¿Es el deep tech una categoría de inversión o una cuestión de Estado en la España de 2026? La respuesta parece oscilar entre ambas definiciones tras el encuentro organizado por SECPHO en la sede del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI).
Más de 80 entidades, desde fondos de capital riesgo como Mundi Ventures o Bullnet Capital hasta instituciones como la Sociedad Española de Transformación Tecnológica (SETT), se dieron cita para analizar un informe que no solo arroja cifras, sino que expone las costuras de un sistema que intenta acortar la distancia entre el laboratorio y el mercado. La pregunta que sobrevoló el auditorio no fue si la tecnología española es competitiva, sino si la estructura financiera actual es capaz de soportar los ciclos de maduración, mucho más largos y arriesgados, que exigen las tecnologías profundas.
El informe de inversión en deep tech en España, patrocinado por el CDTI, surge en un momento donde la soberanía tecnológica europea ha pasado de ser un eslogan a una urgencia operativa. Durante la apertura de la jornada, Pilar Carrato, directora de Financiación de la Innovación en CDTI, puso el foco en instrumentos como el programa Innvierte. Según Carrato, estas herramientas son esenciales para impulsar la transferencia tecnológica, un proceso que en España todavía encuentra fricciones administrativas y una tradicional aversión al riesgo en etapas tempranas por parte del capital privado local.
La realidad del emprendedor en este sector dista mucho del modelo de software convencional. En una de las mesas de debate, responsables de compañías como IOVI, Ommatidia Lidar, Quside e IENAI Space desgranaron las dificultades inherentes a desarrollar hardware complejo o computación cuántica. Aquí, el tiempo no se mide en meses, sino en años de investigación previa. Sergio Sáez, executive manager de SECPHO, planteó el papel del clúster como un puente necesario en este ecosistema. Sin embargo, ese puente a menudo se topa con un valle de la muerte financiero que las subvenciones públicas no siempre logran cubrir en su totalidad.
El capital privado, representado por figuras como Ismael Almazán de Big Sur Ventures y José Luis Gómez de Bullnet Capital, aportó un matiz de realismo económico. Aunque existe un interés creciente, persiste una brecha de comprensión técnica en muchos vehículos de inversión tradicionales. Marta Huidobro, presidenta de AEBAN, incidió en la necesidad de mejorar esta pedagogía inversora para desbloquear capital que, de otro modo, se refugia en sectores de retorno más rápido y predecible. El deep tech requiere paciencia, un activo que suele escasear en los mercados financieros bajo presión trimestral.

El papel de la administración y la nueva arquitectura financiera
La creación de la SETT y la evolución del ICEX sugieren un cambio de paradigma en la intervención pública. Pedro Martín Jurado, director de Estrategia de la SETT, y José María Blasco Ruiz, del ICEX, junto a Andrés Ubierna del CDTI, analizaron cómo las herramientas de financiación están mutando hacia modelos de coinversión más sofisticados. No se trata solo de otorgar fondos, sino de acompañar a la empresa en su internacionalización y escalado. Aun así, surge la duda de si la burocracia estatal puede seguir el ritmo de la innovación disruptiva. En contraste con otros hubs europeos, España ha mostrado una notable capacidad de generación de patentes, pero una conversión irregular de estas en empresas unicornio o líderes industriales globales.
La asimetría del mercado español se hace evidente cuando se observa la lista de asistentes al evento. La presencia de entidades como Banco Sabadell, Deloitte o corporaciones como MOEVE y Elewit indica que el interés corporativo está presente. No obstante, la integración de estas tecnologías en las cadenas de valor de las grandes empresas españolas sigue siendo un reto pendiente. El informe presentado por SECPHO destaca que, si bien la inversión está creciendo, el tamaño medio de las rondas en España sigue estando por debajo de la media de países como Francia o Alemania, lo que obliga a muchas startups a buscar capital extranjero de forma temprana, con el riesgo de deslocalización de la propiedad intelectual que ello conlleva.
Formación y acompañamiento: El programa Deep Tech Capital
Como respuesta a esta necesidad de especialización, se presentó el programa Deep Tech Capital. Esta iniciativa busca que el inversor no sea un mero proveedor de fondos, sino un socio capaz de entender la complejidad científica de los proyectos. Es un intento de profesionalizar el lado de la oferta de capital, preparando a los inversores para los hitos técnicos que definen el éxito en biotecnología, fotónica o nuevos materiales. El programa se articula como un ecosistema de aprendizaje compartido, algo que en sectores menos maduros ha demostrado ser el catalizador para generar confianza en el mercado.
A pesar del optimismo que destila la reunión de tantos actores clave en un mismo espacio, quedan incógnitas por resolver. ¿Será suficiente el empuje de la SETT para unificar los esfuerzos dispersos de inversión pública? ¿Podrá el capital privado español asumir el liderazgo en rondas de serie B y C para evitar que el talento local sea absorbido prematuramente por fondos estadounidenses o asiáticos? El informe de SECPHO no cierra estas preguntas, sino que las sitúa en el centro del debate estratégico nacional.
El cierre de la jornada dejó una sensación de tarea en curso. La colaboración entre el sector público y el privado parece haber encontrado un lenguaje común en la sede del CDTI, pero la implementación de estas estrategias a largo plazo dependerá de la estabilidad de las políticas industriales y de la capacidad de los fondos para adaptarse a una tecnología que no entiende de plazos cortos. La pregunta ya no es si España puede innovar, sino si está dispuesta a financiar la incertidumbre que conlleva la vanguardia científica.