aquí, el objetivo no es simplificar, sino emocionar.
España: más presentaciones, más redes sociales
El ADN creativo de España 2025 revela que las presentaciones, los contenidos para redes sociales y los vídeos han sido los formatos más utilizados. No es un dato menor: indica que, más allá del diseño gráfico tradicional, Canva se consolida como herramienta transversal para la comunicación corporativa y personal. También destaca el uso creciente de herramientas de inteligencia artificial dentro de la plataforma, aunque la compañía no ha desglosado cifras específicas para España.
En términos globales, Canva ha superado los 12.000 millones de diseños creados en 2025. De ellos, más de 2.000 millones corresponden a contenido para redes sociales, seguido por presentaciones, vídeos, documentos y pizarras. Esta distribución sugiere que la plataforma no solo se utiliza para diseñar, sino también para estructurar ideas, comunicar estrategias y construir narrativas visuales.
Una experiencia personalizada para cada usuario
Además del informe y del ADN nacional, Canva ha lanzado una funcionalidad que permite a cada usuario descubrir su propio ADN creativo. Se trata de una experiencia personalizada que resume los tipos de diseño más utilizados, las fuentes y colores preferidos, y otros hábitos visuales. La propuesta, que recuerda a los resúmenes anuales de plataformas como Spotify, busca reforzar el vínculo emocional con la herramienta.
Según Paula Terra, Canvassador en España, estas tendencias apuntan a una creatividad más honesta y menos rígida. “Hablan de un diseño que respira, de un registro honesto y de entender que, a veces, crear también es quitar ruido”, afirma. Aunque la cita tiene un tono aspiracional, no deja de reflejar una inquietud compartida: cómo mantener la autenticidad en un entorno cada vez más automatizado.
Más allá del informe: estrategia y posicionamiento
El lanzamiento del Kit de herramientas de Tendencias Creativas para 2026 —que incluye plantillas listas para usar en múltiples formatos— refuerza el enfoque estratégico de Canva: no solo identificar tendencias, sino facilitar su implementación. Este movimiento apunta directamente a equipos de marketing, agencias y departamentos de comunicación que necesitan adaptarse con rapidez a nuevos lenguajes visuales.
En paralelo, el informe funciona como una herramienta de posicionamiento. Al anticipar las estéticas dominantes, Canva se sitúa no solo como plataforma de diseño, sino como observatorio de la cultura visual contemporánea. En un mercado donde la diferenciación pasa por la capacidad de leer el entorno, este tipo de iniciativas refuerzan su papel como actor central en la transformación de la comunicación visual.
La pregunta, sin embargo, sigue abierta: ¿hasta qué punto estas tendencias nacen de la observación o de la propia lógica de la plataforma? ¿Son reflejo de una demanda orgánica o resultado de una curaduría algorítmica? En un ecosistema donde los datos y las herramientas están cada vez más integrados, la frontera entre análisis y prescripción se vuelve difusa.
