Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
La convivencia entre la precisión del algoritmo y la variabilidad de la materia prima artesana plantea un escenario de hibridación técnica complejo en la industria cervecera. Hijos de Rivera, la matriz de Estrella Galicia, ha formalizado esta transición con el despliegue de su Nuevo Ecosistema de Inteligencia Artificial, un movimiento que trasciende la digitalización convencional para instalar una capa de computación avanzada en el núcleo de su cadena de valor. Este paso no es un fenómeno aislado ni una respuesta reactiva al ruido mediático de la IA generativa, sino la consolidación de una estructura que la compañía gallega ha ido moldeando desde el año 2017.
La cuestión que subyace en este despliegue es cómo una empresa con un fuerte arraigo en la tradición productiva logra automatizar procesos críticos sin diluir el factor humano y artesanal que constituye su ventaja competitiva. El proyecto, que ha contado con el respaldo financiero y estratégico de la Xunta de Galicia a través del IGAPE, busca responder a esa tensión integrando la IA no como un sustituto del criterio técnico, sino como una herramienta de soporte a la decisión en áreas que van desde la logística hasta la investigación de nuevos ingredientes.
La infraestructura detrás del dato
La implementación de este ecosistema tecnológico supone una alteración en la jerarquía del flujo de información interno. Al centralizar y procesar grandes volúmenes de datos bajo modelos de aprendizaje automático, la compañía busca una reducción de los tiempos de respuesta y una optimización de costes que, en un sector de márgenes ajustados y alta competencia logística como el cervecero, resulta determinante. La inteligencia artificial actúa aquí como un tejido conectivo que vincula la atención al cliente con la previsión de ventas y el soporte operativo a los empleados.
Esta arquitectura no se limita a la capa de software. Según detalla un informe derivado del marco de ayudas para el desarrollo tecnológico de la Xunta de Galicia, la iniciativa se apoya en la colaboración con socios tecnológicos de primer nivel, lo que permite a la cervecera acceder a capacidades de computación y análisis que difícilmente se desarrollan de forma estanca. La visibilidad que el proyecto ha obtenido en foros como el Google Summit Madrid o el encuentro INSPIRA + INNOVA 2025 sugiere que el interés del sector no reside solo en el «qué», sino en el «cómo» se están aplicando estas herramientas en entornos industriales reales.
A diferencia de otras implementaciones tecnológicas que se limitan a la optimización de oficinas, el ecosistema de Hijos de Rivera penetra en la estrategia comercial. El uso de la información se vuelve más granular, permitiendo una explotación inteligente de los datos que, en teoría, debería derivar en una mayor agilidad frente a las fluctuaciones del mercado. Sin embargo, la integración de estas tecnologías en una estructura con décadas de historia operativa conlleva desafíos de gestión del cambio y adaptación de perfiles profesionales que la compañía deberá resolver en las próximas fases del despliegue.
El papel del soporte institucional en la competitividad regional
La participación del IGAPE y la Xunta de Galicia en este proyecto subraya una tendencia creciente en el ecosistema empresarial español: la colaboración público-privada como acelerador de la soberanía tecnológica. Para Hijos de Rivera, este apoyo ha sido un catalizador para escalar soluciones que, de otro modo, podrían haber tenido un desarrollo más fragmentado. Iván Castro, CTO Global de la corporación, apunta que este ecosistema permite integrar la IA de forma útil en el día a día, lo que implica que el foco se ha desplazado de la experimentación en laboratorios a la utilidad práctica en la planta y en el punto de venta.
El sector alimentario en España se enfrenta a un entorno de volatilidad en los precios de las materias primas y una presión regulatoria creciente en términos de sostenibilidad. En este escenario, la inteligencia artificial permite una modelización más precisa del consumo de recursos y una mejora en la investigación de ingredientes, áreas donde la eficiencia se traduce directamente en una menor huella ambiental y un mayor control de la calidad. La capacidad de analizar variables climáticas, de suministro y de comportamiento del consumidor de forma simultánea otorga a la cervecera una capacidad de anticipación que los métodos estadísticos tradicionales ya no pueden garantizar.
Pese a los beneficios evidentes en eficiencia, el éxito de esta transformación digital dependerá de la capacidad de la organización para mantener la coherencia entre sus procesos automatizados y su identidad de marca. La automatización de tareas en ventas y soporte es un paso lógico hacia la agilidad, pero el reto reside en que la optimización algorítmica no termine por homogeneizar una propuesta de valor que históricamente se ha basado en la diferenciación y el carácter singular de sus productos.
Derivadas futuras y el reto de la escala
El despliegue de este ecosistema abre interrogantes sobre la evolución del modelo industrial de Hijos de Rivera. Una vez establecida la base tecnológica, la siguiente frontera parece situarse en la inteligencia artificial aplicada a la creación: el desarrollo de productos y la experimentación sensorial. La mención a la investigación de ingredientes como una de las líneas de trabajo futuras indica que la IA podría empezar a jugar un rol en la definición del sabor y las propiedades organolépticas de la cerveza, un territorio hasta ahora reservado casi exclusivamente al maestrazgo cervecero.
Por otro lado, la integración de procesos mediante IA plantea una incógnita sobre la autonomía de las distintas unidades de negocio dentro de la corporación. A medida que el ecosistema se vuelve más robusto y centralizado, la toma de decisiones podría desplazarse hacia modelos predictivos que prioricen la eficiencia global sobre las necesidades específicas de mercados locales o nichos artesanales. Es en este equilibrio donde la compañía se juega su capacidad para seguir escalando su presencia internacional sin perder la esencia que le ha permitido competir contra los grandes conglomerados globales del sector.
La transformación digital en Hijos de Rivera no concluye con este lanzamiento. Al ser una hoja de ruta iniciada hace casi una década, el nuevo ecosistema es solo un hito en un proceso de adaptación continua. El mercado observará con atención si esta apuesta por la vanguardia tecnológica logra fortalecer la competitividad de la industria gallega o si, por el contrario, la dependencia de infraestructuras de IA externas introduce nuevas vulnerabilidades en una cadena de suministro que hasta ahora se enorgullecía de su control tradicional.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
