La Agencia Espacial Europea (ESA) ha seleccionado a Atos para poner en marcha una convocatoria abierta orientada a ampliar el ecosistema de DestinE, la plataforma europea que persigue construir un gemelo digital de la Tierra con alta precisión. El encargo sitúa a Atos en una posición operativa dentro de un programa que, más que un repositorio de datos, aspira a convertir la observación de la Tierra y la modelización ambiental en servicios utilizables por administraciones, investigadores y empresas.
DestinE es una iniciativa emblemática liderada por la Comisión Europea e implementada por la ESA junto con el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF) y EUMETSAT. La arquitectura institucional importa porque combina capacidades distintas, la ESA aporta infraestructura y coordinación espacial, ECMWF contribuye con modelos y predicción numérica, y EUMETSAT opera satélites meteorológicos y servicios asociados. En conjunto, el objetivo declarado es permitir simulación, monitorización y comprensión de fenómenos naturales y de la actividad humana, con una capa de interacción que acerque esos resultados a la toma de decisiones.
El resultado inmediato de esta primera convocatoria es la selección de doce proveedores de servicios para desarrollar Aplicaciones y Servicios Avanzados (AAS) sobre la plataforma DestinE. La lista incluye a Murmuration, GeoVille, OHB Digital Services, VisioTerra, Sistema, Solenix, EDGE, CGI Italia, Magellium, Ekitia, Detektia y GeoKinesia. La selección sugiere un enfoque deliberadamente heterogéneo, con propuestas que van desde productos orientados a municipios y ciudadanía hasta herramientas de compresión de datos o monitorización de infraestructuras.
En la práctica, el valor de un “gemelo digital” depende menos del término que de su capacidad para integrar datos observacionales, modelos y servicios de análisis en flujos de trabajo reales. DestinE se presenta como un entorno donde confluyen observación satelital, información meteorológica y modelos climáticos, y donde terceros pueden desplegar servicios que traduzcan esa complejidad en indicadores, alertas o visualizaciones. Aunque el comunicado subraya la ambición de “nuevas formas de interactuar con nuestro planeta”, el mecanismo concreto para lograrlo, al menos en esta fase, es la creación de un catálogo de servicios que se apoyen en la plataforma.
Algunos de esos servicios ya están operativos. Murmuration, por ejemplo, ha desarrollado CALIFE (“Quality of Life”), una propuesta que pretende hacer accesible la información de observación de la Tierra por satélite a usuarios no especializados, desde ciudadanos hasta administraciones locales. El servicio ofrece informes hiperlocales sobre condiciones ambientales y de salud, con un esquema que combina un servicio gratuito para municipios, informes premium para ciudadanos y proyecciones personalizadas para responsables de la toma de decisiones. El planteamiento introduce una tensión habitual en este tipo de plataformas públicas, la promesa de democratización del dato convive con modelos de monetización por capas, lo que obliga a observar cómo se equilibran acceso, sostenibilidad económica y utilidad pública.
En agricultura, GeoVille aporta HARVIC (Harvest in Control), centrado en el cultivo de patata. El servicio combina datos satelitales, información meteorológica y observaciones de campo para ofrecer seguimiento del desarrollo del cultivo y predicciones sobre el momento de cosecha en cantidad y calidad. La propuesta apunta a un problema recurrente en el sector, la incertidumbre operativa que afecta a planificación, logística y contratación. HARVIC se presenta como complemento a inspecciones de campo y experiencia agronómica, un matiz relevante porque evita situar el producto como sustituto total de prácticas existentes y lo coloca como capa de apoyo a decisiones.
OHB Digital Services, por su parte, trabaja en Hi-Res LST, un servicio de temperatura de superficie terrestre con resolución de 30 metros. Para lograrlo utiliza aprendizaje automático y fusión de datos, combinando Sentinel-3 con productos de Landsat-8. En términos de negocio y operación, la resolución y la consistencia temporal suelen ser el cuello de botella para pasar de mapas generales a decisiones concretas, por ejemplo en resiliencia urbana o monitorización de infraestructuras. El comunicado insiste en la precisión como condición para aplicaciones donde el margen de error se traduce en costes o riesgos.
VisioTerra aborda un problema menos visible pero estructural, el peso de los datos. COMEO (“Compression Of Models & Earth Observations”) aplica algoritmos de compresión con pérdida a datos de Sentinel-1, Sentinel-2 y modelos como C3S ERA5, con reducciones de tamaño entre ×10 y ×250. En un ecosistema que pretende escalar servicios, la compresión no es un detalle técnico, condiciona almacenamiento, transferencia, costes cloud y, en última instancia, la viabilidad de ofrecer análisis casi en tiempo real. Aun así, la compresión con pérdida introduce compromisos sobre calidad y trazabilidad del dato, y por eso el servicio incluye una herramienta de demostración para visualizar el impacto de esa pérdida.
Sistema se centra en riesgos biológicos y agrícolas con DLMS (Desert Locust Monitoring Service), orientado a la detección y predicción del movimiento de enjambres de langosta del desierto. El servicio combina análisis de múltiples fuentes de datos climáticos con detección basada en IA y modelos predictivos, con cobertura desde África hasta Asia. El comunicado vincula el impacto de estas plagas con el cambio climático, una relación que suele aparecer en políticas de resiliencia y seguridad alimentaria. Aquí, el interés para el ecosistema DestinE está en la capacidad de convertir señales ambientales en alertas accionables, un patrón que se repite en otros dominios.
Junto a los servicios ya operativos, Atos anticipa una “nueva ola” que entrará progresivamente en funcionamiento. Solenix prepara CityNexus Pro, descrito como una versión avanzada con capacidades de gemelo digital urbano para analizar impacto del cambio climático en redes viarias y planificación urbana. EDGE desarrolla CONOPS, un modelo predictivo que combina datos satelitales y censales para simular poblaciones de mosquitos y estimar riesgos de enfermedades. CGI Italia propone CC-PLAN, con datos localizados sobre islas de calor urbanas y análisis climático aplicado a la aviación, incluyendo modelización de estrategias de mitigación.
Magellium aporta AQWALYTICS, una solución escalable para monitorizar la calidad del agua en Europa combinando datos satelitales y mediciones en tiempo real. Ekitia plantea Eki’Learning, un servicio de “datos éticos” con módulos formativos sobre uso de datos e inteligencia artificial y herramientas de autoevaluación, una línea que introduce la dimensión de gobernanza y capacidades internas, no solo la de producto. Detektia desarrolla MoMo, centrado en detección y análisis de deformaciones en infraestructuras, mientras GeoKinesia trabaja en un conjunto de servicios basados en radar interferométrico (InSAR) para monitorizar deformaciones, una técnica especialmente utilizada para medir desplazamientos milimétricos del terreno o estructuras a partir de series de imágenes radar.
La propia selección de casos de uso dibuja el perímetro de DestinE, clima y resiliencia urbana, agricultura, salud pública, agua, infraestructuras y eficiencia en el manejo de datos. Aunque el comunicado utiliza el marco de sostenibilidad, los servicios se apoyan en necesidades operativas concretas, anticipación de cosechas, gestión de olas de calor, vigilancia de deformaciones o reducción de costes de datos. Ese aterrizaje es relevante para empresarios y directivos porque desplaza el debate desde la promesa tecnológica hacia la integración en procesos, con implicaciones en compras públicas, contratación de servicios, interoperabilidad y dependencia de proveedores.
Atos encuadra su papel como facilitador del ecosistema. Valérie Dehlinger, Directora de Diversos Mercados Estratégicos en Francia en Atos, afirma: “Nos complace apoyar a la ESA en el desarrollo del ecosistema DestinE y en la innovación digital en la observación de la Tierra, desempeñando un papel clave en su evolución y reforzando su atractivo para múltiples actores en Europa”. La frase apunta a una prioridad, aumentar adopción y atraer actores, algo que en plataformas de datos suele ser tan determinante como la capacidad técnica.
El comunicado añade que, en el marco del proyecto, un consorcio liderado por Atos junto a Mews Partners y ACRIST fue seleccionado en 2024 para ejecutar cuatro actividades consideradas críticas para el éxito del ecosistema. Se citan la gestión del portafolio y el “atractivo” del ecosistema, el desarrollo de demostradores y casos de uso, el soporte del ciclo de vida de los servicios (integración y despliegue) y la creación de servicios colaborativos y foros para fomentar innovación e intercambio de conocimiento. En términos de gobernanza, estas tareas suelen marcar la diferencia entre una plataforma que acumula pilotos y otra que consolida un mercado de servicios alrededor.
DestinE está cofinanciada por la Unión Europea, y el comunicado incorpora el descargo habitual sobre la autoría de opiniones y la no responsabilidad de la UE o la Comisión Europea. Más allá de la formalidad, ese marco de financiación pública suele implicar exigencias de transparencia, trazabilidad y alineamiento con objetivos comunitarios, aunque el texto no entra en detalles sobre requisitos técnicos o contractuales.
Para el tejido tecnológico europeo, la incógnita no es solo cuántos servicios se incorporan, sino qué grado de interoperabilidad y reutilización se logra entre ellos, y cómo se gestionan aspectos como calidad del dato, latencia, costes de cómputo y dependencia de infraestructuras. La convocatoria abierta y la selección de doce proveedores dibujan un primer mapa. El siguiente paso, menos visible pero decisivo, será comprobar si esos servicios se convierten en productos recurrentes dentro y fuera de la plataforma DestinE, o si quedan como demostradores avanzados en un programa de alto perfil institucional.
