En un momento en que la robótica y la realidad extendida (XR) exigen niveles de precisión cada vez más altos, Bosch Sensortec ha presentado en el CES 2026 su nueva plataforma de sensores inerciales BMI5. Esta tecnología, basada en sensores MEMS (sistemas microelectromecánicos), busca dotar a dispositivos como robots, gafas XR y wearables de una percepción espacial más precisa, esencial para movimientos fluidos y experiencias digitales inmersivas.
La plataforma BMI5 se lanza con tres variantes: BMI560, BMI563 y BMI570. Todas comparten una arquitectura de hardware común, pero se adaptan mediante software para cubrir distintas necesidades. El BMI560 se orienta a visores XR y smartphones, el BMI563 a robótica y controladores de realidad virtual, y el BMI570 a wearables como relojes inteligentes y auriculares. Según el informe «Status of the MEMS Industry 2025» de Yole Group, el mercado global de sensores MEMS alcanzará los 19.200 millones de dólares en 2030, con una tasa de crecimiento anual del 4 %. Bosch mantiene su posición como líder del sector.

La estrategia de Bosch para sostener este crecimiento incluye la ampliación de su planta de fabricación en Reutlingen (Alemania), cuya sala blanca pasará de 35.000 a más de 44.000 metros cuadrados a finales de 2025. Esta expansión busca responder a la demanda de producción en serie de gran volumen, especialmente en segmentos premium de electrónica de consumo.
Cada sensor de la familia BMI5 está diseñado para resolver retos específicos. El BMI560, por ejemplo, mejora la experiencia XR al reducir la latencia en el seguimiento de movimientos de cabeza, lo que permite una interacción más natural en entornos 3D. También optimiza la estabilización de imagen en cámaras móviles, incluso en condiciones de movimiento.
El BMI563, en cambio, está preparado para entornos más exigentes. Su capacidad para gestionar vibraciones y movimientos extremos lo hace adecuado para robots humanoides o dispositivos de control por gestos. Bosch destaca que este sensor puede mantener la orientación de un robot incluso cuando su cámara queda temporalmente inutilizada, lo que sugiere un nivel de autonomía espacial más robusto.
Por su parte, el BMI570 amplía el rango de detección en wearables, permitiendo registrar gestos más dinámicos y mejorar la orientación espacial en auriculares. Esto se traduce en experiencias de audio 3D más inmersivas, donde el sonido responde a los movimientos del usuario, como si proviniera de una dirección específica.

Más allá del hardware, la plataforma incorpora un motor de clasificación Edge-AI que permite a los dispositivos permanecer siempre activos sin comprometer la eficiencia energética. Este sistema reconoce patrones de movimiento directamente en el sensor, lo que reduce la necesidad de procesamiento externo y permite funciones como la detección automática de actividad en relojes inteligentes.
La arquitectura unificada de la plataforma BMI5 no solo facilita el desarrollo de productos escalables, sino que también responde a los estándares ecológicos más exigentes de Bosch Sensortec hasta la fecha. Esto introduce un matiz relevante: la sostenibilidad como parte integral del diseño técnico, no como añadido posterior.
“Con la plataforma BMI5, estamos reforzando los cimientos para la próxima generación de dispositivos con detección de movimiento”, afirmó Stefan Finkbeiner, CEO de Bosch Sensortec, durante la presentación. El directivo subrayó que la nueva familia de sensores ofrece precisión, robustez y rendimiento constante, además de una arquitectura escalable que ya contempla futuras variantes.
La disponibilidad comercial de la plataforma está prevista para el tercer trimestre de 2026, aunque ya se han distribuido muestras a clientes directos. Este calendario sugiere que los primeros dispositivos equipados con la nueva tecnología podrían llegar al mercado a finales de ese mismo año o principios de 2027.
El movimiento de Bosch no se produce en el vacío. La creciente demanda de sensores MEMS está impulsada por la convergencia de varias tendencias tecnológicas: la miniaturización de dispositivos, el auge de la robótica autónoma, la expansión de las aplicaciones XR y la necesidad de interfaces más naturales en electrónica de consumo. En este escenario, la capacidad de integrar sensores precisos y eficientes energéticamente se convierte en un factor estratégico.
Aunque Bosch lidera actualmente el mercado, la competencia en el sector MEMS es intensa, con actores como STMicroelectronics, TDK InvenSense o Analog Devices también activos en el desarrollo de soluciones avanzadas. La apuesta por una plataforma modular y escalable podría dar a Bosch una ventaja competitiva, pero también plantea el reto de mantener la coherencia técnica y comercial a medida que se diversifican las aplicaciones.
En España, Bosch mantiene una presencia consolidada desde 1908, con unos 20 emplazamientos y cerca de 7.900 empleados. En 2024, la compañía alcanzó unas ventas de 2.488 millones de euros en el país. Esta base industrial y comercial podría facilitar la adopción local de la nueva plataforma, especialmente en sectores como la automoción, la electrónica de consumo o la industria 4.0.
La familia BMI5 no es solo una evolución técnica. Representa un intento de redefinir cómo se integran los sensores en los dispositivos del futuro, con una visión que combina precisión, inteligencia y sostenibilidad. Si la demanda de experiencias más inmersivas y sistemas más autónomos continúa creciendo, la arquitectura propuesta por Bosch podría convertirse en un estándar de facto en múltiples industrias.
