La adopción de la inteligencia artificial en los sectores estratégicos de España ha cruzado el umbral de la experimentación para instalarse en una fase de exigencia financiera. Aunque el 65% de las organizaciones nacionales confirma que el despliegue de estas tecnologías ya genera valor, la realidad operativa muestra una brecha significativa: apenas el 23% consigue un retorno de la inversión (ROI) consistente en múltiples casos de uso. Esta asimetría entre la capacidad tecnológica y el beneficio contable define el punto de fricción actual para directivos de la banca, los seguros y la salud, quienes se ven obligados a recalibrar sus estrategias para que la innovación no sea un centro de costes, sino un motor de rentabilidad.
En este escenario de búsqueda de eficiencia, el DES – Digital Enterprise Show 2026 se perfila como el foro donde se analizarán estas tensiones del 9 al 11 de junio en Málaga. La cita no solo servirá para exponer avances técnicos, sino para confrontar las dificultades de escalar soluciones que, si bien prometen personalización y seguridad, exigen una infraestructura de datos robusta y una gobernanza que muchas veces colisiona con las estructuras heredadas de las grandes corporaciones.
El desafío de la escala en el sector financiero
La evolución de los sistemas de pago y la seguridad transaccional encuentran en la IA un aliado lógico, aunque su implementación no está exenta de matices. Julia López, vicepresidenta y directora general del área de establecimientos de American Express para Europa continental, señala que el potencial reside en la creación de experiencias que sean, simultáneamente, más personales y seguras. Sin embargo, la industria financiera española enfrenta el reto de integrar estas herramientas en entornos altamente regulados donde la agilidad tecnológica a veces se ve frenada por la necesidad de transparencia algorítmica.
La banca no solo busca rapidez. El objetivo es la proactividad. Modelos predictivos y análisis avanzados permiten hoy anticiparse a las necesidades del usuario antes de que estas se manifiesten. Víctor Sánchez, director de Estrategia de IT en BBVA, y Ricardo Wehrhahn, Senior Advisor en Additiv, coinciden en la relevancia de construir organizaciones basadas estrictamente en datos para administrar riesgos en un mercado volátil. No se trata simplemente de automatizar procesos, sino de utilizar la información como un activo estratégico que permita diseñar productos innovadores con una inversión controlada.
Esta visión de negocio es la que intentan trasladar figuras como Víctor Cuervo, Head of Architecture en Banco Sabadell, quien pone el foco en las lecciones aprendidas durante la integración. La ventaja competitiva ya no se mide solo por tener la mejor tecnología, sino por la capacidad de absorberla culturalmente y aplicarla en un ecosistema financiero que no deja de mutar.
Seguros y salud: entre la eficiencia y la ética del dato
El sector asegurador ha encontrado en la analítica avanzada una vía para optimizar la interacción con el cliente y, sobre todo, mejorar la rentabilidad operativa. Un caso que ilustra esta tendencia es el de Santalucía Seguros. Néstor Álvaro, su responsable de IA y Analítica Avanzada, destaca cómo han logrado retornos tangibles mediante la escalabilidad de soluciones que impactan directamente en la cuenta de resultados. Pese a estos éxitos puntuales, la industria aún navega la dificultad de equilibrar la eficiencia con la gestión de expectativas de un cliente cada vez más digitalizado pero también más celoso de su privacidad.
Por su parte, el ámbito sanitario vive una transformación donde la telemedicina y los diagnósticos asistidos por IA están redefiniendo el modelo de atención. Firmas como Bayer, Takeda y Quirónsalud están explorando estas posibilidades, aunque el cambio de hábitos del paciente y la normativa de protección de datos imponen un ritmo de avance más cauteloso que en otros sectores. Elena Torrente, directora de Salud Digital en DKV, advierte sobre el alcance de la atención médica en un entorno que tiende a la virtualidad, donde la confianza del paciente es el activo más difícil de digitalizar.
La presión regulatoria y la amenaza silenciosa
La integración tecnológica no ocurre en el vacío. La tensión geopolítica actual ha elevado el riesgo de ciberataques contra infraestructuras críticas, situando a los Consejos de Administración en una posición de responsabilidad directa. La ciberseguridad ha dejado de ser un asunto exclusivo del departamento de IT para convertirse en una prioridad estratégica y regulatoria. Laura del Pino, responsable de Seguridad de Información de BBVA España, subraya la importancia de que los órganos de gobierno comprendan las implicaciones de las nuevas directivas de la UE y aseguren una aplicación responsable de la inteligencia artificial.
La interoperabilidad en entornos multicloud es otra de las piezas del puzzle. Jaime Pérez, CDO de Cajasiete, destaca la necesidad de garantizar el control y la seguridad del dato en arquitecturas complejas. Sin este control, la promesa de la IA se diluye en riesgos operativos que pueden comprometer la viabilidad de la compañía. En el sector farmacéutico y sanitario, esta seguridad se traduce en credibilidad. Profesionales como Nuria Plaza, de Boston Scientific, y Ángeles García, de Quirónsalud, coinciden en que la innovación debe servir para fortalecer la transparencia hacia el paciente y los medios, especialmente en un mercado donde la desinformación puede tener consecuencias críticas.
El camino hacia una empresa plenamente impulsada por la inteligencia artificial en España es asimétrico. Mientras algunas compañías ya recogen los frutos de la automatización inteligente, otras luchan por superar la fase de piloto. La clave del éxito en los próximos años no residirá en la adopción masiva de herramientas, sino en la capacidad analítica para identificar qué casos de uso ofrecen un retorno real y cómo proteger esos procesos en un entorno digital cada vez más hostil.
