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La UFV probará el WiFi HaLow en la estratosfera con la ESA

La UFV probará el WiFi HaLow en la estratosfera con la ESA

  • Un equipo de la Universidad Francisco de Vitoria validará el protocolo WiFi HaLow a 30 km de altitud, marcando un hito para la tecnología IoT en la misión BEXUS de la ESA.
La UFV probará el WiFi HaLow en la estratosfera con la ESA

La carrera por la conectividad total no se detiene en la superficie terrestre ni en la saturada baja órbita de los satélites convencionales. Existe un espacio intermedio, la estratosfera, donde las condiciones de presión y temperatura dictan sus propias reglas y donde, hasta ahora, ciertos protocolos de comunicación de largo alcance no habían sido puestos a prueba con rigor científico. En este escenario, la selección de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) para el programa BEXUS de la Agencia Espacial Europea (ESA) no es solo un logro académico para la primera institución privada española en conseguirlo; representa una oportunidad para evaluar si el WiFi HaLow puede ser el tejido conectivo de las futuras redes de sensores en condiciones extremas.

El proyecto, denominado BLESS (BEXUS HaLow Evaluation in Stratospheric Systems), surge de una asignatura de la Escuela Politécnica Superior. Sin embargo, su alcance trasciende el aula. Al alcanzar los 30 kilómetros de altitud, el equipo busca caracterizar por primera vez en vuelo el comportamiento del estándar IEEE 802.11ah. Esta variante del WiFi, diseñada específicamente para el Internet de las Cosas (IoT), opera en bandas sub-GHz, lo que teóricamente le otorga un alcance superior y una mejor penetración a través de obstáculos que el WiFi convencional. Pero, ¿cómo responde esta señal cuando la densidad atmosférica cae drásticamente y el hardware comercial se enfrenta a oscilaciones térmicas radicales?

La relevancia de esta misión reside en un vacío técnico que la industria tecnológica aún no ha resuelto del todo: la integración eficiente de redes terrestres y no terrestres para el IoT masivo. Mientras que el 5G y las constelaciones LEO (Low Earth Orbit) acaparan los titulares, soluciones de bajo consumo y gran alcance como HaLow podrían ser la clave para plataformas de gran altitud (HAPS) o sistemas de monitorización ambiental que no requieran infraestructuras costosas. Según detalla la propia Universidad Francisco de Vitoria, el experimento analizará la resiliencia del hardware y la calidad del enlace vertical, un dato crítico si se pretende utilizar esta tecnología en globos meteorológicos o futuros activos aeroespaciales.

El programa REXUS/BEXUS, gestionado por la ESA en colaboración con las agencias espaciales de Alemania (DLR) y Suecia (SNSA), es conocido por su exigencia. No basta con una buena idea; los equipos deben superar revisiones técnicas que emulan los estándares de misiones espaciales profesionales. La UFV se convierte así en el octavo equipo español en la historia del programa, rompiendo una sequía de representación nacional que duraba desde 2023. El equipo, compuesto por estudiantes de Ingeniería Informática, Mecánica, Industrial e Inteligencia Artificial, encarna esa transversalidad necesaria en la ingeniería moderna, donde el software de comunicaciones debe sobrevivir a la fatiga mecánica de un lanzamiento.

«Que nuestra propuesta haya sido seleccionada en Europa es una gran alegría y responsabilidad», señala Mario Martínez, alumno de la UFV y líder del proyecto BLESS. Martínez subraya que este hito demuestra cómo la exigencia académica permite contribuir a los retos tecnológicos europeos desde el entorno universitario. Su perspectiva refleja una realidad tangible: la distancia entre el prototipo de laboratorio y el componente apto para vuelo es un abismo que solo se cierra con una validación rigurosa.

A diferencia de otros protocolos de corto alcance, el WiFi HaLow tiene la promesa de conectar miles de dispositivos a un solo punto de acceso con un consumo energético mínimo. Sin embargo, el entorno aeroespacial introduce variables como la radiación y el vacío parcial que pueden alterar el comportamiento de los semiconductores estándar. El experimento BLESS no solo enviará datos; pondrá a prueba el límite de fatiga de componentes que cualquier directivo podría comprar hoy en un proveedor industrial. Si el HaLow sobrevive y mantiene la integridad de los datos a 30 km, las implicaciones para la logística global, la agricultura de precisión y la vigilancia fronteriza mediante plataformas de gran altitud cambiarían de escala.

El calendario es estricto. Tras la fase de diseño y las primeras cribas técnicas, el equipo se encamina hacia una campaña de vuelo programada para octubre de 2026 en el Centro Espacial de Esrange, en Suecia. Hasta entonces, el desarrollo del proyecto BLESS actuará como un laboratorio vivo de integración de sistemas. No se trata solo de ver si la señal llega a tierra, sino de entender la degradación del espectro a medida que el globo atraviesa las distintas capas de la atmósfera.

A menudo se asume que la innovación en el sector aeroespacial proviene exclusivamente de grandes corporaciones de defensa o agencias estatales con presupuestos milmillonarios. No obstante, la democratización del acceso al espacio, facilitada por programas como BEXUS, permite que el talento joven identifique nichos donde la gran industria aún no ha puesto el foco. El uso de WiFi HaLow en la estratosfera es uno de esos nichos. Si bien el estándar IEEE 802.11ah ha sido elogiado por su eficiencia en interiores y entornos industriales, su salto a la verticalidad abre interrogantes sobre la gestión de interferencias y la estabilidad del haz en distancias kilométricas.

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A pesar del optimismo que rodea a la misión, los retos son considerables. La estratosfera es un entorno hostil que no perdona errores en el aislamiento térmico o en la redundancia del software. El éxito de la UFV dependerá de su capacidad para anticipar fallos en sistemas que, en tierra, funcionan de manera predecible pero que en las capas altas de la atmósfera pueden presentar comportamientos anómalos. La tensión entre la innovación del protocolo HaLow y la fiabilidad necesaria para una misión de la ESA será el eje central de los próximos meses de trabajo.

La expedición a Suecia en 2026 marcará un antes y un después para la Escuela Politécnica Superior de la UFV, pero el verdadero valor del proyecto BLESS se medirá en los datos descargados tras el aterrizaje. En un sector donde la soberanía tecnológica europea es una prioridad estratégica, validar estándares de comunicación abiertos y eficientes en entornos no convencionales es un paso necesario.

Queda por ver si los resultados de esta misión impulsarán una adopción más rápida de este protocolo en el ecosistema IoT industrial o si, por el contrario, revelarán limitaciones físicas que obliguen a rediseñar la arquitectura de las comunicaciones estratosféricas. La incógnita se despejará en el cielo sueco, pero el trabajo de ingeniería que la sustenta ya está redefiniendo el papel de la universidad privada en el ecosistema de defensa y espacio en España.

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