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Apple alcanza ingresos récord de 143.800 millones impulsada por la demanda del iPhone 17

Apple alcanza ingresos récord de 143.800 millones impulsada por la demanda del iPhone 17

  • Apple cierra su primer trimestre fiscal con un crecimiento del 16% en ingresos, superando las expectativas gracias al fuerte repunte de ventas en China e India.
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El cierre del primer trimestre fiscal de Apple, finalizado el 27 de diciembre de 2025, ha dibujado un escenario de contrastes para la mayor tecnológica del mundo. Con una facturación de 143.800 millones de dólares, un 16% más que el año anterior, la compañía de Cupertino ha superado con holgura las previsiones de los analistas de Wall Street. Sin embargo, tras las cifras de un trimestre récord en ingresos y beneficios por acción (2,84 dólares), subyace una pregunta sobre la sostenibilidad de este ritmo en un mercado condicionado por la escasez de semiconductores y la urgencia por definir una estrategia de inteligencia artificial que convenza a los inversores.

El motor principal de estos resultados ha sido el iPhone, cuyas ventas escalaron un 23% hasta alcanzar los 85.270 millones de dólares. Este repunte, calificado de asombroso por el consejero delegado Tim Cook, responde a la acogida de la familia iPhone 17. Este ciclo de producto parece haber roto la inercia de trimestres anteriores, logrando hitos de adopción en todos los segmentos geográficos. Pese a este éxito, la dirección de la compañía ha reconocido dificultades para equilibrar la oferta con una demanda que ha tensionado la cadena de suministro más de lo previsto, especialmente en el ámbito de los procesadores de última generación.

La geografía del crecimiento ha devuelto el protagonismo a China. Tras dos años de incertidumbre regulatoria y competencia local feroz, las ventas en la región de la Gran China aumentaron un 38%, sumando 25.530 millones de dólares a la caja de la empresa. Este retorno al crecimiento en el gigante asiático se explica por un volumen récord de usuarios que han actualizado sus terminales y, de forma notable, por un incremento de doble dígito en el número de clientes que han migrado desde el ecosistema Android. En paralelo, mercados emergentes como la India han consolidado su relevancia, estableciendo nuevos récords históricos para las líneas de iPhone, iPad y Mac durante el periodo navideño.

No todas las líneas de negocio han seguido la misma trayectoria ascendente. El segmento de computadores Mac registró una caída del 7%, con ingresos de 8.390 millones de dólares, quedando por debajo de las expectativas del mercado. La dirección atribuye este descenso a una comparativa desfavorable con los lanzamientos del año anterior, a pesar de la reciente introducción de los chips M4. Por otro lado, la división de Wearables, Hogar y Accesorios también mostró signos de debilidad con un retroceso del 2%, condicionado en parte por las limitaciones de suministro de los nuevos AirPods Pro 3, un dispositivo cuya demanda inicial ha superado la capacidad de fabricación de la firma.

La fricción de los costes y la carrera por la IA

La rentabilidad de Apple, reflejada en un margen bruto del 48,2%, se enfrenta ahora a un entorno macroeconómico complejo. Aunque el impacto del precio de las memorias fue moderado durante el trimestre analizado, Kevan Parekh, director financiero, ha advertido de que los costes de los componentes comenzarán a presionar los márgenes de forma más evidente en el corto plazo. La escasez global de memorias DRAM, exacerbada por el desvío de la producción hacia los centros de datos destinados a la inteligencia artificial, plantea un desafío logístico y financiero para la fabricación de dispositivos de consumo masivo.

En este contexto de transformación, Apple ha intensificado su gasto en investigación y desarrollo, elevándolo hasta los 10.890 millones de dólares, un incremento del 31% interanual. Esta aceleración en la inversión busca mitigar la percepción de que la compañía ha quedado rezagada en la carrera de la inteligencia artificial generativa frente a competidores como Microsoft o Google. No obstante, la estrategia de Cupertino sigue siendo híbrida: mientras desarrolla modelos propios, ha formalizado alianzas externas, como el reciente acuerdo con Google para integrar el modelo Gemini en una versión renovada de Siri.

«La inteligencia artificial va a requerir una inversión incremental por encima de nuestra hoja de ruta normal de productos», señaló Parekh, subrayando que la arquitectura de Apple es, a su juicio, la mejor plataforma del mundo para estas tecnologías.

La reciente adquisición de la startup israelí Q.AI por unos 1.600 millones de dólares refuerza esta dirección. La tecnología de esta firma, especializada en el análisis de expresiones faciales para comprender el habla silenciosa y estados de ánimo, sugiere que el enfoque de Apple para la IA se centrará en la integración profunda con el hardware y la computación en el dispositivo, distanciándose del modelo puramente basado en la nube que predomina en el sector.

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Perspectivas y derivadas operativas

Para el trimestre en curso, Apple proyecta un crecimiento de ingresos de entre el 13% y el 16%. Esta previsión, aunque optimista, asume que las restricciones en el suministro de chips de 3 nanómetros fabricados por TSMC continuarán limitando la producción de terminales. La capacidad de la compañía para gestionar estas tensiones determinará si el iPhone 17 puede mantener su tracción comercial sin que los plazos de entrega disuadan a los consumidores en mercados críticos.

La división de Servicios, que ya factura 30.000 millones de dólares trimestrales con un crecimiento del 14%, se consolida como el colchón financiero que permite a la empresa mantener un flujo de caja operativo de casi 54.000 millones. Con una base instalada de 2.500 millones de dispositivos activos, el ecosistema de suscripciones y software se presenta como la vía principal para compensar cualquier eventual encarecimiento del hardware derivado de la crisis de los componentes.

La incógnita reside ahora en si Apple decidirá trasladar el aumento de los costes de fabricación al precio final de sus futuros dispositivos, un movimiento que los analistas de sectores como Morgan Stanley ya empiezan a descontar para la próxima generación. La respuesta de Tim Cook ante esta posibilidad ha sido cauta, evitando especulaciones sobre el precio del hipotético iPhone 18, pero dejando claro que la empresa opera en un entorno donde la flexibilidad de la cadena de suministro es menor de lo habitual.

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