Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
El mercado tecnológico suele castigar la incertidumbre con la misma fuerza con la que premia el crecimiento exponencial. Hasta hace apenas unos días, Oracle se encontraba en una situación comprometida: el gigante fundado por Larry Ellison era visto como el epicentro de la ansiedad de los inversores por el gasto desenfrenado en infraestructura de inteligencia artificial.
Sin embargo, la presentación de resultados del tercer trimestre fiscal de 2026 ha servido para calmar los ánimos en Wall Street, no solo por cumplir con las métricas tradicionales, sino por proponer un cambio en las reglas de juego de la financiación de centros de datos.
Los ingresos totales de la compañía alcanzaron los 17.190 millones de dólares, un incremento del 22% interanual. Pero el dato que realmente ha movido la aguja es la expansión de su negocio en la nube. Los ingresos por Cloud (IaaS más SaaS) crecieron un 44% hasta los 8.900 millones de dólares, situándose en la parte alta de las previsiones de la propia compañía. Más impresionante aún es el comportamiento de su infraestructura pura (IaaS), que se disparó un 84%, acelerando el ritmo frente al 68% registrado en el trimestre anterior. En un entorno donde el hardware es escaso y la energía un bien de lujo, la empresa parece haber encontrado una vía para desacoplar su expansión de las limitaciones de su propio balance.
El muro de la deuda y el nuevo modelo de financiación
Durante los últimos seis meses, la acción de Oracle sufrió un correctivo importante, perdiendo buena parte de su valor desde los máximos de septiembre. El motivo principal era el temor a una estructura de costes insostenible: la empresa ha pedido prestados decenas de miles de millones para construir los centros de datos que demandan clientes como OpenAI o Meta. Según estimaciones recogidas por analistas de Bloomberg y S&P Global Market Intelligence, Oracle podría quemar hasta 23.000 millones de dólares en efectivo este año fiscal. Se trata de una cifra sustancial si se considera que equivale a la práctica totalidad de los 25.000 millones que la compañía generó en el trienio comprendido entre 2022 y 2024.
Para mitigar esta presión, la dirección de la compañía ha comenzado a implementar modelos de negocio poco convencionales en el sector del cloud. Doug Caring, Principal Financial Officer de la firma, detalló durante la llamada con analistas que gran parte del aumento en las obligaciones de desempeño restantes (RPO), que escalaron hasta los 553.000 millones de dólares (un aumento del 325% interanual), proviene de contratos de IA a gran escala. Lo diferencial aquí es que Oracle no espera tener que levantar fondos adicionales para soportar estos contratos específicos.
Este giro estratégico se apoya en dos pilares: el pago por adelantado de los clientes para que la compañía adquiera las GPU necesarias y el modelo bring-your-own-hardware (BYOH), donde el propio cliente suministra los chips. Clay McGork, CEO de Oracle, subrayó que han firmado más de 29.000 millones de dólares en contratos bajo estas modalidades desde su última comunicación al mercado. Esta técnica permite expandir la infraestructura sin generar un flujo de caja negativo inmediato para la corporación, aunque abre una interrogante sobre cuánto margen de ingresos está sacrificando Oracle al permitir que el cliente asuma la propiedad del hardware.
La defensa de la «Gravedad de Datos»
Existe una tesis recurrente en los círculos de inversión que sugiere que la IA generativa acabará con los gigantes del software como servicio (SaaS). Mike Sicilia, CEO de Oracle, fue tajante al respecto durante la presentación, argumentando que la compañía posee una ventaja estructural: la custodia de los datos operativos de las mayores empresas del mundo. Oracle no es solo una colección de funciones que puedan ser reemplazadas por herramientas de nicho, sino un ecosistema donde la IA se integra en el núcleo de sistemas críticos para la banca, la salud y el comercio minorista.
Los ingresos por aplicaciones en la nube alcanzaron los 4.000 millones de dólares, un crecimiento del 13% en dólares. Dentro de este segmento, las distintas líneas de negocio muestran un dinamismo sólido: Fusion Cloud ERP creció un 17% y NetSuite Cloud ERP un 14%. Estos números sugieren que, lejos de ser desplazados, los sistemas de gestión empresarial de Oracle están sirviendo como base para la implementación de agentes de IA que los clientes ya están consumiendo como parte de sus actualizaciones trimestrales.
En paralelo, la compañía ha movido ficha en el tablero geopolítico-tecnológico. En enero de 2026, TikTok US completó la separación de sus operaciones de datos para convertirse en una entidad independiente, donde Oracle ostenta una participación del 15% y un asiento en la junta directiva. Esta inversión, junto con la gestión de los datos en OCI, refuerza el papel de Oracle como custodio estratégico, una narrativa que la empresa ha cultivado con esmero frente a los reguladores.
La paradoja de la eficiencia: ¿Recortes en pleno auge?
A pesar de los resultados récord, una sombra de duda planea sobre la estructura laboral de la compañía. Según informaciones publicadas por Bloomberg, Oracle estaría planeando una reestructuración masiva que podría suponer el despido de miles de empleados en diversas divisiones. Este plan, que ya se reflejó en una comunicación interna de revisión de vacantes y una posible congelación de contrataciones en la división de nube, plantea una paradoja inquietante: ¿cómo se explican recortes de esta magnitud cuando la empresa eleva sus previsiones de ingresos a 90.000 millones para 2027?
La propia compañía ha dado pistas en su informe de resultados, señalando que los modelos de IA para escribir código se han vuelto tan eficientes que han permitido reestructurar los equipos de desarrollo en grupos más pequeños y ágiles. Larry Ellison mencionó que esta tecnología permite construir más software con menos personas. Sin embargo, el mercado se pregunta si este movimiento responde realmente a una mejora de la productividad o si es una medida de emergencia para manejar el «cash crunch» derivado de una expansión de centros de datos que le costará a la empresa 50.000 millones de dólares en Capex este año.
El coste estimado de este plan de reestructuración, según documentos de la empresa, podría ascender a 1.600 millones de dólares, la cifra más alta en la historia de la compañía para este concepto. Este dato introduce una microtensión informativa: mientras Ellison celebra la capacidad de Oracle para «automatizar ecosistemas completos», la organización parece estar ajustando su tamaño de forma drástica para sostener el ritmo financiero que la carrera por la IA exige.
Tensiones informativas: el caso Abilene y OpenAI
En este contexto de alta sensibilidad, la fiabilidad de la ejecución de Oracle se ha visto cuestionada por informaciones contradictorias sobre su proyecto estrella de centros de datos. Un informe reciente de Bloomberg indicaba que Oracle y OpenAI habrían cancelado los planes para expandir su instalación emblemática en Abilene, Texas (el denominado proyecto Stargate), debido a complicaciones en la financiación y cambios en las previsiones de demanda de OpenAI. La información sugería incluso que Meta podría estar negociando para ocupar ese espacio con la mediación de Nvidia.
No obstante, Oracle ha reaccionado con inusual rapidez a través de su canal oficial en X para desmentir categóricamente estas afirmaciones. La compañía ha calificado las noticias de «falsas e incorrectas», asegurando que trabaja «en sintonía» con su socio Crusoe para entregar uno de los centros de datos de IA más grandes del mundo a un ritmo récord. Según el comunicado oficial, dos edificios ya son operativos y el resto del campus sigue el calendario previsto. Además, Oracle ha confirmado que ha completado el arrendamiento de 4,5 gigavatios adicionales para cumplir sus compromisos con OpenAI, intentando así disipar cualquier duda sobre la solidez de su alianza con la firma liderada por Sam Altman.
Recent media activity about the Abilene site are false and incorrect. First, Crusoe and Oracle are operating in lockstep to deliver one of the world’s largest AI Data centers in Abilene at record-breaking pace. Two buildings are completely operational and the rest of the campus…
— Oracle (@Oracle) March 9, 2026
Derivadas futuras
El éxito de Oracle en los próximos trimestres dependerá de su capacidad para convertir el gigantesco RPO de 553.000 millones en ingresos reales sin que su flujo de caja libre se hunda definitivamente. La empresa está mutando: de ser un proveedor de licencias de software, está pasando a ser un gigante de infraestructura física que ahora se financia, en gran medida, con el capital de sus propios clientes.
La dependencia de una «cadena de financiación» que involucra a actores como SoftBank y OpenAI sigue siendo un punto de vulnerabilidad. Si el flujo de capital hacia las empresas de IA se frenara, la capacidad de estos clientes para cumplir con sus compromisos de pago podría verse comprometida. Oracle ha logrado convencer al mercado de que el gasto masivo en IA tiene un retorno garantizado, pero la factura de 1.600 millones en reestructuración y el desmentido sobre Abilene sugieren que el camino hacia los 90.000 millones de ingresos en 2027 estará marcado por una tensión constante entre la ambición tecnológica y la disciplina financiera.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
